sábado, 23 de mayo de 2026

BURÓ POLÍTICO DEL PCMLV, mayo 2026

SIGUE AVANZANDO EL PROCESO DE FASCISTIZACIÓN A NIVEL MUNDIAL.

Vivimos una situación muy especial que está siendo marcada por el avance acelerado del proceso de fascistización promovido desde gobiernos reaccionarios y desde el movimiento internacional de extrema derecha, que se fortalece ante la imposibilidad de la socialdemocracia para resolver problemas básicos de las mayorías y su debacle política electoral, mientras la izquierda revolucionaria aún no logra ser una real alternativa de masas.

Es claro que el capital —principalmente los representantes del capital financiero— está avanzando en el control de las diversas ramas de la economía, imponiendo sus intereses por medio de diversos mecanismos a toda la sociedad y buscando imponer la subordinación a los gobiernos y el dominio de los mercados a nivel mundial.

Para el logro de sus objetivos hegemónicos, el capital financiero recurre a las tendencias más reaccionarias; y por esa razón vemos cómo el imperialismo se impregna cada día más de las ideas fascistas y, especialmente, de su tendencia más violenta y criminal, como es el sionismo. 

Asume justificaciones mesiánicas para atropellar a pueblos enteros, justificar genocidios y crímenes atroces, y normalizar la apropiación de territorios y riquezas, como hacen los israelíes en Palestina y Líbano, o los Estados Unidos en Venezuela, por nombrar solo algunos ejemplos recientes.

Producto de esa alianza perversa entre expresiones fascistas tradicionales del capital financiero y las nuevas expresiones sionistas, surgen políticas extremadamente violentas que ignoran las más elementales normas convivencia entre las naciones o dentro de sus países, recurriendo a la agresión brutal de la dictadura extrema del capital contra el trabajo, del imperialismo fascista sionista contra la clase obrera y los pueblos. 

Este fenómeno criminal, impulsado por los gobiernos de extrema derecha, no es algo nuevo ni tampoco surge espontáneamente; es una de las respuestas de la burguesía ante el impacto de la crisis general del capitalismo y sus crisis cíclicas, que generan grandes problemas dentro del sistema de explotación burgués y lo llevan por el camino de su debacle interna debido a la descomposición del modo de producción capitalista. Ante lo cual, el robo de las riquezas de otros países, la explotación extrema de la fuerza de trabajo y la apropiación arbitraria de los mercados son las formas que le quedan para oxigenar un sistema exhausto y en situación de crisis extrema.

En la búsqueda de la supervivencia del imperialismo como forma de expresión actual del modo de producción capitalista, los burgueses deben recurrir a las guerras de agresión y despojo; por lo que promueven el avance acelerado de la militarización, la opresión nacional y la superexplotación de la clase obrera como mecanismos para tratar de superar su crisis. Para ello, requieren potenciar el aparato industrial militar y el saqueo directo, sin ocultar sus verdaderos objetivos debido a la urgencia de buscar paliativos a la profunda crisis que los afecta. Su primera víctima es el proletariado migrante y los países dependientes, a los cuales someten, invaden y saquean sin respetar norma alguna. 

sábado, 16 de mayo de 2026

EDITORIAL, MAYO 2026

Cada día se va clarificando más el rumbo que el actual gobierno de Venezuela va siguiendo, dejando en evidencia su diferencia marcada con los gobiernos de Chávez y Maduro, y con los principios de lucha antiimperialista, por lo que podríamos definirlo como alejándose de los rasgos antiyanquis, de base popular y democrática del proceso bolivariano, siendo entonces otro gobierno, que hasta se atreve a conmemorar sus 100 días dejando clara su posición de ruptura con la continuidad.

A partir del secuestro de Maduro, el papel ambiguo del ministro de la Defensa y la investidura de la vicepresidenta como presidenta encargada, se están desarrollando hechos impensables en otros tiempos, hechos que sin duda alguna, en la práctica, están destinados a facilitar la entrega del país al control del gobierno de los EE.UU. llevándonos hacia un protectorado de hecho.

Con el argumento de que no es posible enfrentar la invasión porque nos ha agredido una potencia nuclear, que tiene una ventaja tecnológica y militar enorme, sin duda alguna, que están amenazando de muerte a la dirigencia política, se va reflejando cada vez más la condición ideológica y de clase del actual gobierno, que con el discurso de la "estrategia flexible" cada día da más pasos en la subordinación y acoplamiento ante los imperialistas del norte.

