Después de un lapso de retroceso en los beneficios sociales,
con saldo totalmente negativo en el aspecto material para los trabajadores,
ahora toca al proletariado levantar de nuevo las banderas de lucha, organizar
las fuerzas y sumarse al Movimiento por el Rescate de la Soberanía, donde
ciertamente se deben incorporar otros elementos sociales con conciencia
patriótica, nacional, social o de clase, pero teniendo la claridad de que
corresponde asumir un papel fundamental en la vanguardia histórica al
proletariado, no por capricho ni dogmatismo, sino porque al luchar por las
reivindicaciones económicas, que involucran directa e indirectamente a las masas
oprimidas, que se movilizarán organizadamente por el rescate del salario
(cambiado por bonos como sacrificio ante el bloqueo y agresión yanqui), por la
defensa de la LOTTT, la recuperación de las prestaciones sociales, así como la
denuncia del bloqueo, que aún continúa, ahora acompañado de sometimiento y
agresión militar imperialista, secuestro del presidente Maduro, robo de
nuestros recursos naturales.
La resistencia popular ante semejante atropello debe avanzar amalgamando, junto a obreros, campesinos y comuneros, mujeres, jóvenes, adultos mayores, en un inmenso movimiento que construya el gran torrente para el rescate de la dignidad perdida y la soberanía en proceso de entrega, pero que con acciones valientes podemos revertir.
Es importante comprender cómo se va desarrollando la
profundización de la fascistización a nivel mundial, lo que podemos apreciar
directamente en las acciones arbitrarias que con gran violencia se producen en
Ucrania, Palestina, Líbano, Irán, pero también en América Latina y
particularmente en Venezuela desde la agresión militar del 03 de enero, con el
consiguiente proceso de vulneración de la soberanía y derechos del
pueblo.
Las fuerzas imperialistas fascistas sionistas van ampliando
su acción violenta y arbitraria, sustentada en la fuerza bruta y el crimen
atroz que los caracteriza, mientras los oprimidos vamos organizando la
resistencia popular y la contraofensiva revolucionaria.
La escalada de la agresión va avanzando por medio del fraude electoral, manipulación del voto, persecución y aplicación de métodos antidemocráticos, convirtiendo a varios gobiernos, incluso al de Venezuela, en un títere colaboracionista con el agresor, facilitando su avance no solo en la apropiación de los recursos, definición de políticas públicas, sino también en la ocupación directa del territorio nacional, en violación flagrante del marco legal constitucional y normativo, en abierta entrega de la soberanía nacional y popular.
Los hechos de los últimos días expresan más que mil
palabras, con base objetiva e indiscutible, las aseveraciones críticas y
exigencias de rectificación que los marxista leninistas y gran parte del pueblo
realizamos, por todo el país y en todos los espacios, trabajando para organizar
la conciencia, en pos de un nuevo ciclo de lucha por la liberación nacional y
el socialismo como única forma de avanzar en un rumbo de desarrollo
independiente.
El ataque a los mineros con saldo de decenas de muertos,
heridos, destrucción y daño ambiental, agredidos por fuerzas militares con
"colaboración" extranjera, como reconoce el gobierno de Venezuela
después de las declaraciones de Trump, donde asumen crímenes en territorio
venezolano; de igual manera, la firma de entrega, sin licitación ni
procedimiento legal, del sistema eléctrico nacional a General Electric, la
modificación de leyes para complacer al invasor y, en lo subjetivo, podemos ver
el ocultamiento de símbolos de lucha y el cambio de color rojo a azul, y otros
menos "radicales", para complacer a los nuevos "aliados" o
más bien amos, nos indica ya sin ninguna duda que estamos ante un gobierno
títere del imperialismo que ha entregado los rasgos antiyanquis que son base
teórica fundamental del proceso bolivariano y de la lucha revolucionaria en
nuestro país desde hace décadas.
Desde los años 20 del siglo XX, hace 100 años, los marxista
leninistas hemos estado en la lucha por la liberación nacional y social. José
Pio Tamayo y muchos otros ofrendaron sus vidas a la causa de la revolución sin
entregar nunca los principios, ante amenazas ni torturas, muchas veces
aplicadas por manos hermanas de origen, pero recibiendo órdenes desde las
grandes corporaciones del imperialismo yanqui.
En estos momentos donde la confusión se aclara con los hechos y el imperialismo fascista sionista yanqui campea a sus anchas desde las altas esferas del gobierno venezolano, los comunistas marxista leninistas llamamos a las reservas morales de nuestro pueblo, a los verdaderos revolucionarios y a los antiimperialistas para unificar fuerzas, pero no con el enemigo.
No apoyamos esa unidad de la traición, sino con el pueblo llano, para
rescatar la soberanía, junto a los derechos del pueblo, empezando por el salario,
las tierras, salud gratuita y educación, dando un golpe de timón para dejar de
ir hacia el sometimiento a los gringos para poner rumbo al socialismo.
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