A pesar de las dificultades el proceso revolucionario
venezolano va rompiendo el sometimiento al imperialismo yanqui, lo que genera
grandes perturbaciones e inmensos retos para culminar la primera etapa del
proceso de liberación nacional: la ruptura con el bloque imperialista
tradicional (EEUU-UE), e iniciar otra etapa que tiene dos opciones, la total
liberación nacional y el socialismo, si se imponen las ideas populares, o La
renegociación de la dependencia con el bloque imperialista emergente (China-Rusia) si se consolida la visión de la
llamada burguesía "revolucionaria".
Debido al alto nivel de complejidad y el carácter heterogéneo del gobierno, la Política económica se desplaza entre keynesianismo, neoliberalismo, anarquismo y socialismo utópico, con una base de reivindicaciones nacionales, anti yanquis, lo que ha llevado a acciones, muchas veces contradictorias, marcadas principalmente por el pragmatismo y la necesidad de no dejarse aplastar por el empuje de la derecha y el imperialismo yanqui, asumiendo prácticas que en su mayoría terminan siendo soportadas por los trabajadores:





