domingo, 6 de septiembre de 2026

CONTRA LA AGRESIÓN IMPERIALISTA Y LA ENTREGA DE LA SOBERANÍA, MOVILIZACIÓN POPULAR. Buró Político del PCMLV

En el marco de las grandes contradicciones interiimperialistas y de la crisis general del capitalismo, el bloque imperialista encabezado por el gobierno de los EE.UU, avanza de manera determinante en la fascistización como mecanismo para aumentar la explotación, tratar de superar su crisis y procede a un nuevo reparto del mundo, profundizando la apropiación violenta de los recursos naturales, mercados y fuerza de trabajo de otras naciones.

Es el caso de la República Bolivariana de Venezuela, donde el gobierno fascista y genocida de Donald Trump anuncia la firma de un acuerdo petrolero histórico con el gobierno encargado encabezado por la ciudadana Delcy Rodríguez.

Recordemos que el 03 de enero de 2026, el pueblo de Venezuela fue objeto de una agresión militar por las fuerzas armadas norteamericanas, la cual tuvo como resultado el secuestro del presidente de la República, Nicolás Maduro Moros, y de la diputada de la Asamblea Nacional, Cilia Flores; igualmente, el asesinato de más de 100 soldados venezolanos y cubanos, quienes asumieron la defensa del presidente y del territorio nacional de manera digna y valiente, cumpliendo con su deber, la CRBV y la ley de conmoción.

Posterior a estos hechos, el gobierno fascista y genocida de los EE.UU, impuso una agenda para favorecer ampliamente sus intereses económicos, políticos y geoestratégicos en la región, con la colaboración plena y complaciente del gobierno encargado, que cada día demuestra más en forma y contenido su carácter servil a los intereses de EE.UU.

Destacan hechos como la instalación de la Embajada del gobierno fascista y genocida de los EEUU y del gobierno asesino sionista de Israel, la instalación de la CIA y del Comando Sur, las reformas legislativas para burlar la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, como las realizadas a la Ley de Hidrocarburos, a la Ley de Minas, y las que se están orquestando, como la reforma a la Ley Orgánica del Trabajo de los y las trabajadoras y la Ley del Poder Judicial, todas estas imposiciones para brindar al imperialismo norteamericano la “seguridad jurídica” que exigieron las grandes transnacionales para invertir en Venezuela.

El hecho de mayor gravedad es anunciado por el fascista y asesino de Donald Trump, un “acuerdo petrolero” histórico que posesiona al imperialismo norteamericano de 65.000 millones de barriles de petróleo proveniente de los campos petroleros ubicados en la faja petrolífera del Orinoco y de los campos petroleros del Estado Zulia, muchos de los cuales estaban bajo contrato con otras empresas.

Sobran los argumentos y fundamentos para desmontar la ilegalidad de este saqueo petrolero institucionalizado por el gobierno encargado y, además, celebrado como una medida que viene a salvar al pueblo venezolano y encaminarlo al desarrollo económico y la prosperidad para todos. 

Las explicaciones ofrecidas por el gobierno encargado de este acto vergonzoso de hipotecar el futuro de los venezolanos y venezolanas por nacer, nadan en un mar de imprecisiones y contradicciones propias de un mandadero del imperialismo, pretendiendo justificar su entrega y, lo peor, tratando de convencer al pueblo venezolano de que es la única política posible que se podía asumir.

Igualmente, debemos señalar la responsabilidad de la ultraderecha fascista representada por María Corina Machado y de los lacayos de la llamada Asamblea Nacional del 2015, como agentes del imperialismo norteamericano, traidores a la patria, quienes deben ser juzgados por los crímenes cometidos contra el pueblo de Venezuela.

Para EEUU es la apropiación de materias primas y superganancias para contrarrestar la caída de la tasa de ganancia y el tutelaje geopolítico sobre los pueblos del mundo. Este saqueo petrolero fortalece al bloque imperialista dirigido por el gobierno de los EEUU, para seguir contando con los recursos suficientes y continuar su política de aniquilamiento y exterminio de los pueblos del mundo, como los hechos lo demuestran en Palestina, Irán, Libia, Siria, Cuba, Nicaragua, entre otros, pero igualmente, fortalece el complejo industrial petrolero-gasífero y militar del imperialismo frente al desarrollo de fuerzas energéticas alternativas como la energía eléctrica y nuclear.

No es un pacto comercial, sino la manifestación de la dominación neocolonial y el saqueo imperialista lo que estamos viendo en Venezuela y en la región.

Para el pueblo de Venezuela, el llamado “Acuerdo Petrolero” significa la entrega a fuerzas extranjeras del dominio de nuestra principal fuente de ingresos económicos; es el despojo de la riqueza social y pérdida absoluta de la soberanía nacional, el cambio total del modelo de país aprobado en la Constitución de 1999 y aprobado en referéndum por la absoluta mayoría del pueblo, es la traición a las ideas de soberanía y desarrollo endógeno, con graves implicaciones de carácter político, económico y social por la pérdida de la independencia estatal y la institucionalización del Estado tutelado como comité administrador de intereses transnacionales, es la profundización del modelo primario-exportador (Extractivismo dependiente) y transferencia desigual de valor que resulta una mayor precarización y superexplotación de la clase obrera y condiciones paupérrimas de vida para todo el proletariado en su conjunto.

Para los pueblos de América Latina es un retroceso a la imposición de la política imperialista y la doctrina Monroe con la recolonización y una amenaza a la integración regional.

En este sentido, se hace impostergable la denuncia política implacable contra la agresión imperialista y el saqueo petrolero; debemos seguir impulsando la organización y movilización del Frente Popular Antimperialista y Antifascista y la concientización de la clase obrera, campesinos, comuneros y demás sectores del proletariado y del movimiento popular y revolucionario para la defensa de la soberanía y la liberación nacional.

Es urgente construir donde aún no exista el Frente Popular para luchar por el rescate y la nacionalización sin indemnización bajo control obrero de la industria petrolera.

Es importante desmontar los argumentos esgrimidos, tanto por el gobierno de los EEUU como por el gobierno encargado de Venezuela:

-          Es totalmente falso el llamado "beneficio mutuo": El capital no se desplaza por altruismo, sino por la búsqueda de superganancias en la periferia.

-          La falacia de la "soberanía preservada": El Estado actúa como una burguesía entreguista cuando cede el 55% y se somete a la administración del gobierno de los EEUU.

-          La ilusión del "progreso fiscal": Los 209 mil millones están condicionados y vigilados por la potencia extranjera, además de representar una muy mala limosna, frente a la acumulación de capital de las transnacionales petroleras. (Menos del 5% de las ganancias)

-          El chantaje de la crisis estructural: La crisis es producto de la crisis general del capitalismo y de la agresión imperialista; presentar la entrega como el "único camino" es una capitulación política.

 NO AL SAQUEO PETROLERO DE VENEZUELA.

NO A LA ENTREGA DE LA SOBERANÍA Y POR LA LIBERACIÓN NACIONAL

FUERA YANKEES DE MIERDA Y SUS LACAYOS.

IMPULSEMOS EL FRENTE POPULAR ANTIIMPERIALISTA Y ANTIFASCISTA CON LA UNIDAD OBRERA, CAMPESINA Y COMUNAL.


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