Es evidente el carácter de clase, político y práctico del gobierno de Delcy Rodríguez, subordinándose a los lineamientos emanados desde el Departamento de Estado de EE.UU y distanciándose del pueblo combativo que durante toda la historia de Venezuela ha tenido valentía y dignidad.

Desde el 03 de enero se rebasó la medida de un proceso de descomposición que venía en desarrollo y ha dado un salto en medio de gran confusión y campañas propagandísticas promovidas desde el imperialismo, la burguesía tradicional y el gobierno Rodríguez, que persiguen convencer de lo positivo de la "estrategia" de entrega de la soberanía, pero progresivamente el movimiento popular va comprendiendo la manipulación y empieza a sacar conclusiones de las alianzas y trasfondo de la política colaboracionista.

Al comprender ese fenómeno del colaboracionismo gubernamental, el pueblo de Venezuela va buscando formas propias para dar cauce a una respuesta política; allí surgen diferentes expresiones organizadas a nivel regional y otros espacios a nivel de varios estados para responder ante tan complejo escenario.

Durante el desarrollo del proceso bolivariano hemos visto cómo se pasó de propuestas democráticas populares, de desarrollo endógeno y derechos sociales con el movimiento popular como centro, con el gobierno de Chávez, a la promoción de la burguesía "revolucionaria", y ahora a la colaboración amable con el enemigo imperialista.

EL IMPERIALISMO ACELERA SU OFENSIVA EN TODOS LOS TERRENOS

Por: E. Concepción.

En su lucha por el reparto del mundo, los países y asociaciones imperialistas libran una batalla a muerte en la que afectan al proletariado en diversas formas.

Los ejércitos imperialistas aseguran parte de sus fuerzas reclutando a las hijas e hijos del proletariado, que son incorporados a las fuerzas armadas convencionales bajo diversos mecanismos. 

Muchos de ellos mueren en los diferentes frentes de batalla defendiendo causas ajenas a sus intereses de clase, bajo la ilusión de que están defendiendo la libertad y democracia, cuando en realidad están siendo utilizados como peones para consolidar la dictadura de la burguesía y sus terribles consecuencias sobre los trabajadores y los pueblos.

Para concretar el reparto del mundo, los imperialistas recurren a promover y expandir la guerra; la presentan como una necesidad, utilizan artimañas, tergiversaciones, apoyados en su maquinaria de propaganda para convencer a los trabajadores y los pueblos de que todo es una lucha por la "paz", la "democracia"; invaden países, los someten a penosos mecanismos de expoliación de sus riquezas en nombre de la libertad.

Tanto la paz como la libertad para los imperialistas son solo palabras que sirven para manipular y maniobrar ante las masas populares y venderles simulacros; en otras palabras, engañarlos.

El mundo fue testigo del cinismo imperialista cuando un elemento fascista como Trump, promotor de la guerra y apologista de aberraciones como el genocidio contra el pueblo de Palestina, fue postulado para el Premio Nobel de la Paz, quedando así al descubierto el carácter servil de estas instituciones movidas por intereses económicos y políticos que sustentan la dictadura del capital sobre el trabajo.

LA ALTERNATIVA PROLETARIA

Por: S. Martínez.

Antes, durante y después del glorioso, combativo y revolucionario PRIMERO DE MAYO, en Venezuela, América Latina, el Caribe y el mundo, la clase proletaria, que no es más que los trabajadores asalariados modernos, sigue en las calles, en los centros de trabajo, instituciones, predios rurales, barrios y campos, luchando por lo siguiente:

1. Por educarse y organizarse desde su conciencia de explotado y oprimido por el sistema capitalista-imperialista.

2. Por la defensa de sus derechos políticos, económicos y sociales.

3. Por aglutinarse bajo un puño de hierro, que golpee contundentemente a sus enemigos de clase: El burgués y el terrateniente.

4. Por hacerse y luchar bajo la bandera del marxismo-leninismo. En su teoría y su práctica cotidiana, del día a día, y en sus espacios de combate.

5. Porque la bandera ROJA, DE LA HOZ Y EL MARTILLO, se ha la fortaleza de la alianza necesaria e indivisible del obrero y el campesino pobre.

6. Contra la pequeña burguesía servil al imperialismo, fascismo y sionismo, para que no sean dueños y entreguen las conquistas y recursos naturales que son del pueblo trabajador.