miércoles, 5 de agosto de 2026

RESOLUCIÓN POLÍTICA DEL PCMLV, JULIO 2026

La guerra imperialista ha continuado su expansión y con ella sus consecuencias en el ámbito económico, político y social. La actividad del complejo industrial militar, uno de los pilares de la economía imperialista, ha tomado un claro y determinante protagonismo en la dinámica actual del mundo. 

Un indicador evidente de este fenómeno lo podemos encontrar en el incremento de los presupuestos para el gasto militar que con particularidad han asumido algunos países de Europa, cuyos gobiernos, alegando la necesidad de cualificar su capacidad de defensa, han iniciado campañas desde sus trincheras institucionales para convencer a los trabajadores y al pueblo en general de la "necesidad" urgente de tener capacidades militares más sofisticadas, con mayor alcance y letales.

Es así como hemos visto que la guerra en Ucrania, donde la coalición de la OTAN se enfrenta al Ejército de Rusia y sus aliados, se ha convertido en un escenario en el cual se van consumiendo aceleradamente los viejos arsenales impulsados por los acuerdos de cooperación entre las partes beligerantes y se va dando paso al empleo de armamento de última generación, lo que, por supuesto, concluye en una creciente demanda de este tipo de mercancías, acelerando y reduciendo a su vez los tiempos de circulación y rotación del capital industrial militar para garantizar enormes ganancias en tiempos cortos para los grupos imperialistas que han concentrado parte de su capital en la guerra.

Junto a esto, combinan actividades de carácter especulativo llevadas a cabo desde trincheras del capital financiero que aprovecha los vaivenes de la economía causados por las afecciones de la guerra sobre la actividad de los principales centros productivos y del comercio mundial, expresándose en rutas económicas modificadas o paralizadas momentáneamente por los efectos de la expansión de la guerra. Los mecanismos de especulación de grupos financieros experimentan un impulso sustentado sobre el comportamiento zigzagueante de los mercados y la actividad productiva, situación que produce inestabilidad e inseguridad en los mercados que, movidos por temores de escasez.

A futuro, incrementan su oferta para la compra de mercancías, apalancando así el alza de los precios por parte de los capitalistas que dominan los centros de producción y las rutas de distribución. En un escenario convulsionado por la guerra en Ucrania, Irán, el Líbano, la operación de exterminio del pueblo de Gaza, la continuidad de confrontaciones militares en territorio sirio, Libia y países de África, por nombrar algunos de los escenarios más calientes en la actualidad, se le ha sumado la reactivación de la guerra entre Arabia Saudita y Yemen, situación que afecta de manera directa el tráfico comercial en el estrecho de al Mandeb y el estrecho de Adén, reduciendo así las capacidades de funcionamiento "normal" del tráfico comercial por esos puntos, lo que a su vez se expresará en escasez de petróleo, gas y fertilizantes; este último incide directamente sobre la actividad productiva agrícola, que a su vez tiene relación directa con la producción de alimento. Las interrupciones abruptas de circulación de mercancías, al ser un factor que incrementa la dificultad, contribuyen al alza de los precios de las mismas, situaciones que al fin y al cabo afectarán a los pueblos del mundo, que serán afectados por la escasez y la inflación en el precio de los productos.

NO AL CHANTAJE DEL IMPERIALISMO

Por: Concepción.
El pueblo de Venezuela ha estado sometido a una criminal campaña de agresión económica, política y militar por el imperialismo yanqui en los últimos 20 años, marcando un punto de inflexión el 3 de enero de 2026, con el secuestro del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, y de la diputada Cilia Flores, además del asesinato de más de 100 militares y civiles, socavando las bases del gobierno, debilitando el proceso bolivariano, que ya estaba golpeado por la actitud inconsecuente de algunos factores que, atendiendo a sus intereses particulares, marcaron distancia con la línea política revolucionaria asumida por los gobiernos del comandante Hugo Chávez y del presidente Nicolás Maduro.

En este contexto, buena parte del pueblo de Venezuela quedó a la expectativa sobre el cumplimiento del plan de defensa de la patria ordenado y dirigido por el presidente Nicolás Maduro; acciones como la huelga general y la lucha armada para combatir al invasor quedaron en suspenso.

El gobierno encargado asumió cambiar radicalmente la orientación y dejar sin efecto la orden del presidente Nicolás Maduro para apegarse al plan diseñado por el gobierno de los EEUU, tomando decisiones ampliamente ventajosas para el imperialismo norteamericano y los sectores opositores proyankis. Una de esas medidas fue revivir el cadáver de la Asamblea Nacional 2015 y ponerla a la par de la Asamblea Nacional surgida del voto popular.

