Los análisis van señalando un proceso de recuperación económica lo que genera expectativas de crecimiento a nivel mundial para el año 2022.
Las potencias imperialistas, principalmente el bloque imperialista tradicional se propone aprovechar esa posibilidad para salir de la depresión y recuperar la economía tratando de avanzar hacia el auge económico, por lo que requiere aumentar el control en áreas estratégicas y frenar al bloque imperialista emergente, el camino que les queda es la guerra, pues allí es donde considera tiene una ventaja amplia sobre sus competidores. Vistos de tú a tú, país a país es cierta la ventaja militar de EE.UU, pero si se entiende la posibilidad de consolidación del bloque China-Rusia la cosa cambia, ya que juntas, estas dos potencias más sus aliados del bloque tienen capacidades que igualan, y en algunos puntos lo superan.
Tampoco es real que todos los miembros del bloque imperialista EEUU-UE están dispuestos a embarcarse en una nueva guerra mundial que termine destruyendo sus propios territorios y diezmando su población, porque a diferencia de las guerras de agresión imperialista en África, Asia o América latina esta guerra se libraría principalmente en Europa y es de esperar la oposición a una matanza que pueda afectar sus ciudades, aquí el papel de los revolucionarios será importante al movilizar las masas en contra de esa posibilidad sangrienta.
Latinoamérica no escapa a esta realidad y se encuentra en medio de la pugna por un nuevo reparto del mundo como hemos dicho reiteradamente.
