El bloque imperialista EE.UU.-U.E demuestra una desesperación ascendente ante los avances del bloque China-Rusia, lo que hace más peligroso el escenario mundial y va expandiendo la amenaza de guerra directa entre bloques imperialistas en Europa y en todos los continentes.
La explicación a este fenómeno, que se acompaña del avance de la fascistización como complemento político, implica la eliminación de derechos, control de la información, control de los movimientos, aumento del racismo y xenofobia, normalización de la violencia en diferentes países, bien sean imperialistas o dependientes, mediante estos hechos el imperialismo nos va mostrando la verdadera cara de la derecha y su Estado represivo, que se alimenta de la muerte en masa y a la vez legaliza los crímenes que cometen los explotadores, es una espiral que va en ascenso, llenando los bolsillos de los dueños de los grandes monopolios mediante la aceleración del complejo industrial- militar y todo su entorno, principalmente en los países imperialistas que usan la guerra para el robo de activos y la superexplotación de la clase obrera y los recursos naturales en los países dependientes, en ambos casos acompañado con procesos de represión extrema, legal e ilegal, propia del fascismo.
El poder económico y político del lobby de las armas, llamado Asociación del Rifle en EE.UU. actúa en momentos de profundización de las crisis para tratar de reactivar la economía y evitar la depresión económica e incluso tratan de provocar un período de auge artificial, pero para ello necesitan la destrucción de fuerzas productivas en otros países mediante agresiones, que llevan a la activación de la industria de la guerra, el aumento del comercio de armas, municiones y equipos, por lo que podemos concluir que las guerras de agresión imperialista no son algo casual, por la defensa de principios democráticos o movidas por una amenaza, como ellos anuncian por sus medios, al contrario, son planificadas, ejecutadas y llevadas adelante como métodos criminales para tratar de salvar el capitalismo en crisis, pasando por encima de millones de vidas de niños, mujeres, ancianos o jóvenes sin ningún miramiento.
La descarada presencia de "empresas de seguridad", ejércitos privados y la movilización de mercenarios a nivel global es una de las características de las nuevas guerras imperialistas, proxi, que llevan "personal" de un continente a otro a combatir a sus hermanos de clase, entregando su vida solo por dinero, que en muchos casos ni ellos ni su familia reciben, demostrando una vez más el carácter manipulador y tramposo del capitalismo.
A partir de la financiación de los burgueses y sus títeres en el poder político del Estado, por parte de los perros de la guerra, el estímulo de llevar a cabo nuevas guerras de agresión contra los pueblos tiene garantías de aprobación por los gobiernos imperialistas y sus parlamentos, a pesar de que puedan expresar ciertas contradicciones de forma, en la esencia racista, fascista y asesina se ponen de acuerdo, ya que son financiados por los mismos promotores de la guerra, por tal razón el gobierno de Biden por ejemplo, no frena a Israel en ese claro genocidio que está cometiendo en Gaza, pues le interesa seguir exportando armas y municiones para tener unos datos económicos "favorables" que presentar en la próxima campaña electoral y además ese genocidio representa el acceso a una fuente de dinero grande y fluida para financiar sus campañas electorales.





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