A partir del secuestro de Maduro, el papel ambiguo del
ministro de la Defensa y la investidura de la vicepresidenta como presidenta
encargada, se están desarrollando hechos impensables en otros tiempos, hechos
que sin duda alguna, en la práctica, están destinados a facilitar la entrega
del país al control del gobierno de los EE.UU. llevándonos hacia un
protectorado de hecho.
Con el argumento de que no es posible enfrentar la invasión
porque nos ha agredido una potencia nuclear, que tiene una ventaja tecnológica
y militar enorme, sin duda alguna, que están amenazando de muerte a la
dirigencia política, se va reflejando cada vez más la condición ideológica y de
clase del actual gobierno, que con el discurso de la "estrategia
flexible" cada día da más pasos en la subordinación y acoplamiento ante
los imperialistas del norte.
Es evidente el carácter de clase, político y práctico del
gobierno de Delcy Rodríguez, subordinándose a los lineamientos emanados desde
el Departamento de Estado de EE.UU y distanciándose del pueblo combativo que
durante toda la historia de Venezuela ha tenido valentía y dignidad.
Desde el 03 de enero se rebasó la medida de un proceso de
descomposición que venía en desarrollo y ha dado un salto en medio de gran
confusión y campañas propagandísticas promovidas desde el imperialismo, la
burguesía tradicional y el gobierno Rodríguez, que persiguen convencer de lo
positivo de la "estrategia" de entrega de la soberanía, pero
progresivamente el movimiento popular va comprendiendo la manipulación y
empieza a sacar conclusiones de las alianzas y trasfondo de la política colaboracionista.
Al comprender ese fenómeno del colaboracionismo
gubernamental, el pueblo de Venezuela va buscando formas propias para dar cauce
a una respuesta política; allí surgen diferentes expresiones organizadas a
nivel regional y otros espacios a nivel de varios estados para responder ante
tan complejo escenario.
Durante el desarrollo del proceso bolivariano hemos visto cómo se pasó de propuestas democráticas populares, de desarrollo endógeno y derechos sociales con el movimiento popular como centro, con el gobierno de Chávez, a la promoción de la burguesía "revolucionaria", y ahora a la colaboración amable con el enemigo imperialista.
Aún existe mucha confusión en el pueblo; hay una
contradicción agudizada a lo interno que debe ser aclarada. También existe un
duelo por la pérdida del rumbo, lo que debe ser analizado para hacer propuestas
de superación revolucionaria.
En ese proceso de reconstruir la vía revolucionaria para
Venezuela, tenemos que tomar en cuenta las ideas que emergen del pueblo, de
obreros, campesinos y comuneros, valorar el sentimiento antiimperialista y
revolucionario de los milicianos. Militares o policiales patriotas para dar
respuestas a la incertidumbre y desviaciones que se observan claramente.
Podemos concluir que entramos en un nuevo período de la
lucha popular y revolucionaria, marcado por un gobierno entreguista que ha
dejado atrás las premisas del proceso bolivariano originario para sumirse en la
putrefacción de la entrega cobarde de la patria al asesino, secuestrador y
genocida imperialismo fascista sionista liderado por Trump y Netanyahu.
Para esclarecer la situación, no podemos quedarnos en
describir hechos, sino que debemos aplicar el método materialista dialéctico,
el cual nos lleva a comprender que en cualquier proceso político es fundamental
esclarecer las clases en lucha, la correlación de fuerzas y, en definitiva, la
concepción de poder de los grupos dirigentes.
En el período de Chávez fue muy importante el planteamiento
del poder popular, el desarrollo endógeno y la idea de transferir poder al
pueblo, planteando valientemente la confrontación con el imperialismo yanqui y
la alianza con el bloque China-Rusia.
Con Maduro se mantuvieron algunas premisas del proceso
bolivariano, pero se desplazó la idea de transferir poder al pueblo hacia una
nueva y más reformista propuesta que se transformó en transferir poder y bienes
a la llamada "burguesía revolucionaria", que degeneró en el robo de
bienes del Estado y su traspaso a la pequeña burguesía vinculada al gobierno,
la cual se enriqueció pasando a asociarse con la burguesía tradicional y con el
imperialismo yanqui, generando relaciones económicas que se expresan hoy en las
nuevas políticas gubernamentales, por lo que podemos concluir que el 03 de
enero el imperialismo yanqui no solo desplazó un presidente, sino que cambió un
gobierno, una política de Estado y un proceso político con una orientación que
lo confrontaba a nivel internacional y nacional, por otro que se pliega a sus
designios, denigrando las acciones del pasado y asumiendo bajo coacción o
complicidad acciones contra las leyes, intereses populares y soberanía
nacional.
El pueblo de Venezuela que resiste y lucha contra la
agresión imperialista está llamado a organizar la verdadera resistencia popular
mediante la crítica al colaboracionismo y exigencias de respeto a las
conquistas democráticas, como la Ley Orgánica del Trabajo (LOTTT), Ley de
Tierras, incluso la Ley de Hidrocarburos, promulgadas todas por Chávez con la
idea de proteger a los trabajadores, campesinos y a los recursos del
país.
Para defender nuestros intereses, debemos impulsar la lucha
antiimperialista y antifascista sobre la base de la unidad popular para
salvaguardar la independencia.
No podemos rendirnos ni claudicar por más complejo que sea el escenario. Es claro que el proceso de fascistización avanza en el mundo y se ha mostrado de forma violenta también en Venezuela; por lo tanto, construir los instrumentos de lucha es tarea urgente y prioritaria para expulsar de nuestra tierra, en un futuro cercano, al yanqui invasor.

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