Ejecutándose la ruta impuesta por los EE. UU. de tres fases: estabilización, recuperación y transición.

Nuestra posición es clara: nos oponemos rotundamente a esta ruta perniciosa, impuesta y diseñada a la medida de los intereses gringos y de sectores que solo buscan su bienestar particular, excluyendo la voz del movimiento popular de las opiniones y decisiones sobre aspectos decisivos para la vida del país.

Consideramos este tipo de acciones como artimañas que buscan desmontar al proceso bolivariano, al tiempo que intentan restaurar una institucionalidad postrada servilmente a los intereses de sectores reaccionarios, al gusto de los fascistas sionistas, guerreristas que hoy controlan la Casa Blanca, todo esto para continuar saqueando los recursos energéticos y minerales estratégicos del país.

Exigimos al gobierno encargado asumir una actitud de defensa de la patria. No es asumiendo con sumisión la destrucción de la soberanía y el saqueo de los recursos nacionales que se puede derrotar el plan de destrucción nacional que llevan a cabo los EEUU con el disfraz de recuperación institucional.

Llamamos a los sectores obreros, campesinos, comunas y al pueblo patriota, consciente y defensor de la soberanía nacional, a rechazar y denunciar de manera contundente, con pronunciamientos y movilizaciones de calle, las pretensiones de sectores oportunistas, negociadores, pro-gringos que quieren destruir la soberanía nacional, contribuir a la agenda de dominio yankee sionista y aniquilar el proceso bolivariano.

El diálogo debe ser con las bases del movimiento obrero, campesino y comunal, con el movimiento popular y revolucionario para retomar el plan de defensa de la Patria, para lo cual nos preparamos todos estos años, recuperar nuestra soberanía y autodeterminación para profundizar el proceso revolucionario hacia la construcción del socialismo.

FUERA EL IMPERIALISMO Y EL FASCISMO DEL TERRITORIO DE VENEZUELA.

FUERA LOS LACAYOS DE LA FRAUDULENTA ASAMBLEA NACIONAL PROYANKEE DEL 2015.

NO MÁS CONCESIONES A LA ULTRADERECHA IMPERIALISTA Y FASCISTA.

 

martes, 4 de agosto de 2026

Declaración de la Reunión de los Partidos de América Latina y El Caribe, integrantes de la CIPOML

Los partidos de América Latina y El Caribe integrantes de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninistas, CIPOML, nos hemos reunido en el ejercicio de una práctica internacionalista viva y transformadora. Este encuentro ha tenido como propósito central analizar el complejo escenario de América Latina y el Caribe en sus manifestaciones económicas, políticas y sociales, evaluando críticamente cómo estamos cumpliendo nuestras responsabilidades revolucionarias frente a las exigencias del momento actual.

Apreciamos con preocupación un evidente proceso de ascenso de las fuerzas de derecha, extrema derecha y fascistas en la región. Este fenómeno ha provocado una alteración en la correlación de fuerzas políticas dentro de los espacios de poder institucional, reconfigurando el mapa geopolítico del continente.

Los triunfos electorales y el avance de las fuerzas conservadoras y reaccionarias han sido posibles en gran medida por el desencanto y descontento que nuestros pueblos experimentaron frente a las limitaciones, contradicciones e insuficiencias de los denominados gobiernos progresistas que los antecedieron, porque no enfrentaron y menos aún resolvieron las necesidades de los trabajadores y los pueblos, ni defendieron la soberanía.

La realidad continental actual se caracteriza por una intensa y constante disputa política y una marcada polarización. Frente al avance de la derecha, existe un contrapeso social fundamental y combativo, sostenido por los sectores populares, movimientos sociales y fuerzas políticas que defienden planteamientos democráticos, progresistas, de izquierda y revolucionarios que configura una tendencia que se abre espacio y gana terreno en el escenario actual.

Constatamos que el crecimiento de esas fuerzas de derecha y fascistas va de la mano de las ejecutorias e intervencionismo de la política exterior del imperialismo estadounidense. Dicha estrategia busca recuperar, afianzar y consolidar sus posiciones hegemónicas en la región, expresándose abiertamente en la Doctrina y Política de Seguridad de EE.UU., el denominado Escudo de las Américas y un conjunto de medidas económicas y políticas. La ofensiva del imperialismo es multilateral, sistémica y cada vez más agresiva.

