El año 2023 comenzó signado
por los efectos generados por la guerra en Ucrania, fenómeno que comenzó su
desarrollo al principio del año 2022 y cuyos impactos se hicieron sentir en la
economía, por ejemplo, con la continuidad de acciones que obligaron a la
modificación de algunas rutas y acuerdos económicos. La multiplicación acelerada
de las operaciones de guerra desde principios del año estaban enfocadas en el
objetivo de expansión de la misma, pues esto permitió a los factores imperialistas
elaborar y poner en marcha tácticas que involucraba directamente a más países
comprometidos en el marco de los acuerdos de la OTAN, previsto estos como forma
de viabilizar las rutas diseñadas por las asociaciones y países imperialistas
como una forma de apoderarse de los recursos y territorios de los pueblos.
Cada bloque imperialista se
apoyó en su maquinaria propagandística, a través de este expusieron ante el
mundo sus tesis de cómo y por qué era “justa” su ofensiva, cada bloque expresaba
(alguno con mayor cinismo que otro) que la guerra la asumían para “pelear por
la justicia” y “en nombre de la humanidad misma”. Sin embargo, los hechos
contribuyeron a dejar muy claro los verdaderos objetivos de la guerra, entre
los cuales es fácil identificar que la misma es consecuencia del reacomodo de
los diversos factores imperialistas que intervienen en ella de diferentes
maneras.
Necesario es hacer
referencia al resurgimiento con fuerza que experimentó el fenómeno del fascismo
en diferentes países del mundo. Particularmente en Ucrania, antes del estallido
de la guerra se venían manifestando las acciones de organizaciones fascistas
que en el terreno de lo concreto, operaron con particular saña contra las
organizaciones revolucionarias en una clara acción orientada y apoyada por el
bloque imperialista EE.UU-UE los miembros de estas agrupaciones reivindicaban a
un personaje siniestro de la época de la segunda guerra mundial, Stepan
Bandera, colaborador nazi que ayudó a desarrollar operaciones antisoviéticas.
Es así como fueron posicionándose en la escena política de Ucrania grupos
neonazis como sector derecho, el batallón Aidar, Batallón Azov.
Con las acciones antes
mencionadas quedaba claro que, una vez más, los sectores más reaccionarios del
capital financiero, asumían al fascismo como un instrumento político que se
mostraba útil a sus propósitos para tratar de aniquilar a las fuerzas
revolucionarias, particularmente a las fuerzas proletarias que luchaban por la
liberación nacional y el socialismo,
Al mismo tiempo que la
política e ideología fascista se manifestaba en el campo de batalla, en las
calles de algunas de las principales ciudades de Europa, organizaciones
identificadas con el fascismo continuaron ganando espacios haciendo política de
las terribles condiciones en la que parte de los pueblos han tenido que vivir
producto de las mismas políticas del capitalismo. Es así como las
organizaciones y partidos fascistas llegaron a experimentar victorias en los
escenarios parlamentarios incluso.
América Latina no ha escapado
a los efectos del fenómeno fascista. Fuimos testigo de cómo vox, organización
de ultraderecha en España, promovió iniciativas para tratar de expandirse
apoyando organizaciones de ultraderecha en el continente.
La guerra en Ucrania además
permitió a los bloques imperialistas reorganizar y renovar sus arsenales de
armas. Para esto la guerra era el escenario propicio para destruir el viejo
armamento, y poner en actividad las nuevas generaciones de armamento,
utilizando como conejillos de Indias al pueblo de Ucrania para experimentar la
letalidad de los efectos de los mismos.
Entre los objetivos
propuestos por parte de los EE.UU-U.E a través de su brazo armado, la OTAN,
estaban el desplazar del mercado energético, (particularmente del comercio del
gas) a Rusia y sus empresas, para restituir el control de los EE.UU sobre este
mercado, aunque en lo concreto esto significara un aumento importante de los
precios del gas, lo cual tuvieron que
pagar los pueblos de Europa al poco tiempo de ser aplicadas las sanciones, que
provocaron el alza inmediata del precio de los servicios que están
estrechamente ligados con este rubro.
Otro objetivo era alcanzar
el consenso suficiente para preparar el escenario en dirección a una ofensiva
económica dirigida contra Rusia, iniciativa que fue ejecutada a través de las
sanciones impuestas a este país, sustentada por la UE y que buscaban el
debilitamiento económico de Rusia, y con esto su incapacidad para continuar la
guerra al no poder sostenerla. Sin embargo, el debilitamiento de la economía
rusa no llegó a experimentar las afecciones esperadas por parte de los
EE.UU-U.E y está continuo avanzando en la guerra, al tiempo que las tropas
ucranianas y la OTAN experimentaban retrocesos o estancamiento que se
convirtieron en elementos que exigían grandes gastos los que obligó a buscar
otras fuentes de recursos, es decir provocar otros escenarios de guerras, y
fueron por este en el medio oriente.
En resumen, de tres grandes
objetivos, los EE-UU, a costa de sus propios socios, lograron alcanzar el
desplazamiento de Rusia de parte del mercado Europeo, y para asegurar su
objetivo en el marco del reparto del mundo, llevaron a cabo operaciones de
sabotaje del gasoducto de Nord Stream dos...