sábado, 20 de diciembre de 2025

EDITORIAL, Diciembre 2025

En los últimos días, el Sr. Trump ha arreciado la campaña de agresiones y amenazas para tratar de llevar a cabo su programa fascista. En su desespero está llevando la guerra a su propio territorio trayendo las amenazas de un enfrentamiento de grandes dimensiones a sus propias fronteras, con esto busca superar los problemas estructurales de los EE.UU. y del imperialismo, por medio de un salto adelante guerrerista en la búsqueda de ocultar sus grandes déficits internos y externos.

Esto no es solo la acción de un personaje, loco, inmoral y mafioso, sino que además representa los intereses de una fracción de la burguesía financiera internacional que se ve acosada por la confluencia de la crisis general del capitalismo y sus crisis cíclicas, lo que está llevando las contradicciones fundamentales del imperialismo a extremos.

En su desesperación, esa fracción de la burguesía financiera imperialista trata de resolver la profunda crisis del capitalismo, recurriendo a su alternativa en tiempos complicados: El fascismo y la guerra de agresión.

Los imperialistas saben que la guerra es el mecanismo para tratar de superar las crisis económicas y generar un nuevo ciclo de expansión del capital, debido a que mediante esa acción violenta logran varios objetivos a la vez:

1) Amenazan y someten a sus opositores aprovechando el miedo y la propaganda para tratar de aumentar su control en una operación de reparto del mundo entre potencias imperialistas.

2) Activan la economía por medio de aparato industrial - militar que se coloca al máximo de su producción para sustituir armas, aplicar nuevas tecnologías, renovar industrias, dotar municiones, alimentos, transportes. Destruyen fuerzas productivas para sustituirlas por nuevas.

3) Apropiarse de territorios, recursos y mercados de los países derrotados que además se ven obligados a pagar vacunas a las potencias vencedoras.

4) Iniciar el proceso de “reconstrucción” de los países derrotados por medio de sus créditos y empresas especuladoras, que además de sobreprecio se apropian de recursos locales que transfieren a la potencia imperialista en una transferencia (robo directo) de capital del país oprimido al opresor.

5) llevar a cabo un nuevo ciclo de reanimación capitalista, como ya ocurrió después de la Primera y Segunda Guerra Mundial, nuevo ciclo que da un respiro temporal a la crisis para sumergirse inmediatamente en otra nueva.

Ciertamente, la burguesía propicia las guerras para tratar de superar las crisis, pero también se encuentra con el desenmascaramiento de sus intereses que los lleva a la fascistización de la sociedad y a una agudización muy amplia de la lucha de clases, con la consecuencia de guerras de resistencia, procesos de liberación nacional, revoluciones sociales y en general la movilización de los explotados, principalmente obreros y campesinos contra el imperialismo y el fascismo, tomando en algunas circunstancias, especialmente cuando hay verdaderas organizaciones revolucionarias el camino de la abolición del poder burgués y la propiedad privada de los medios de producción avanzando rumbo al socialismo.

El punto más álgido de la actual confrontación regional en América, en el marco del nuevo reparto internacional del mundo entre bloques imperialistas, ha colocado hoy a Venezuela en el ojo del huracán. El nuevo intento de la burguesía imperialista de EE.UU. por controlar de manera unilateral Latinoamérica se va a resolver por tres vías: 

1) Un acuerdo con el bloqueo China - Rusia para repartirse áreas de influencia regionales.

2) Un enfrentamiento armado entre los dos bloques.

3) La decisión de las fuerzas verdaderamente revolucionarias de Venezuela de desarrollarse por la vía autónoma aplicando el “desarrollo endógeno” con alianzas internacionales, pero sin subordinación al capital, lo que amerita organización independiente de clase, un frente popular y un ejército del pueblo dispuesto a librar una guerra larga contra el imperialismo y la burguesía, apoyado en la alianza obrero, campesina, comunal y el pueblo en armas.