Los pueblos no permanecen pasivos: responden con firmeza, organización y movilización colectiva frente a las políticas antipopulares, neoliberales y de despojo impulsadas por los gobiernos sometidos al capital transnacional. La confrontación de clases se agudiza, se expresa en importantes acciones de lucha que la clase obrera, el campesinado, la juventud y los pueblos desarrollan en todos los continentes a través de huelgas generales, levantamientos populares, movilizaciones callejeras. En este escenario las organizaciones revolucionarias actuamos y tomamos medidas para fortalecer nuestras fuerzas y conducir estos combates hacia los objetivos estratégicos de nuestros partidos.

El escenario regional y mundial nos plantea con urgencia insoslayable la necesidad de profundizar la lucha contra el imperialismo, frenar el avance de la derecha y combatir las posturas y expresiones de corte fascista que intentan cercenar los derechos conquistados. La lucha contra el imperialismo y las fuerzas reaccionarias de derecha y fascistas nos plantea la necesidad de trabajar por expandir el desarrollo de una conciencia en esa dirección en los trabajadores, la juventud y los pueblos, que sea la base de un frente democrático, antifascista, antiimperialistas y revolucionario internacional que enfrente la ofensiva de esos sectores.

La agresividad del imperialismo y las contradicciones interimperialistas está provocando el estallido de conflictos y guerras localizadas. Mientras exista el imperialismo existe el peligro de la generalización de esos conflictos. Los trabajadores y los pueblos tenemos la obligación de levantarnos contras las guerras de rapiña, de ocupación.

El debate fraterno y el intercambio de experiencias vividos durante la reunión de nuestros partidos han sido profundamente enriquecedores. Nos han permitido cohesionar miradas y definir líneas de acción concretas para avanzar de manera coordinada en el cumplimiento de nuestras responsabilidades revolucionarias, organizativas y de combate en favor de la emancipación social de los pueblos, por el triunfo de la revolución proletaria y el socialismo.

Nuestros partidos reafirman su disposición de continuar la lucha por organizar y hacer la revolución. Estamos comprometidos con la acumulación de fuerzas revolucionarias, tarea que nos plantea trabajar por unidad de los trabajadores, los campesinos, los pueblos originarios y los jóvenes y mujeres del pueblo. Estos esfuerzos forman parte de la lucha que nuestros partidos desarrollan para conquistar el poder.

Julio de 2026
Partido Comunista Revolucionario — Brasil

Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista)

Partido Comunista Marxista-Leninista del Ecuador

Partido Comunista de México (Marxista-Leninista)

Partido Comunista Peruano Marxista-Leninista

Partido Comunista del Trabajo de República Dominicana

Partido Comunista Marxista-Leninista de Venezuela

Declaración del XXX Seminario Internacional Problemas de la Revolución en América Latina

Imperialismo, guerra y lucha de los pueblos.

Una creciente tensión política que expresa tiempos turbulentos para la humanidad caracteriza el escenario mundial. En el contexto de un sistema capitalista decadente y en declive y la disputa por la hegemonía mundial, las contradicciones interimperialistas se agudizan en la disputa por mercados, zonas de influencia, fuentes de energía, rutas comerciales y materias primas especialmente ligadas a la industria tecnológica. La ofensiva del capital es diversa, se manifiesta en múltiples aspectos y ámbitos. No se trata únicamente de la guerra económica o militar, sino de una ofensiva integral que abarca lo financiero, lo tecnológico, lo comunicacional, lo cultural, lo ideológico y lo político.  Los tratados de libre comercio impuestos, las sanciones unilaterales, el control de los flujos financieros globales, la vigilancia masiva, el dominio de las plataformas digitales y la desinformación masiva son herramientas mediante las cuales el gran capital profundiza su dominación.

En este tablero geopolítico, el imperialismo estadounidense acentúa su carácter agresivo como respuesta al declive que enfrenta y ante el ascenso de otras potencias imperialistas, particularmente China. Washington ve hoy cómo su capacidad de imponer su voluntad unilateralmente se erosiona. Estas contradicciones provocan la adopción de mecanismos cada vez más agresivos y violentos, alimentando el peligro de una confrontación general entre los bloques imperialistas, con consecuencias catastróficas para la humanidad.

América Latina y El Caribe se encuentra en los radares del fascista Donald Trump. Se ha propuesto recuperar el dominio hemisférico, para lo cual ha adaptado la Doctrina Monroe a los nuevos tiempos y busca expulsar de estos territorios a sus principales competidores. En sus acciones más violentas —hasta ahora— ha lanzado sus ataques contra Venezuela y Cuba, como un mensaje para los pueblos de la región y el mundo que el gendarme del mundo está sediento.

