Enver Hoxha [Noviembre de 1942]
Queridos camaradas:
En momentos tan graves, en los que nuestro Partido está guiando a nuestro pueblo en la guerra más salvaje que haya visto la humanidad, en una lucha de vida o muerte, en estos momentos en que el mundo entero se ha levantado en pie para abatir la bestia feroz, el fascismo, que ensangrienta e intenta subyugar a los pueblos, notamos con inquietud que algunos camaradas rehúyen la tarea que les ha sido encomendada, olvidando su deber pleno de responsabilidad ante nuestro Partido y nuestro pueblo. Estos camaradas creen que la lucha actual podrá llevarse a buen término dedicando al trabajo partidario una o dos horas a la semana; dichos camaradas se imaginan que han cumplido con su misión y han merecido el alto nombre de miembro del Partido con reunirse una vez por semana, o cada dos semanas, en una célula, pasando en cambio todo el resto de su tiempo con los brazos cruzados y actuando como espectadores frente a los acontecimientos que se precipitan vertiginosamente, manteniéndose, de ésta manera, a la zaga del movimiento.
En nuestra organización de Tirana no se ve en todos los camaradas ese ímpetu revolucionario que debe inspirarlos; por el contrario, algunos de ellos han caído en la indolencia, en el espíritu pequeñoburgués y hasta en un total desinterés por el trabajo que se les ha asignado, trabajo que cada militante comunista, que ama con todo el alma el Partido y está presto a dar su vida por él, debe cumplir a plena conciencia, con la abnegación y la disciplina consciente que caracteriza a los verdaderos comunistas. Los informes de las células demuestran claramente ese desgano en el trabajo. En general estos informes reflejan más la negligencia de los camaradas en el trabajo que falta de conocimientos. En las reuniones de las células, que deben ser reuniones en las que sean debatidos todos los problemas de nuestro país, en las que sean definidos los modos de trabajar y de luchar, en las que se asigne a los camaradas tareas que deben ser ejecutadas con precisión matemática, en las que se estudien los métodos de trabajo y de organización de los grupos educativos, de las charlas a los simpatizantes y a las amplias masas populares, en tales reuniones, en la mayoría de las veces, se discute de cosas sin importancia, baladíes y carentes de espíritu revolucionario. En estas reuniones domina la tendencia a hacer las cosas “para cubrir el expediente”, a “desembarazarse de lo engorroso de esa reunión” y a “hacer el informe al comité”, sin pensar en absoluto que la célula es la escuela del Partido, que la célula es el alma, la vida del Partido, lo que presupone y garantiza la victoria, sin pensar que en la célula late el pulso del Partido y se prepara el triunfo de la sagrada causa por la que han caído, caen y caerán millones de camaradas.