Los marxista leninistas de Venezuela siempre fijamos posición desde los intereses del proletariado y confrontamos a la burguesía, asumiendo temporales coincidencias en la política de resistencia y lucha ante la agresión yanqui, sin colocarnos a la cola de ninguna fracción burguesa. Para esto, la política de apoyo crítico con exigencias al proceso bolivariano es la base de la táctica mientras exista la agresión imperialista, acumulando fuerzas de clase para avanzar en la ruta de la liberación nacional y el socialismo científico.

En tal sentido, llamamos a los demócratas, revolucionarios, comunistas y militantes de izquierda a nivel mundial a pronunciarse sin reservas contra la agresión imperialista que amenaza con una guerra de sometimiento al pueblo de Venezuela que resiste y lucha contra la agresión imperialista.

La solidaridad moral, material, en la propaganda y movilización en cada país hacia el pueblo de Venezuela y especialmente hacia los combatientes proletarios que asumimos los planteamientos marxista leninistas y nos preparamos para el enfrentamiento al capitalismo - imperialismo en todos los terrenos, es vital para consolidar la resistencia popular cuando tenemos el honor de ver frente a nosotros a los imperialistas estadounidenses, después de haber derrotado a sus lacayos y títeres.

El PCMLV alerta a todos los militantes y amigos, a los camaradas de lucha en todos los rincones de la tierra ante el desenlace que esta locura guerrerista impulsada por el imperialismo yanqui y los fascistas de todo el mundo pueda tener, dejando en claro que sea cual sea el terreno donde se resuelva esta contradicción contará con los combatientes marxista leninistas de Venezuela en la línea de combate utilizando las tácticas y métodos propios de este tipo de lucha.

De igual forma esperamos ver la solidaridad activa con nuestro pueblo y nuestras organizaciones de masas, así como con el PCMLV.

En el escenario que esta aguda situación avance, pueden contar con que los militantes y amigos de nuestro Partido estaremos dando el mejor esfuerzo para el avance del proletariado revolucionario y del internacionalismo proletario.




INTERNACIONALISMO PROLETARIO CONTRA EL AVANCE DEL FASCISMO

Por: S. Montes.

Lenin concretiza el internacionalismo proletario, diseñado por Marx y Engels, para la época del imperialismo y la revolución proletaria, hoy está más vigente ante el fascismo y el proceso de fascistización que no esta solamente en Europa, este proceso también avanza peligrosamente en nuestro continente. El internacionalismo proletario es un principio fundamental del marxismo, en cuanto a su concepción de la clase obrera como una sola clase mundial. Esto es determinante para cualquier proyecto revolucionario.

Por tanto, el internacionalismo es parte consustancial a la lucha revolucionaria en cualquier lugar del mundo y en cualquier momento de la historia. No es algo ocasional, no es una cuestión de oportunidad o conveniencia, sino que es algo que está inserto en las señas de identidad de la organización de vanguardia del proletariado. Es, dicho de forma sencilla, una cuestión de principios.

En el marco de la amenaza de la agresión fascista hacia nuestro país, es una cuestión significativa fortalecer el movimiento comunista Internacional y las relaciones con organizaciones revolucionaria a nivel mundial, más allá del tema declarativo es que la clase obrera haga movilizaciones y denuncia contra la burguesía de sus países y en especial a la burguesía de los países imperialista, el principal aporte de la clase obrera es hacer la revolución en sus países. Stalin en el fundamento del leninismo en la cuestión nacional nos da una orientación. 

El leninismo da a esta pregunta una respuesta afirmativa, es decir, reconoce que en el seno del movimiento de liberación nacional de los países oprimidos hay fuerzas revolucionarias y que es posible utilizar esas fuerzas para el derrocamiento del enemigo común, para el derrocamiento del imperialismo.

La mecánica del desarrollo del imperialismo, la guerra imperialista y la revolución en Rusia confirman plenamente las conclusiones del leninismo a este respecto. De ahí la necesidad que el proletariado de las naciones “imperiales” apoye decidida y enérgicamente el movimiento de liberación nacional de los pueblos oprimidos y dependientes.

Esto no significa, por supuesto, que el proletariado deba apoyar todo movimiento nacional, siempre y en todas partes, en todos y en cada uno de los casos concretos. De lo que se trata es de apoyar los movimientos nacionales encaminados a debilitar el imperialismo, a derrocarlo, y no a reforzarlo y mantenerlo.

Ante estos se propone la creación de frente internacional antifascista y antiimperialista, campaña de solidaridad con Venezuela y denuncia del fascista de Trump y sus otros lacayos, estar pendiente ante el avance y posicionamiento de los candidatos de extrema derecha en Brasil y Colombia. Movilización de los obreros que trabajan en las empresas de los monopolios imperialistas, hacer movilización conjunta contra el fascista de Trump.

La tarea de detener y derrotar el fascismo no es solamente de los comunistas venezolanos, también es del movimiento comunista y del movimiento popular en nuestro continente, superemos nuestras debilidades y levantemos la moral a nuestros pueblos.

PAPEL DE LOS CAMPESINOS POBRES EN LA AGRESIÓN IMPERIALISTA

Por: L. Aponte.

Nuestro partido ha analizado una serie de escenarios que se reflejan en nuestras resoluciones, destacando la agresión directa del imperialismo fascista bajo la dirección de Donald Trump.

En este contexto, el campesino pobre juega un papel fundamental como resguardo de los territorios rurales, vigilante de nuestras aguas y cultivos para la resistencia. Por ello, es imprescindible implementar un plan de resguardo y conservación de nuestras semillas, especialmente las variedades nacionales, ante la posibilidad de un bloqueo aéreo y naval. También es crucial promover un plan de cultivos de guerra que se adapte a las condiciones de nuestro trópico, reactivando la producción de especies criollas.

Es esencial fortalecer las condiciones del campesino pobre y mejorar el desarrollo rural integral, asegurando que los insumos lleguen a tiempo. Ratificamos el carácter combativo del campesino pobre, ya que, gracias a ellos, el pueblo de Venezuela logró resistir entre 2015 y 2020. Durante ese período, el pueblo venezolano se mantuvo firme y luchó, mientras la burguesía agroindustrial se dedicaba a la exportación ilegal de productos alimenticio básicos.

Ante la amenaza de la agresión imperialista, es necesario fortalecer una política agraria revolucionaria. Debemos avanzar hacia la creación de comunas agrícolas productivas, donde el campesino pobre refuerce su alianza con los obreros. 

Juntos, debemos construir un frente popular que enfrente el fascismo y el imperialismo, luchando por mejorar las condiciones de vida en nuestros territorios rurales. 

Tanto los obreros como los campesinos deben confiscar y expropiar los bienes de aquellos traidores y conspiradores.

viernes, 12 de diciembre de 2025

CONTRA LA AGRESIÓN IMPERIALISTA, UNIDAD POPULAR REVOLUCIONARIA ANTIFASCISTA Y ANTIIMPERIALISTA (Buró Político del PCMLV)

El imperialismo de los EE. UU arremete con una nueva agresión contra el pueblo de Venezuela que resiste y lucha. Un nuevo acto de provocación ha sido cometido directamente contra la actividad económica de la principal industria del país, PDVSA. Esta vez los imperialistas han utilizado parte de su poder militar para de manera violenta e ilegal apoderarse de una embarcación (carguero iraní) y de esta manera una gran cantidad de barriles de petróleo que transportaba este carguero, situación que en lo concreto ha significado un robo abierto y descarado.

Esta acción es una muestra clara de la actitud hamponil y criminal de los imperialistas los cuales buscan con este tipo de operaciones infligir un gran daño a la economía de Venezuela y provocar así mayores penurias y calamidades contra los trabajadores y el pueblo, lo que a su vez es expresión de una táctica que busca promover el aumento exponencial de situaciones que van en dirección a crear caos en el país, escenario que el imperialismo buscaría aprovechar empleando a sus agentes externos e internos para que desarrollen su agenda con el objetivo de concretar sus propósitos de desplazar al actual gobierno cuyas relaciones económicas y políticas no son del total agrado del imperialismo yankee y colocar en su lugar a un gobierno títere apegado a las directrices de los EE.UU y así avanzar en apoderarse de recursos como el petróleo.

A su vez, estas acciones han sido una muestra clara de la agudización del bloqueo contra nuestro país, en donde el imperialismo está empleando de manera abierta a sus fuerzas armadas, particularmente equipos de operaciones especiales, los cuales están ejecutando acciones que han ido desde eliminación de pequeñas embarcaciones que navegan cerca de límites marítimos de Venezuela, asesinando a sus tripulantes bajo la vieja y trillada excusa de lucha contra el narcotráfico, hasta sobrevuelos con aviones de ataque y espionaje sobre nuestro territorio.

Esto además constituye un hecho que reafirma ante el mundo quiénes son los principales enemigos del pueblo y los trabajadores de Venezuela hoy en día, el cual es el imperialismo de los EE. UU y sus cómplices en lo nacional e internacional, quienes desarrollan una agenda de operaciones que están afectando en diferentes formas y niveles la vida del pueblo de Venezuela.

La actitud cada vez más descarada de la administración Trump es expresión de los altos niveles de descomposición de los círculos imperialistas. El nivel de criminalidad con el cual están operando en el marco de una feroz lucha contra otros factores imperialistas por el reparto del mundo.

Este hecho a su vez exige de manera imperiosa que los trabajadores y el pueblo de Venezuela fortalezca sus capacidades organizativas y de movilización con el objetivo claro de promover el rechazo a la política mafiosa del imperialismo, al tiempo que ponemos en marcha diversos mecanismos de resistencia y lucha para derrotar en el terreno que sea sus acciones.

Hacemos un llamado a los trabajadores y al pueblo de Venezuela que resiste y lucha para movilizarnos en contra de estas y otras operaciones que desarrolle el enemigo imperialista, a la vez que avancemos en concretar espacios de unidad popular, donde se aglutinen las experiencias, capacidad y fuerzas de los trabajadores y el pueblo en función de llevar a cabo de manera consecuente la lucha antiimperialista y antifascista.

¡Ante la agresión imperialista, Unidad Popular Antiimperialista!

¡Fortalecimiento de las Milicias Populares Antifascistas y Antiimperialistas!


martes, 2 de diciembre de 2025

RESOLUCIÓN POLÍTICA DE COMITÉ CENTRAL DEL PCMLV, Diciembre 2025

El movimiento de los centros imperialistas en el marco de su reacomodo.

Acelerados acontecimientos se desarrollan en el contexto económico, político, social, militar a nivel mundial.  Los mismos se caracterizan por dejar de manifiesto un ascendente proceso de fascistización de la sociedad, como respuesta de las élites del capital financiero ante la multiplicación de escenarios de movilización de los pueblos en defensa de sus intereses.

El proceso de fascistización que vive el mundo tiene en el genocidio contra el pueblo de Palestina un capítulo muy particular.  Las instituciones internacionales han demostrado su inutilidad  y, en cierta manera, su complicidad disimulada tras resoluciones que se quedan sin efecto alguno en la realidad concreta, atrapadas en el marco de una democracia burguesa que es a todas luces ineficiente al enredarse en sus marañas legales, que solo sirven para emitir declaraciones, y que finalmente terminan sirviendo la escena para que los criminales imperialistas ganen tribuna y hagan declaraciones, llegando al atrevimiento de priorizar la exaltación personalista,  mientras continúan las masacres contra el pueblo de Palestina. Ejemplo de esto lo tuvimos recientemente con el anunciado acuerdo de “paz” en el Medio Oriente, que sirvió de espacio a Trump y Netanyahu para que estos aprovecharan los servicios de muchos medios de comunicación, a los que utilizaron como pista de competencia para ver quién hacía mejor lobby con el objetivo de ganar el mal llamado premio Nobel de la “paz”. En este marco se alcanzaron unos acuerdos, los cuales se anunciaron con bombos y platillos al mundo, pero, sin embargo, los mismos han sido violados constantemente desde su implementación por el ejército sionista de Israel, bajo cualquier excusa.

