La crisis sigue profundizándose y por ningún lado se ven indicios de una salida a la misma, por el contrario, cada día se manifiesta a lo largo y ancho del mundo. Esto nos confirma que en la época del imperialismo, las crisis revisten un carácter general, sus consecuencias aparecen con mayor magnitud en los países imperialistas, pero también han comenzado a manifestarse en los países dependientes. Sus contradicciones cada día son mas agudas y violentas, los efectos de esta crisis se manifiestan en todas las ramas y esfera de la economía, una de ellas en la esfera de lo financiero, (producto de la dominación del capital financiero) es así, como vemos que los mercados mundiales han sufrido un duro golpe, las principales bolsas del mundo vienen cerrando negativamente sus operaciones. Al cierre de cada jornada, se destacan los índices negativos que expresan récords en perdidas. Por más que traten de esconder la realidad, los capitalistas no pueden ocultar los terribles efectos de la actual crisis sobre la economía mundial.
Mientras los voceros de las bolsas anuncian sus negativas jornadas, los noticieros divulgan las jornadas de protestas que los trabajadores y otros sectores de la sociedad llevan a cabo en distintas partes del mundo. Las principales economías se presentan vulnerables ante la actual crisis, la desesperación de los burgueses llega a su máxima expresión cuando sus empresas se ven afectadas, manifestándose en cuantiosas pérdidas.