miércoles, 5 de agosto de 2026

RESOLUCIÓN POLÍTICA DEL PCMLV, JULIO 2026

La guerra imperialista ha continuado su expansión y con ella sus consecuencias en el ámbito económico, político y social. La actividad del complejo industrial militar, uno de los pilares de la economía imperialista, ha tomado un claro y determinante protagonismo en la dinámica actual del mundo.

Un indicador evidente de este fenómeno lo podemos encontrar en el incremento de los presupuestos para el gasto militar que con particularidad han asumido algunos países de Europa, cuyos gobiernos, alegando la necesidad de cualificar su capacidad de defensa, han iniciado campañas desde sus trincheras institucionales para convencer a los trabajadores y al pueblo en general de la “necesidad" urgente de tener capacidades militares más sofisticadas, con mayor alcance y letales.

Es así como hemos visto que la guerra en Ucrania, donde la coalición de la OTAN se enfrenta al Ejército de Rusia y sus aliados, se ha convertido en un escenario en el cual se van consumiendo aceleradamente los viejos arsenales impulsados por los acuerdos de cooperación entre las partes beligerantes y se va dando paso al empleo de armamento de última generación, lo que, por supuesto, concluye en una creciente demanda de este tipo de mercancías, acelerando y reduciendo a su vez los tiempos de circulación y rotación del capital industrial militar para garantizar enormes ganancias en tiempos cortos para los grupos imperialistas que han concentrado parte de su capital en la guerra. 

Junto a esto, combinan actividades de carácter especulativo llevadas a cabo desde trincheras del capital financiero que aprovecha el vaivén de la economía causado por las afecciones de la guerra sobre la actividad de los principales centros productivos y del comercio mundial, expresándose en rutas económicas modificadas o paralizadas momentáneamente por los efectos de la expansión de la guerra.  Los mecanismos de especulación de grupos financieros experimentan un impulso sustentado sobre el comportamiento zigzagueante de los mercados y la actividad productiva, situación que produce inestabilidad e inseguridad en los mercados que, movidos por temores de escasez a futuro, incrementan su oferta para la compra de mercancías, apalancando así el alza de los precios por parte de los capitalistas que dominan los centros de producción y las rutas de distribución.

En un escenario convulsionado por la guerra en Ucrania, Irán, el Líbano, la operación de exterminio del pueblo de Gaza, la continuidad de confrontaciones militares en territorio sirio, Libia y países de África, por nombrar algunos de los escenarios más calientes en la actualidad, se le ha sumado la reactivación de la guerra entre Arabia Saudita y Yemen, situación que afecta de manera directa el tráfico comercial en el estrecho de al Mandeb y el estrecho de Adén, reduciendo así las capacidades de funcionamiento "normal" del tráfico comercial por esos puntos, lo que a su vez se expresará en escasez de petróleo, gas y fertilizantes; este último incide directamente sobre la actividad productiva agrícola, que a su vez tiene relación directa con la producción de alimento.

Las interrupciones abruptas de circulación de mercancías, al ser un factor que incrementa la dificultad en la circulación de mercancías, contribuyen al alza de los precios de las mismas, situaciones que al fin y al cabo afectarán a los pueblos del mundo, que serán afectados por la escasez e inflación en el precio de los productos.

La guerra, a su vez, ha dejado una vez más al descubierto la hipocresía y caducidad de las instituciones burguesas en este periodo de fascistización que vive el mundo. Estas van pasando de ser un instrumento que, bajo el mote de la participación "democrática" de los países miembros, orientaba las decisiones trascendentales de la vida política y económica mundial, para dar paso a la aplicación directa de la voluntad de los países imperialistas, con particular acento en los EE. UU., de sus rutas de acción para concretar el reparto del mundo. 