Al igual que en otras regiones del mundo, en estos territorios también se expresa el crecimiento de fuerzas de derecha, extrema derecha e incluso fascistas; en algunos países han relevado en los gobiernos a fuerzas del denominado progresismo que no atendieron las necesidades y demandas de los trabajadores y los pueblos, provocando un cambio en la correlación de fuerzas políticas.

Sin embargo, la resistencia está presente y crece. El belicismo del imperialismo estadounidense y del sionismo israelí ha provocado una ola de condena a sus ataques militares contra Palestina, Irán y Líbano y, al mismo tiempo, de solidaridad con los pueblos agredidos.

América, tierra fértil en la que la lucha de la clase obrera y los pueblos florece en oleadas, ha visto levantarse a los pueblos de Argentina, Chile, Bolivia, Ecuador, Panamá, Brasil, República Dominicana y otros contra las políticas de ajuste de sus gobiernos y su servilismo a los designios del Fondo Monetario Internacional y, en general, a los intereses del gran capital local e internacional. Los pueblos de América Latina y el Caribe no están dormidos: están de pie y luchando por la soberanía, por la vida y por la emancipación.

Convocamos a los trabajadores, a los campesinos, a las nacionalidades y pueblos indígenas, a la juventud y mujeres a profundizar el combate a la ofensiva de la burguesía internacional con determinación y claridad estratégica. Es fundamental trabajar por la unidad y organización de las clases trabajadoras y los sectores sociales explotados y oprimidos. Unidad de los pueblos por la transformación revolucionaria de la sociedad. Teniendo ese objetivo como horizonte, es imperativo desarrollar acciones y luchas que configuren un frente de acción amplio, en el que converjan sectores democráticos, antifascistas, antiimperialistas y revolucionarios. Una unidad en la acción frente a un enemigo común que no distingue entre matices de la oposición. La experiencia histórica nos enseña que solo la unidad popular organizada puede enfrentar con éxito al poder del capital.

Expresamos nuestra solidaridad con los pueblos que luchan por sus derechos y por emanciparse de la dominación del capital. Repudiamos al sionismo israelí y al imperialismo estadounidense que llevan una cruzada genocida contra el pueblo palestino, asesinando a decenas de miles de civiles, destruyendo sus hogares y negándoles el derecho fundamental a existir como nación. Condenamos la agresión del imperialismo a Cuba, que mantiene un bloqueo criminal durante más de seis décadas; a Venezuela, víctima de sanciones ilegales y del secuestro de Nicolás Maduro y su esposa; a Irán, acosada y presionada porque su desarrollo está en contradicción con los intereses del imperialismo estadounidense. Reiteramos el derecho de los pueblos a su soberanía, autodeterminación e independencia.

Reiteramos nuestra convicción profunda e inquebrantable de que la solución de los problemas de nuestros pueblos no podrá alcanzarse en el marco del capitalismo, sino con la expropiación a los expropiadores. El capitalismo nunca podrá brindar bienestar total, libertad ni justicia social. El capitalismo, en su fase imperialista, ha demostrado ser incapaz de resolver las crisis recurrentes, las guerras, el hambre, la desigualdad y el deterioro ambiental. Solo mediante la construcción de un nuevo orden económico-social basado en la propiedad social, la planificación democrática y la solidaridad internacional, sin la explotación ni opresión, podremos edificar un futuro digno para todas y todos, con la revolución y el socialismo.

Quito, 1 de agosto de 2026

Firman: 

Partido Marxista-Leninista de Alemania – MLPD 

Partido Comunista Revolucionario de Argentina 

Juventud Comunista Revolucionaria de Argentina 

Partido Comunista Revolucionario – Brasil 

Unión de la Juventud Rebelión – Brasil 

Unidad Popular por el Socialismo – Brasil 

Movimiento Lucha de Clase – Brasil 

Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista)

 Partido Comunista Marxista-Leninista del Ecuador 

Juventud Revolucionaria del Ecuador 

Unidad Popular – Ecuador 

Frente Popular – Ecuador 

Unión General de Trabajadores del Ecuador 

Mujeres por el Cambio – Ecuador 

Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador 

Federación de Estudiantes Secundarios del Ecuador 

Confederación Unitaria de Barrios del Ecuador 

Unión Nacional de Educadores – Ecuador 

Unión de Artistas Populares del Ecuador 

Sindicato de Trabajadores Independientes de oficios Varios de El Salvador - STINOVES

Escuela Política Permanente de El Salvador 

Partido del Trabajo Estadounidense 

EE.UU. George Gruenthal. Hacia la Unidad marxista leninista 

Sindicato Nacional de Filiales por Gremio de Trabajadores del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social de Guatemala SINFIGTRAMISPAS 

Partido Comunista de México (marxista - leninista) 

