En el andar del reacomodo de los bloques imperialistas (Estados Unidos-Unión Europea/China-Rusia) de las tecnologías, modernidad, cooperación, coexistencia pacífica, conciliación, negociación, en fin, aparecen en distintas formas y matices, pero en su contenido, en su esencia, tarde o temprano, apetecen y desean lo mismo:
1. Explotar, expoliar, oprimir, devastar y destruir territorios.
2. Extraer superbeneficios, superganancias.
3. Apoderarse no solo de los recursos y riquezas de los pueblos, sino destruir su dignidad, valentía, rebeldía y su resistencia de lucha.
4. Eliminar el ejemplo de emancipación y el ejemplo por edificar una sociedad verdaderamente de igualdad y de equidad para los trabajadores, obreros, campesinos pobres.
5. Eliminar la esperanza de materializar una sociedad que trabaja y se beneficia colectivamente.
6. Destrucción de la autodeterminación de los pueblos.
Pero en la política actual, el que despunta y se muestra no solo como un imperialista, sino además como un fascista, es el imperialismo norteamericano, presidido en su esencia descarada por Trump, el representante de los más grandes intereses, de los inmensos monopolios del capital financiero, ese que vocifera amenazas, intervenciones, agresiones, guerras y las cumple.
A la luz de todos, y todos se hacen los ciegos, sordos y mudos; estamos hablando del marco legal hipócrita, de leyes difuntas y derechos humanos internacionales. Que, por supuesto, en el marco de una sociedad capitalista e imperialista, es obvio que responda a los grandes intereses de los capitales, y no de los pueblos en resistencia y lucha.
Toda esta realidad no solo se menciona por los acontecimientos en Venezuela, sino por los acontecimientos en América Latina, el Caribe y el mundo, incluyendo el pueblo de los Estados Unidos, que sigue, por cierto, batallando contra las garras del fascismo.
¿Y qué pasará en esta historia de guerra imperialista?
Lo mismo que ha pasado en las historias imperialistas y fascistas anteriores: LAS REVOLUCIONES SOCIALISTAS, donde los pueblos con su vanguardia proletaria, popular, revolucionaria se LEVANTAN, LUCHAN y TRIUNFAN. Porque esta batalla se desarrolla encarnizadamente en los actuales momentos contra ese enemigo principal, el IMPERIALISMO NORTEAMERICANO, y sus arrastrados cómplices.
No es retórica, es REALIDAD, como se ha visto de punta a punta en todo el mundo. Han salido, por ejemplo, grandes manifestaciones de apoyo y de solidaridad por la AGRESIÓN al pueblo de Venezuela, por el genocidio del pueblo de Palestina, por las amenazas recientes de agresión al pueblo de Cuba. Son los PUEBLOS VALIENTES, de trabajadores, obreros, luchadores, campesinos, jóvenes, mujeres, organizaciones y partidos, comunistas, revolucionarios, progresistas que han estado en las calles, expresando su rechazo a las agresiones fascistas e imperialistas del capital financiero.
Por todo esto: Es oportuno, necesario, indispensable aglutinar toda esa fuerza combativa en un gran FRENTE ANTIFASCISTA Y ANTIIMPERIALISTA INTERNACIONAL, porque llegó la hora de organizar todas las fuerzas, la esperanza, el ímpetu, el descontento, la lucha y la solidaridad de los pueblos en RESISTENCIA Y LUCHA contra el fascismo y el imperialismo.
¡Con la fuerza de la resistencia y la lucha de los pueblos rebeldes lo haremos posible,
y venceremos!
¡Incorpórate a la lucha Antiimperialista y Antifascista!

No hay comentarios.:
Publicar un comentario