El imperialismo yanqui y el sionismo no se han detenido en tratar de disimular sus planes y carácter violento y criminal. Todo lo contrario, alardean del mismo como una forma de promover su poderío y obligar a los timoratos como la UE a seguir su ruta de acción so pena de quedarse fuera del reparto del mundo. Es un síntoma precisamente de la fascistización; los elementos característicos de las instituciones construidas sobre la base de la democracia liberal son ahora un estorbo de mal aspecto, sinónimo de atraso para el progreso que promete el capital financiero. Progreso signado por un mayor sometimiento de los pueblos a altos niveles de explotación y opresión.

NO AL CHANTAJE DEL IMPERIALISMO

Por: Concepción.
El pueblo de Venezuela ha estado sometido a una criminal campaña de agresión económica, política y militar por el imperialismo yanqui en los últimos 20 años, marcando un punto de inflexión el 3 de enero de 2026, con el secuestro del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, y de la diputada Cilia Flores, además del asesinato de más de 100 militares y civiles, socavando las bases del gobierno, debilitando el proceso bolivariano, que ya estaba golpeado por la actitud inconsecuente de algunos factores que, atendiendo a sus intereses particulares, marcaron distancia con la línea política revolucionaria asumida por los gobiernos del comandante Hugo Chávez y del presidente Nicolás Maduro.

En este contexto, buena parte del pueblo de Venezuela quedó a la expectativa sobre el cumplimiento del plan de defensa de la patria ordenado y dirigido por el presidente Nicolás Maduro; acciones como la huelga general y la lucha armada para combatir al invasor quedaron en suspenso.

El gobierno encargado asumió cambiar radicalmente la orientación y dejar sin efecto la orden del presidente Nicolás Maduro para apegarse al plan diseñado por el gobierno de los EEUU, tomando decisiones ampliamente ventajosas para el imperialismo norteamericano y los sectores opositores proyankis. Una de esas medidas fue revivir el cadáver de la Asamblea Nacional 2015 y ponerla a la par de la Asamblea Nacional surgida del voto popular.

Ejecutándose la ruta impuesta por los EE. UU. de tres fases: estabilización, recuperación y transición.

Nuestra posición es clara: nos oponemos rotundamente a esta ruta perniciosa, impuesta y diseñada a la medida de los intereses gringos y de sectores que solo buscan su bienestar particular, excluyendo la voz del movimiento popular de las opiniones y decisiones sobre aspectos decisivos para la vida del país.

Consideramos este tipo de acciones como artimañas que buscan desmontar al proceso bolivariano, al tiempo que intentan restaurar una institucionalidad postrada servilmente a los intereses de sectores reaccionarios, al gusto de los fascistas sionistas, guerreristas que hoy controlan la Casa Blanca, todo esto para continuar saqueando los recursos energéticos y minerales estratégicos del país.

Exigimos al gobierno encargado asumir una actitud de defensa de la patria. No es asumiendo con sumisión la destrucción de la soberanía y el saqueo de los recursos nacionales que se puede derrotar el plan de destrucción nacional que llevan a cabo los EEUU con el disfraz de recuperación institucional.

Llamamos a los sectores obreros, campesinos, comunas y al pueblo patriota, consciente y defensor de la soberanía nacional, a rechazar y denunciar de manera contundente, con pronunciamientos y movilizaciones de calle, las pretensiones de sectores oportunistas, negociadores, pro-gringos que quieren destruir la soberanía nacional, contribuir a la agenda de dominio yankee sionista y aniquilar el proceso bolivariano.

El diálogo debe ser con las bases del movimiento obrero, campesino y comunal, con el movimiento popular y revolucionario para retomar el plan de defensa de la Patria, para lo cual nos preparamos todos estos años, recuperar nuestra soberanía y autodeterminación para profundizar el proceso revolucionario hacia la construcción del socialismo.

FUERA EL IMPERIALISMO Y EL FASCISMO DEL TERRITORIO DE VENEZUELA.

FUERA LOS LACAYOS DE LA FRAUDULENTA ASAMBLEA NACIONAL PROYANKEE DEL 2015.

