
En medio de una crisis mundial, depresión económica, pandemia, bloqueo, enfrentamientos violentos, agresiones de todo tipo, con dolorosas bajas incluso, se ha demostrado durante este período que el marxismo-leninismo de Venezuela cuenta con verdaderos cuadros revolucionarios, que a pesar de las duras condiciones mantienen la cabeza fría y el corazón ardiente, no se dejan llevar por la desesperanza, cumplen con las responsabilidades militantes, derrotan la deserción, el boicot, intentos de fracción y el espíritu liquidacionista y de grupos, fundamentalmente porque han mantenido la línea estratégica y táctica propuesta por Marx, Engels, Lenin y Stalin que se diferencia claramente de la socialdemocracia, del infantilismo de izquierda, del revisionismo moderno, siendo capaces de desnudar las desviaciones del trotskismo degenerado, del oportunismo y el divisionismo manteniendo los principios revolucionarios y formándose en el estudio de las contradicciones fundamentales, el enemigo común y el peligro principal, como nos enseña la teoría y práctica del marxismo leninismo.
Nuestro partido ha sido capaz de llevar adelante, en duras condiciones el planteamiento táctico de nuestro IV Congreso realizado en 2017, donde se llamó a "Consolidar el partido para la dirección de las amplias masas", consigna que surgió como producto de intensos debates y la visión de los escenarios futuros que preveían una nueva crisis cíclica del capitalismo, aumento de la agresión imperialista contra nuestro pueblo y empeoramiento de las condiciones de vida de las mayorías populares para lo cual era necesario prepararse. Tal visión se correspondía con la realidad del momento, y después de los múltiples problemas sufridos, aún sigue vigente ese planteamiento, que conjuga la lucha antiimperialista y la autonomía de clase como lo recomienda la Internacional Comunista en sus tesis sobre el problema nacional y colonial.