Así mismo, podemos observar el escenario de la guerra en Ucrania en su desarrollo, con múltiples intentos fracasados de lograr la paz, pues las altas sumas de dinero y ganancia material en juego para los imperialistas que controlan las actividades del complejo industrial militar, por los momentos, han impedido que se implementen iniciativas que contribuyan a detener el conflicto. Las posiciones de los diferentes agentes del imperialismo involucrados han puesto de manifiesto cómo la capacidad militar de los EEUU y sus socios de la OTAN, aunque mantiene un poderío muy alto, tiene que lidiar en terrenos donde particularmente tiene desventajas, como en el caso de la tecnología hipersónica.

La capacidad del ejército de Rusia de desplegar tecnología militar hipersónica, superando en este terreno particular a EEUU, al mismo tiempo que China, por los momentos socio estratégicos de Rusia, también avanza con su poderío económico como bandera que le permite colocar tras de sí a una cantidad de países que otrora eran socios de primera línea de los EE.UU. Ha estado modificando el mapa geoestratégico internacional, con sus expresiones particulares en el terreno de las contradicciones propias de la época imperialista; nos expone en la actualidad el carácter del reacomodo imperialista.

En este sentido, EEUU ha dado giros tácticos buscando lograr el mejor posicionamiento en el marco del reacomodo imperialista, cambiando en su actitud ante sus socios europeos, imponiendo a Europa y Ucrania la “tarea” de ser más beligerantes y colocar más recursos para su defensa, mientras EEUU privilegia su papel de proveedor de armas. Esto además es un punto central de la política gringa; ellos ponen dinero y recursos para llevar el pulso de los negocios y sus aliados y socios ponen los muertos mientras ellos se concentran en asegurar el incremento de las ventas de tecnología militar, cualificar la extracción de recursos de los territorios ocupados y seguir obteniendo grandes ganancias.

EE.UU. a lo interno también vive una agitación; el reacomodo no es solamente en el plano de la lucha interimperialista, sino en los choques internos con otros grupos del capital financiero en los EE.UU, al mismo tiempo que también factores del pueblo de los EE.UU se movilizan contra algunas políticas de la administración Trump. Entre estas ha tenido particular rechazo las actividades de EE-UU contra el pueblo de Palestina; igualmente ha producido rechazo la política antiinmigrante, que ha mostrado la visión racista y fascista de la administración Trump.

Los resultados de las últimas elecciones significaron un revés para los republicanos en estados importantes como New York, y esto se suma a las contradicciones acumuladas con gobernadores y alcaldes de otros estados del país, que, defendiendo sus intereses particulares, hacen frente a las políticas de Trump.

La administración del gobierno de Trump afronta además un alto índice de conflictividad institucional y en otros aspectos; por ejemplo, le costó mucho poder concretar un pacto entre demócratas y republicanos que terminara con el cierre del gobierno, situación que en este periodo en particular se prolongó más que en otros años y cada día iba sumando más y más trabajadores afectados por la pérdida temporal de sus empleos y, por ende, de sus salarios. Es la agudización de la contradicción capital-trabajo en uno de los centros imperialistas, que además es protagonista en situaciones de exacerbación de las contradicciones interimperialistas y en las contradicciones entre el imperialismo y los pueblos.