NO MÁS CONCESIONES A LA ULTRADERECHA IMPERIALISTA Y FASCISTA.

 

martes, 4 de agosto de 2026

Declaración de la Reunión de los Partidos de América Latina y El Caribe, integrantes de la CIPOML

Los partidos de América Latina y El Caribe integrantes de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninistas, CIPOML, nos hemos reunido en el ejercicio de una práctica internacionalista viva y transformadora. Este encuentro ha tenido como propósito central analizar el complejo escenario de América Latina y el Caribe en sus manifestaciones económicas, políticas y sociales, evaluando críticamente cómo estamos cumpliendo nuestras responsabilidades revolucionarias frente a las exigencias del momento actual.

Apreciamos con preocupación un evidente proceso de ascenso de las fuerzas de derecha, extrema derecha y fascistas en la región. Este fenómeno ha provocado una alteración en la correlación de fuerzas políticas dentro de los espacios de poder institucional, reconfigurando el mapa geopolítico del continente.

Los triunfos electorales y el avance de las fuerzas conservadoras y reaccionarias han sido posibles en gran medida por el desencanto y descontento que nuestros pueblos experimentaron frente a las limitaciones, contradicciones e insuficiencias de los denominados gobiernos progresistas que los antecedieron, porque no enfrentaron y menos aún resolvieron las necesidades de los trabajadores y los pueblos, ni defendieron la soberanía.

La realidad continental actual se caracteriza por una intensa y constante disputa política y una marcada polarización. Frente al avance de la derecha, existe un contrapeso social fundamental y combativo, sostenido por los sectores populares, movimientos sociales y fuerzas políticas que defienden planteamientos democráticos, progresistas, de izquierda y revolucionarios que configura una tendencia que se abre espacio y gana terreno en el escenario actual.

Constatamos que el crecimiento de esas fuerzas de derecha y fascistas va de la mano de las ejecutorias e intervencionismo de la política exterior del imperialismo estadounidense. Dicha estrategia busca recuperar, afianzar y consolidar sus posiciones hegemónicas en la región, expresándose abiertamente en la Doctrina y Política de Seguridad de EE.UU., el denominado Escudo de las Américas y un conjunto de medidas económicas y políticas. La ofensiva del imperialismo es multilateral, sistémica y cada vez más agresiva.

Los pueblos no permanecen pasivos: responden con firmeza, organización y movilización colectiva frente a las políticas antipopulares, neoliberales y de despojo impulsadas por los gobiernos sometidos al capital transnacional. La confrontación de clases se agudiza, se expresa en importantes acciones de lucha que la clase obrera, el campesinado, la juventud y los pueblos desarrollan en todos los continentes a través de huelgas generales, levantamientos populares, movilizaciones callejeras. En este escenario las organizaciones revolucionarias actuamos y tomamos medidas para fortalecer nuestras fuerzas y conducir estos combates hacia los objetivos estratégicos de nuestros partidos.

El escenario regional y mundial nos plantea con urgencia insoslayable la necesidad de profundizar la lucha contra el imperialismo, frenar el avance de la derecha y combatir las posturas y expresiones de corte fascista que intentan cercenar los derechos conquistados. La lucha contra el imperialismo y las fuerzas reaccionarias de derecha y fascistas nos plantea la necesidad de trabajar por expandir el desarrollo de una conciencia en esa dirección en los trabajadores, la juventud y los pueblos, que sea la base de un frente democrático, antifascista, antiimperialistas y revolucionario internacional que enfrente la ofensiva de esos sectores.

La agresividad del imperialismo y las contradicciones interimperialistas está provocando el estallido de conflictos y guerras localizadas. Mientras exista el imperialismo existe el peligro de la generalización de esos conflictos. Los trabajadores y los pueblos tenemos la obligación de levantarnos contras las guerras de rapiña, de ocupación.

