domingo, 23 de agosto de 2026

EDITORIAL, AGOSTO 2026

Cada día se hace más claro para todos que la normalización de las prácticas fascistas es la forma de hacer política y de gobernar de la extrema derecha en la actualidad, que esa derecha representa los intereses del capital imperialista de EE.UU. en su versión fascista sionista, que va en expansión violenta gracias a las acciones del sector más reaccionario del imperialismo yanqui, que tiene su base material en los grupos económicos del capital financiero projudío y su base ideológica en una mezcla fascista y sionista.

No es la primera vez que el capitalismo en su fase imperialista recurre a la dictadura extrema y a la violencia revanchista contra el proletariado para tratar de mantener su caduco modo de producción y salir de su crisis general, pero esa fórmula que permite un temporal desahogo por medio de la expansión del aparato industrial militar genera tal agudización de las contradicciones a todo nivel que no da más opción que las guerras y revoluciones.

Si bien es cierto que el fascismo es, en su definición general, la dictadura extrema del capital financiero para tomar revancha sobre la clase obrera y someterla a niveles de explotación extrema, tratando de llevarla de nuevo a la esclavitud, eliminando derechos e imponiendo el terror, también es necesario estudiar las formas particulares que ese fenómeno va adquiriendo en cada época y cómo fue derrotado.

Una de las formas es la que surgió en la Alemania nazi por medio del tratado de Haavara (1933) entre los judíos sionistas alemanes y el gobierno de Hitler, que permitió la coincidencia de estas dos tendencias reaccionarias, tendencia que hoy se ha fortalecido en lo económico, ideológico y geográfico, reavivando la amenaza que significa el fascismo para la humanidad.

Como todos sabemos, el fascismo fue enfrentado y derrotado en una larga lucha que implicó un método, con formas de organización y lucha apropiadas para destruir ese fenómeno perverso y criminal que hoy ha renacido, avanzando por el mundo con un discurso de extrema derecha populista que puede penetrar de nuevo en la sociedad gracias a la tolerancia, corrupción, demagogia e ineficiencia de los gobiernos de la socialdemocracia, la manipulación mediática, educativa y religiosa, el soborno, la maniobra, y hay que reconocer también que por el debilitamiento del marxismo leninismo, pero también de manera determinante por la necesidad del capital, especialmente del capital financiero, de tener gobiernos sumisos a sus designios, autoritarios y dictatoriales para aumentar exponencialmente sus ganancias, promoviendo, por la propaganda y el fraude electoral, el ascenso a los gobiernos de personajes nefastos, de extrema derecha, profundo carácter autoritario y violento, enmascarando la ideología nazi en ideas "liberales" y religiosas provenientes del sionismo.

Ante una política agresiva y violenta de ese tipo, promovida por la burguesía imperialista, el proletariado está obligado a analizar, comprender y prepararse para enfrentar un fenómeno ya vivido en otras épocas, como es el fascismo.

La Internacional Comunista, después de diversas experiencias de lucha contra el fascismo a nivel mundial y especialmente contra el nazi-fascismo en Europa, como también en otras regiones, llegó a importantes conclusiones expresadas en documentos de la propia I.C. y particularmente en escritos de Dimitrov.

La idea del Frente Único del proletariado, para aglutinar diversas tendencias obreras, o el Frente Popular para aglutinar, además del proletariado, a otras fracciones de clase dispuestas a enfrentar al fascismo, son dos elementos centrales en la lucha contra el avance de la extrema derecha imperialista, que hoy, además de fascista, es también sionista.

El papel jugado por los comunistas marxista-leninistas en la derrota del nazifascismo, las enseñanzas de la URSS y de Stalin como máximo dirigente revolucionario de la época, debe ser para nosotros referencia obligada y para toda la sociedad democrática, demostrando que sí existe un método para enfrentar y derrotar al imperialismo fascista sionista.

Desde el PCMLV ratificamos el llamado a las fuerzas populares, democráticas, antiimperialistas y antifascistas a realizar todos los esfuerzos, superando cualquier limitación, para construir el Frente Popular y hacer frente a la peligrosa amenaza que, de mano del imperialismo, como enemigo común, junto al fascismo y sionismo como peligro principal, amenazan la independencia, soberanía y libertad.

El enemigo común de los pueblos está definido; en medio de la agresión imperialista y de la lucha de resistencia se irán deslindando los campos: El campo popular, revolucionario y de liberación nacional rumbo al socialismo, de una parte, y de otra el campo de los proimperialistas, lacayos y traidores, tutelados por el amo yanqui.

"La historia demuestra que no existen ejércitos invencibles y que nunca los ha habido."

J. Stalin


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