domingo, 15 de marzo de 2026

EDITORIAL, MARZO 2026

Es una situación muy especial la que se vive en el mundo de hoy, principalmente en este período que está marcado por la acción agresiva de los gobiernos ultrarreaccionarios de EE.UU., Israel y sus socios, que ante la crisis general del capitalismo promueven el avance acelerado de la guerra, por medio de provocaciones o agresiones, como en Ucrania, Venezuela e Irán, por nombrar algunas, que son expresión directa del actual proceso de fascistización, el cual debe ser analizado, comprendido y enfrentado con la mayor rigurosidad dialéctica para preparar la resistencia popular y la contraofensiva revolucionaria con bases sólidas a nivel de cada país y juntos a escala internacional.

Enfrentar ese proceso de fascistización implica desarrollar espacios organizativos para la lucha por la democracia popular, soberanía, independencia, la liberación nacional y el socialismo por medio del Frente Popular u otras iniciativas de unidad revolucionaria antiimperialista y antifascista.

Dentro de esa realidad general nos corresponde analizar particularmente la situación que vive el pueblo de Venezuela, no sólo por el ataque militar, asesinatos, secuestro del jefe de Estado y de gobierno, ocurridos el día 3 de enero del año en curso en violación flagrante de toda norma y dando otra prueba más de las prácticas fascistas que avanzan como forma de intentar resolver la lucha por un nuevo reparto del mundo; sino también, quizás lo más significativo, por los acontecimientos que se vienen dando posteriormente, marcando un método de sometimiento directo e indirecto a gobiernos de los países dependientes por parte del imperialismo fascista de influencia sionista que se ha posesionado del gobierno estadounidense, de Israel y de otros países.

Desde la agresión imperialista, Venezuela está pasando de haber sido un actor principal de resistencia ante la ofensiva de la derecha extrema a ser visto como parte de los colaboracionistas con los gringos, al aportar objetivamente recursos materiales y "neutralizar" su "radicalidad" política internacional, permitiendo el nuevo gobierno que el imperialismo fascista sionista yanqui avance dentro del país en el control de elementos estratégicos que sirven en lo externo para debilitar a otros pueblos que han sido firmes en la lucha contra los agresores.

Va engranando así el gobierno actual de Venezuela en el proceso global de descomposición del imperialismo al ser golpeado el gobierno de Maduro y el pueblo en general de diversas formas, buscan los agresores apropiarse de la ubicación estratégica, el mercado, la fuerza de trabajo, todas las riquezas naturales, particularmente el petróleo y el oro, para financiar sus guerras en otras regiones, subsidiar las condiciones de vida en EE.UU. y controlar totalmente a América, sirviendo Venezuela de ariete ideológico y material al servir de ejemplo debilitante o ariete económico.

Al "torcer el brazo" del nuevo gobierno venezolano y subordinarlo a las directrices del fascismo sionista de Trump, podemos ver el cambio de política internacional: el enfriamiento de las relaciones con el bloque China-Rusia, marcando distancia con sus antiguos aliados de Irán y Cuba; los cambios de normas internas para facilitar el control de petróleo y oro por empresas gringas, lo que en conjunto define la existencia de una nueva política, diferente a la de Chávez y Maduro.

Es muy importante hacer un seguimiento permanente a la evolución de la actitud de los altos jerarcas del gobierno encargado ante la presión, chantaje y coacción que ejerce el gobierno de EE.UU contra las autoridades de Venezuela, llevándolos a firmar acuerdos y convenios de entrega de las riquezas de todos los venezolanos, a enviar al norte millones de barriles de petróleo y una tonelada de oro, por ahora, reteniendo su precio en cuentas de EE.UU. Todo esto en abierta violación de la Constitución, las leyes, decretos de conmoción y los planes de la nación legalmente aprobados con anterioridad y aún en plena vigencia, pero que están en suspenso en la práctica mientras el Parlamento, en actitud complaciente, adapta rápidamente las leyes a las exigencias del agresor imperialista.

Hay motivos históricos, políticos, económicos y sociales para que el movimiento popular y los revolucionarios activemos las alarmas y tengamos grandes dudas, en especial por la forma de actuar de las principales autoridades gubernamentales, por diversas razones: En lo histórico, porque siempre se colocó como un elemento central de nuestro país, incluso de la derecha tradicional, que conservó la imagen de independencia, vociferando la lucha por la soberanía nacional, así fuera de discurso, la que hoy está sin duda alguna más vulnerada; por la existencia de una Constitución y leyes que son de obligatorio cumplimiento y hoy son desaplicadas o modificadas bajo coacción, como lo reconoce el gobierno de Delcy Rodríguez y el de Trump, públicamente, lo que hace nulos de nulidad absoluta todos esos convenios, acuerdos y pactos, que además de ser írritos, por surgir de un acto espurio y anticonstitucional, van en desmedro de la soberanía e independencia nacional, en menoscabo de la acción soberana de los poderes públicos encargados; desde el punto de vista económico se está distorsionando el rumbo de los diversos planes de la nación, como el plan de la Patria, aprobados por los gobiernos electos, y aunque algunos hoy los consideren erróneos, fueron aprobados en el marco de los planes propuestos por Chávez al país en su programa de ir hacia el socialismo.

La nueva realidad, con todas las causas analizadas y otras más que aflorarán en el futuro, va creando las condiciones para activar las directrices del presidente mártir Hugo Chávez Frías, continuadas por el presidente secuestrado Nicolás Maduro durante su gestión, con los decretos de conmoción, las orientaciones populares para la resistencia y los preparativos de lucha, huelga general y acción revolucionaria ante un estado de agresión externa.

Ante esta situación, que en los próximos días tiende a profundizarse, muy especialmente con la penetración de la CIA, el Departamento de Estado y la anunciada directriz del gobierno Trump para que su secretario de guerra intervenga en las FANB, afectando de forma profunda e indudable los restos de soberanía, si llegara a ocurrir, y ante las tendencias ya observadas desde la presidenta de la República y el presidente del parlamento, el PCMLV llama al pueblo de Venezuela a trabajar aceleradamente en unificar las fuerzas patrióticas, democráticas y revolucionarias, a organizar la resistencia popular y preparar la contraofensiva de calle para acabar con esta indigna situación de sometimiento que amenaza incluso las bases de existencia de la República, el Estado, la nación y el pueblo mismo ante las acciones del imperialismo fascista sionista que se expande violentamente por el mundo.

La unidad popular revolucionaria antiimperialista y antifascista, la dignidad de patriotas, la historia secular de resistencia, la conciencia de clase del proletariado, las enseñanzas de los clásicos del marxismo leninismo contra el fascismo, junto a la historia de resistencia de nuestro pueblo, desde los aborígenes, los Miranda, Bolívar, Rodríguez, Zamora, Chávez y en general los miles de valientes que por siglos han organizado la resistencia ante poderosos invasores, nos pueden llevar a recuperar la libertad, soberanía e independencia en estas complejas horas.


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