El debate fraterno y el intercambio de experiencias vividos durante la reunión de nuestros partidos han sido profundamente enriquecedores. Nos han permitido cohesionar miradas y definir líneas de acción concretas para avanzar de manera coordinada en el cumplimiento de nuestras responsabilidades revolucionarias, organizativas y de combate en favor de la emancipación social de los pueblos, por el triunfo de la revolución proletaria y el socialismo.

Nuestros partidos reafirman su disposición de continuar la lucha por organizar y hacer la revolución. Estamos comprometidos con la acumulación de fuerzas revolucionarias, tarea que nos plantea trabajar por unidad de los trabajadores, los campesinos, los pueblos originarios y los jóvenes y mujeres del pueblo. Estos esfuerzos forman parte de la lucha que nuestros partidos desarrollan para conquistar el poder.

Julio de 2026
Partido Comunista Revolucionario — Brasil

Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista)

Partido Comunista Marxista-Leninista del Ecuador

Partido Comunista de México (Marxista-Leninista)

Partido Comunista Peruano Marxista-Leninista

Partido Comunista del Trabajo de República Dominicana

Partido Comunista Marxista-Leninista de Venezuela

Declaración del XXX Seminario Internacional Problemas de la Revolución en América Latina

Imperialismo, guerra y lucha de los pueblos.

Una creciente tensión política que expresa tiempos turbulentos para la humanidad caracteriza el escenario mundial. En el contexto de un sistema capitalista decadente y en declive y la disputa por la hegemonía mundial, las contradicciones interimperialistas se agudizan en la disputa por mercados, zonas de influencia, fuentes de energía, rutas comerciales y materias primas especialmente ligadas a la industria tecnológica. La ofensiva del capital es diversa, se manifiesta en múltiples aspectos y ámbitos. No se trata únicamente de la guerra económica o militar, sino de una ofensiva integral que abarca lo financiero, lo tecnológico, lo comunicacional, lo cultural, lo ideológico y lo político.  Los tratados de libre comercio impuestos, las sanciones unilaterales, el control de los flujos financieros globales, la vigilancia masiva, el dominio de las plataformas digitales y la desinformación masiva son herramientas mediante las cuales el gran capital profundiza su dominación.

En este tablero geopolítico, el imperialismo estadounidense acentúa su carácter agresivo como respuesta al declive que enfrenta y ante el ascenso de otras potencias imperialistas, particularmente China. Washington ve hoy cómo su capacidad de imponer su voluntad unilateralmente se erosiona. Estas contradicciones provocan la adopción de mecanismos cada vez más agresivos y violentos, alimentando el peligro de una confrontación general entre los bloques imperialistas, con consecuencias catastróficas para la humanidad.

América Latina y El Caribe se encuentra en los radares del fascista Donald Trump. Se ha propuesto recuperar el dominio hemisférico, para lo cual ha adaptado la Doctrina Monroe a los nuevos tiempos y busca expulsar de estos territorios a sus principales competidores. En sus acciones más violentas —hasta ahora— ha lanzado sus ataques contra Venezuela y Cuba, como un mensaje para los pueblos de la región y el mundo que el gendarme del mundo está sediento.

Al igual que en otras regiones del mundo, en estos territorios también se expresa el crecimiento de fuerzas de derecha, extrema derecha e incluso fascistas; en algunos países han relevado en los gobiernos a fuerzas del denominado progresismo que no atendieron las necesidades y demandas de los trabajadores y los pueblos, provocando un cambio en la correlación de fuerzas políticas.

Sin embargo, la resistencia está presente y crece. El belicismo del imperialismo estadounidense y del sionismo israelí ha provocado una ola de condena a sus ataques militares contra Palestina, Irán y Líbano y, al mismo tiempo, de solidaridad con los pueblos agredidos.

