Los partidos de América Latina y
El Caribe integrantes de la Conferencia Internacional de Partidos y
Organizaciones Marxista-Leninistas, CIPOML, nos hemos reunido en el ejercicio
de una práctica internacionalista viva y transformadora. Este encuentro ha
tenido como propósito central analizar el complejo escenario de América Latina
y el Caribe en sus manifestaciones económicas, políticas y sociales, evaluando
críticamente cómo estamos cumpliendo nuestras responsabilidades revolucionarias
frente a las exigencias del momento actual.
Apreciamos con preocupación un
evidente proceso de ascenso de las fuerzas de derecha, extrema derecha y
fascistas en la región. Este fenómeno ha provocado una alteración en la
correlación de fuerzas políticas dentro de los espacios de poder institucional,
reconfigurando el mapa geopolítico del continente.
Los triunfos electorales y el
avance de las fuerzas conservadoras y reaccionarias han sido posibles en gran
medida por el desencanto y descontento que nuestros pueblos experimentaron
frente a las limitaciones, contradicciones e insuficiencias de los denominados
gobiernos progresistas que los antecedieron, porque no enfrentaron y menos aún
resolvieron las necesidades de los trabajadores y los pueblos, ni defendieron
la soberanía.
La realidad continental actual
se caracteriza por una intensa y constante disputa política y una marcada
polarización. Frente al avance de la derecha, existe un contrapeso social
fundamental y combativo, sostenido por los sectores populares, movimientos sociales
y fuerzas políticas que defienden planteamientos democráticos, progresistas, de
izquierda y revolucionarios que configura una tendencia que se abre espacio y
gana terreno en el escenario actual.
Constatamos que el crecimiento
de esas fuerzas de derecha y fascistas va de la mano de las ejecutorias e
intervencionismo de la política exterior del imperialismo estadounidense. Dicha
estrategia busca recuperar, afianzar y consolidar sus posiciones hegemónicas en
la región, expresándose abiertamente en la Doctrina y Política de Seguridad de
EE.UU., el denominado Escudo
de las Américas
y un conjunto de medidas económicas y políticas. La ofensiva del imperialismo
es multilateral, sistémica y cada vez más agresiva.
Los pueblos no permanecen
pasivos: responden con firmeza, organización y movilización colectiva frente a
las políticas antipopulares, neoliberales y de despojo impulsadas por los
gobiernos sometidos al capital transnacional. La confrontación de clases se
agudiza, se expresa en importantes acciones de lucha que la clase obrera, el
campesinado, la juventud y los pueblos desarrollan en todos los continentes a
través de huelgas generales, levantamientos populares, movilizaciones
callejeras. En este escenario las organizaciones revolucionarias actuamos y
tomamos medidas para fortalecer nuestras fuerzas y conducir estos combates
hacia los objetivos estratégicos de nuestros partidos.
El escenario regional y mundial
nos plantea con urgencia insoslayable la necesidad de profundizar la lucha
contra el imperialismo, frenar el avance de la derecha y combatir las posturas
y expresiones de corte fascista que intentan cercenar los derechos conquistados.
La lucha contra el imperialismo y las fuerzas reaccionarias de derecha y
fascistas nos plantea la necesidad de trabajar por expandir el desarrollo de una
conciencia en esa dirección en los trabajadores, la juventud y los pueblos, que
sea la base de un frente democrático, antifascista, antiimperialistas y revolucionario
internacional que enfrente la ofensiva de esos sectores.
La agresividad del imperialismo
y las contradicciones interimperialistas está provocando el estallido de
conflictos y guerras localizadas. Mientras exista el imperialismo existe el
peligro de la generalización de esos conflictos. Los trabajadores y los pueblos
tenemos la obligación de levantarnos contras las guerras de rapiña, de
ocupación.
El debate fraterno y el
intercambio de experiencias vividos durante la reunión de nuestros partidos han
sido profundamente enriquecedores. Nos han permitido cohesionar miradas y
definir líneas de acción concretas para avanzar de manera coordinada en el
cumplimiento de nuestras responsabilidades revolucionarias, organizativas y de
combate en favor de la emancipación social de los pueblos, por el triunfo de la
revolución proletaria y el socialismo.
Nuestros partidos reafirman su
disposición de continuar la lucha por organizar y hacer la revolución. Estamos
comprometidos con la acumulación de fuerzas revolucionarias, tarea que nos
plantea trabajar por unidad de los trabajadores, los campesinos, los pueblos
originarios y los jóvenes y mujeres del pueblo. Estos esfuerzos forman parte de
la lucha que nuestros partidos desarrollan para conquistar el poder.
Julio de 2026
Partido
Comunista Revolucionario — Brasil
Partido
Comunista de Colombia (marxista-leninista)
Partido
Comunista Marxista-Leninista del Ecuador
Partido
Comunista de México (Marxista-Leninista)
Partido
Comunista Peruano Marxista-Leninista
Partido
Comunista del Trabajo de República Dominicana
Partido
Comunista Marxista-Leninista de Venezuela

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