Al no llegar a un acuerdo para evitar el cierre del gobierno en los EE.UU millones de empleados de operar. Según algunos analistas, este cierre implicó pérdidas de hasta 7 mil millones de dólares por   semana. Una cifra muy significativa, sobre todo en momentos donde libra una batalla en el plano económico con los aranceles, donde, lejos de ganar apoyo, ha obtenido como resultado que más países se van sumando a las iniciativas económicas promovidas por sus competidores (Bloque China-Rusia).  En este sentido, hay que destacar también el encuentro entre Xi Jinping y Donal Trump, un escenario donde se iban a enfrentar las dos principales potencias económicas en la actualidad, con una agenda que contemplaba abordar el tema sobre las tierras raras, que comportan elementos esenciales para la tecnología militar en la actualidad, y en la que China es el mayor tenedor en la actualidad. El encuentro fue relativamente corto y, al igual que la cumbre entre Putin y Trump, una cantidad de acuerdos se desconocen, lo que deja en el terreno de la incertidumbre y la especulación parte de los posibles impactos que las conclusiones de este encuentro tendrán sobre lo económico, político y militar a nivel mundial.

Es decir, a lo interno y externo, el imperialismo yankee experimenta resultados negativos significativos, lo que afecta y trastoca su poder y dominio sobre los países, no pudiendo ejercer su dominio de la misma forma que solía hacerlo hace algunos años atrás. Sin embargo, aunque decadente, el poderío económico y militar de los EE.UU sigue siendo inmenso, por lo que no se puede bajar la guardia.

La ofensiva en el Mar Caribe un paso peligroso para los pueblos de América Latina.

Los EE.UU han desarrollado un despliegue militar en el Mar Caribe, de importantes proporciones. Una movilización de tropas y arsenal militar que incluye el portaviones Gerald Ford, el más sofisticado y equipado del aparato militar de los EE.UU y que ha cumplido múltiples funciones en las guerras libradas en diferentes partes del mundo, se ha posicionado en aguas del Mar Caribe y se encuentra listo para operar en cualquier acción militar de gran envergadura.

La amenaza es directa a los pueblos de América Latina, en un momento donde la retórica guerrerista de Trump ha experimentado un giro estratégico a América Latina. La excusa para desarrollar esta operación militar ha sido una vez más la llamada “guerra” contra las drogas. En algunos episodios de esta ofensiva se han perpetrado ataques contra embarcaciones, aniquilando a todos sus tripulantes, acto que por demás abre suspicacias al no procederse de una manera que permita la captura de los supuestos criminales, situación que parece lógico, al poder así recabar más informaciones acerca de las actividades de estos supuestos carteles.

Sin embargo, no es difícil adivinar que lo que menos interesa a los gringos es la información, que en realidad el centro de las operaciones tiene el objetivo de afectar el tránsito comercial con países como Venezuela, lo que a su vez es una forma de profundizar el bloqueo, provocar mayores penurias al pueblo de Venezuela, en una apuesta por seguir su agenda de cambio de gobierno.

Pero los ataques también han afectado a pescadores colombianos, en el marco del aumento de las agresiones del imperialismo de los EE.UU contra Colombia, caracterizada esta reciente ofensiva además por ataques directos de Trump contra el presidente Gustavo Petro, quien ha denunciado en diversos escenarios y ocasiones recientes el genocidio  contra el pueblo de Palestina, el peligro que comporta para los pueblos la agresión contra Venezuela, además de exponer que la operación en el Mar Caribe no es más que una artimaña para seguir agrediendo a los pueblos. Trump además quiere proyectarse como el personaje que siga dando impulsos a las organizaciones de ultraderecha en el continente; su apoyo a Miley, Bolsonaro, Uribe y a la maltrecha ultraderecha de Venezuela así lo demuestra.

Por otro lado, si hemos hablado del reacomodo imperialista y asumimos además que una de las actividades que más dividendos da a los círculos del capital financiero es el narcotráfico y el contrabando, no es difícil darse cuenta de que esta operación también ha servido para reacomodar sus fuerzas y sus socios del crimen y del narcotráfico en el continente. Es por eso que ubica a factores ligados a este negocio al frente de esta operación: el cartel de los carteles, la DEA y como jefe temporal de esta operación, Marco Rubio, cuyos vínculos con la actividad narcótica han sido denunciados en varias ocasiones. En resumen, el imperialismo reorganiza sus actividades financieras y la “operación en el Caribe” es parte de su reacomodo.