América, tierra fértil en la que la lucha de la clase obrera y los pueblos florece en oleadas, ha visto levantarse a los pueblos de Argentina, Chile, Bolivia, Ecuador, Panamá, Brasil, República Dominicana y otros contra las políticas de ajuste de sus gobiernos y su servilismo a los designios del Fondo Monetario Internacional y, en general, a los intereses del gran capital local e internacional. Los pueblos de América Latina y el Caribe no están dormidos: están de pie y luchando por la soberanía, por la vida y por la emancipación.

Convocamos a los trabajadores, a los campesinos, a las nacionalidades y pueblos indígenas, a la juventud y mujeres a profundizar el combate a la ofensiva de la burguesía internacional con determinación y claridad estratégica. Es fundamental trabajar por la unidad y organización de las clases trabajadoras y los sectores sociales explotados y oprimidos. Unidad de los pueblos por la transformación revolucionaria de la sociedad. Teniendo ese objetivo como horizonte, es imperativo desarrollar acciones y luchas que configuren un frente de acción amplio, en el que converjan sectores democráticos, antifascistas, antiimperialistas y revolucionarios. Una unidad en la acción frente a un enemigo común que no distingue entre matices de la oposición. La experiencia histórica nos enseña que solo la unidad popular organizada puede enfrentar con éxito al poder del capital.

Expresamos nuestra solidaridad con los pueblos que luchan por sus derechos y por emanciparse de la dominación del capital. Repudiamos al sionismo israelí y al imperialismo estadounidense que llevan una cruzada genocida contra el pueblo palestino, asesinando a decenas de miles de civiles, destruyendo sus hogares y negándoles el derecho fundamental a existir como nación. Condenamos la agresión del imperialismo a Cuba, que mantiene un bloqueo criminal durante más de seis décadas; a Venezuela, víctima de sanciones ilegales y del secuestro de Nicolás Maduro y su esposa; a Irán, acosada y presionada porque su desarrollo está en contradicción con los intereses del imperialismo estadounidense. Reiteramos el derecho de los pueblos a su soberanía, autodeterminación e independencia.

Reiteramos nuestra convicción profunda e inquebrantable de que la solución de los problemas de nuestros pueblos no podrá alcanzarse en el marco del capitalismo, sino con la expropiación a los expropiadores. El capitalismo nunca podrá brindar bienestar total, libertad ni justicia social. El capitalismo, en su fase imperialista, ha demostrado ser incapaz de resolver las crisis recurrentes, las guerras, el hambre, la desigualdad y el deterioro ambiental. Solo mediante la construcción de un nuevo orden económico-social basado en la propiedad social, la planificación democrática y la solidaridad internacional, sin la explotación ni opresión, podremos edificar un futuro digno para todas y todos, con la revolución y el socialismo.

Quito, 1 de agosto de 2026

Firman: 

Partido Marxista-Leninista de Alemania – MLPD 

Partido Comunista Revolucionario de Argentina 

Juventud Comunista Revolucionaria de Argentina 

Partido Comunista Revolucionario – Brasil 

Unión de la Juventud Rebelión – Brasil 

Unidad Popular por el Socialismo – Brasil 

Movimiento Lucha de Clase – Brasil 

Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista)

 Partido Comunista Marxista-Leninista del Ecuador 

Juventud Revolucionaria del Ecuador 

Unidad Popular – Ecuador 

Frente Popular – Ecuador 

Unión General de Trabajadores del Ecuador 

Mujeres por el Cambio – Ecuador 

Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador 

Federación de Estudiantes Secundarios del Ecuador 

Confederación Unitaria de Barrios del Ecuador 

Unión Nacional de Educadores – Ecuador 

Unión de Artistas Populares del Ecuador 

Sindicato de Trabajadores Independientes de oficios Varios de El Salvador - STINOVES

Escuela Política Permanente de El Salvador 

Partido del Trabajo Estadounidense 

EE.UU. George Gruenthal. Hacia la Unidad marxista leninista 

Sindicato Nacional de Filiales por Gremio de Trabajadores del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social de Guatemala SINFIGTRAMISPAS 

Partido Comunista de México (marxista - leninista) 

Frente Popular Revolucionario - México 

Unión Revolucionaria de Trabajadores del Arte - México 

Partido Comunista Popular Peruano (marxista-leninista) Bandera Roja 

Partido Socialista Revolucionario del Perú 

Frente Estudiantil ISKRA del Perú 

Coordinadora Nacional de Usuarios de Gas Natural Domiciliarios del Perú 

Partido Comunista del Trabajo – República Dominicana 

Frente Amplio República Dominicana 

Unidad Popular Revolucionaria Antimperialista - UPRA 

Partido Comunista Marxista Leninista de Venezuela - PCMLV 

Movimiento por la Constituyente Popular - Colombia 

Juventud Democrática Popular – Colombia 

Liga Internacional de la Lucha de los Pueblo (En consulta)

 

domingo, 21 de junio de 2026

EDITORIAL, JUNIO 2026

Al proletariado venezolano le corresponde un papel decisivo en el rescate de la soberanía, junto a las capas más avanzadas del pueblo, debemos llevar adelante un proceso organizativo y de movilización para superar el entreguismo y la confusión.

Después de un lapso de retroceso en los beneficios sociales, con saldo totalmente negativo en el aspecto material para los trabajadores, ahora toca al proletariado levantar de nuevo las banderas de lucha, organizar las fuerzas y sumarse al Movimiento por el Rescate de la Soberanía, donde ciertamente se deben incorporar otros elementos sociales con conciencia patriótica, nacional, social o de clase, pero teniendo la claridad de que corresponde asumir un papel fundamental en la vanguardia histórica al proletariado, no por capricho ni dogmatismo, sino porque al luchar por las reivindicaciones económicas, que involucran directa e indirectamente a las masas oprimidas, que se movilizarán organizadamente por el rescate del salario (cambiado por bonos como sacrificio ante el bloqueo y agresión yanqui), por la defensa de la LOTTT, la recuperación de las prestaciones sociales, así como la denuncia del bloqueo, que aún continúa, ahora acompañado de sometimiento y agresión militar imperialista, secuestro del presidente Maduro, robo de nuestros recursos naturales.

La resistencia popular ante semejante atropello debe avanzar amalgamando, junto a obreros, campesinos y comuneros, mujeres, jóvenes, adultos mayores, en un inmenso movimiento que construya el gran torrente para el rescate de la dignidad perdida y la soberanía en proceso de entrega, pero que con acciones valientes podemos revertir.

LA TRAMPA DE LA GUERRA COGNITIVA ENTRE EL PRAGMATISMO Y LA CONCIENCIA REVOLUCIONARIA

Por: E. Sandoval.

En el escenario internacional de hoy, la "guerra cognitiva" ya no es simple propaganda; es una estrategia diseñada para desmovilizar a la sociedad. Su objetivo no es destruir físicamente al adversario, sino adormecer el pensamiento de las mayorías, anulando su capacidad crítica y de lucha. Cuando la presión política externa aumenta, los discursos oficiales suelen reconfigurarse para justificar pactos con el enemigo bajo la excusa del pragmatismo político. Analizar estas narrativas no busca generar divisiones inútiles, sino encender alarmas para que la militancia entienda los riesgos reales que enfrenta nuestro proyecto socialista.

El chantaje de la obediencia

Hoy se utiliza el concepto de "guerra cognitiva" como una herramienta para callar los reclamos del pueblo trabajador. A quienes cuestionamos el rumbo económico y político desde las filas de la revolución, se nos acusa de hacerle el juego al imperialismo. Sin embargo, exigir lealtad, confianza y disciplina mientras se negocia con los enemigos históricos del pueblo sin organizar la contraofensiva, es una contradicción total con la conducta revolucionaria.

Para los sectores reformistas, cualquier crítica es sinónimo de traición. Colocan automáticamente al crítico interno en el mismo saco de la extrema derecha o de los intereses de Estados Unidos. Al borrar las diferencias, imponen un chantaje directo: o te alineas por completo a las decisiones del gobierno, o estás ayudando al imperialismo a sembrar intrigas en el proceso.

Las concesiones y la realidad económica

Algunos voceros oficiales justifican las concesiones no como una rendición, sino como diplomacia de alto nivel para evitar una guerra o el colapso del Estado. Utilizan declaraciones externas —como las de Donald Trump asegurando que evitaría "un nuevo Irak"— para mostrar al gobierno como un actor sensato que pacifica la región.

Bajo este enfoque, la aceptación de licencias de la OFAC, el regreso al Fondo Monetario Internacional (FMI) y los acuerdos con transnacionales petroleras norteamericanas se presentan como "maniobras tácticas inevitables". Argumentan que, ante la crisis y las más de mil sanciones vigentes, no negociar con la administración estadounidense sería un suicidio económico. Sin embargo, la teoría marxista-leninista y la historia demuestran que el FMI y las transnacionales nunca traen paz, sino una mayor explotación para los trabajadores.

Esta narrativa de "paciencia estratégica" o "repliegue táctico" debe mirarse con cautela. Si este retroceso no va acompañado de acciones reales para reagrupar a las fuerzas revolucionarias, podría tratarse de una operación de distracción.

Lecciones de la historia

Nadie niega que un Estado bajo asedio deba maniobrar internacionalmente; el propio Lenin lo demostró al aplicar la Nueva Política Económica (NEP) o al firmar el Tratado de Brest-Litovsk. Sin embargo, quienes comparan mecánicamente la situación actual con la NEP olvidan un detalle fundamental: Lenin jamás disfrazó esos retrocesos como "victorias" ni intentó anestesiar la conciencia de los trabajadores. Al contrario, el liderazgo bolchevique explicó al pueblo, con cruda honestidad, que se trataba de un retroceso temporal impuesto por la realidad, manteniendo intacta la formación política y la movilización de las masas.

La verdadera unidad antiimperialista no se construye desde la obediencia ciega o el silencio cómplice, sino desde una clase obrera consciente, crítica y con capacidad de autoorganización. Ante este panorama, si la estrategia oficial se convierte en retórica vacía, la propia crisis puede transformarse en el motor que impulse al pueblo organizado a profundizar su conciencia combativa, acelerando su organización autónoma y consolidando una independencia política capaz de salvar el proyecto revolucionario de cualquier desvío táctico.

 

 

 

J. DIMITROV, EL FRENTE POPULAR Y EL REACOMODO IMPERIALISTA

Por: R. Toro.

Celebrar el nacimiento del líder comunista búlgaro Jorge Dimitrov no puede ser un acto de nostalgia histórica; debe ser un ejercicio de análisis marxista-leninista aplicado al presente. Dimitrov pasó a la historia por desenmascarar la naturaleza del fascismo como la dictadura terrorista del capital financiero y por legar a la clase obrera una herramienta estratégica fundamental: El Frente Popular Antifascista.

El panorama internacional actual nos muestra un capítulo del fenómeno que Lenin describió con precisión: el reparto del mundo entre las potencias. Los recientes encuentros oficiales en China, primero entre Xi Jinping y Donald Trump, y pocos días después entre Jinping y Vladímir Putin, ponen sobre la mesa las cartas de los bloques que hoy dominan la geopolítica mundial.

El hecho de que tanto los líderes de Estados Unidos como de Rusia hayan acudido a China casi de manera simultánea es un síntoma claro del movimiento de reacomodo imperialista que experimentamos. China, en constante y rápido ascenso económico y militar, reafirma su papel como un eje central en este contexto internacional. Mientras las potencias tradicionales intentan sostener su hegemonía o ganar terreno, el capitalismo en su fase monopolista sigue buscando nuevas zonas de influencia, utilizando la diplomacia para trazar las fronteras de sus intereses corporativos.