Frente Popular Revolucionario - México 

Unión Revolucionaria de Trabajadores del Arte - México 

Partido Comunista Popular Peruano (marxista-leninista) Bandera Roja 

Partido Socialista Revolucionario del Perú 

Frente Estudiantil ISKRA del Perú 

Coordinadora Nacional de Usuarios de Gas Natural Domiciliarios del Perú 

Partido Comunista del Trabajo – República Dominicana 

Frente Amplio República Dominicana 

Unidad Popular Revolucionaria Antimperialista - UPRA 

Partido Comunista Marxista Leninista de Venezuela - PCMLV 

Movimiento por la Constituyente Popular - Colombia 

Juventud Democrática Popular – Colombia 

Liga Internacional de la Lucha de los Pueblo (En consulta)

 

domingo, 21 de junio de 2026

EDITORIAL, JUNIO 2026

Al proletariado venezolano le corresponde un papel decisivo en el rescate de la soberanía, junto a las capas más avanzadas del pueblo, debemos llevar adelante un proceso organizativo y de movilización para superar el entreguismo y la confusión.

Después de un lapso de retroceso en los beneficios sociales, con saldo totalmente negativo en el aspecto material para los trabajadores, ahora toca al proletariado levantar de nuevo las banderas de lucha, organizar las fuerzas y sumarse al Movimiento por el Rescate de la Soberanía, donde ciertamente se deben incorporar otros elementos sociales con conciencia patriótica, nacional, social o de clase, pero teniendo la claridad de que corresponde asumir un papel fundamental en la vanguardia histórica al proletariado, no por capricho ni dogmatismo, sino porque al luchar por las reivindicaciones económicas, que involucran directa e indirectamente a las masas oprimidas, que se movilizarán organizadamente por el rescate del salario (cambiado por bonos como sacrificio ante el bloqueo y agresión yanqui), por la defensa de la LOTTT, la recuperación de las prestaciones sociales, así como la denuncia del bloqueo, que aún continúa, ahora acompañado de sometimiento y agresión militar imperialista, secuestro del presidente Maduro, robo de nuestros recursos naturales.

La resistencia popular ante semejante atropello debe avanzar amalgamando, junto a obreros, campesinos y comuneros, mujeres, jóvenes, adultos mayores, en un inmenso movimiento que construya el gran torrente para el rescate de la dignidad perdida y la soberanía en proceso de entrega, pero que con acciones valientes podemos revertir.

LA TRAMPA DE LA GUERRA COGNITIVA ENTRE EL PRAGMATISMO Y LA CONCIENCIA REVOLUCIONARIA

Por: E. Sandoval.

En el escenario internacional de hoy, la "guerra cognitiva" ya no es simple propaganda; es una estrategia diseñada para desmovilizar a la sociedad. Su objetivo no es destruir físicamente al adversario, sino adormecer el pensamiento de las mayorías, anulando su capacidad crítica y de lucha. Cuando la presión política externa aumenta, los discursos oficiales suelen reconfigurarse para justificar pactos con el enemigo bajo la excusa del pragmatismo político. Analizar estas narrativas no busca generar divisiones inútiles, sino encender alarmas para que la militancia entienda los riesgos reales que enfrenta nuestro proyecto socialista.

El chantaje de la obediencia

Hoy se utiliza el concepto de "guerra cognitiva" como una herramienta para callar los reclamos del pueblo trabajador. A quienes cuestionamos el rumbo económico y político desde las filas de la revolución, se nos acusa de hacerle el juego al imperialismo. Sin embargo, exigir lealtad, confianza y disciplina mientras se negocia con los enemigos históricos del pueblo sin organizar la contraofensiva, es una contradicción total con la conducta revolucionaria.

Para los sectores reformistas, cualquier crítica es sinónimo de traición. Colocan automáticamente al crítico interno en el mismo saco de la extrema derecha o de los intereses de Estados Unidos. Al borrar las diferencias, imponen un chantaje directo: o te alineas por completo a las decisiones del gobierno, o estás ayudando al imperialismo a sembrar intrigas en el proceso.

Las concesiones y la realidad económica

Algunos voceros oficiales justifican las concesiones no como una rendición, sino como diplomacia de alto nivel para evitar una guerra o el colapso del Estado. Utilizan declaraciones externas —como las de Donald Trump asegurando que evitaría "un nuevo Irak"— para mostrar al gobierno como un actor sensato que pacifica la región.

Bajo este enfoque, la aceptación de licencias de la OFAC, el regreso al Fondo Monetario Internacional (FMI) y los acuerdos con transnacionales petroleras norteamericanas se presentan como "maniobras tácticas inevitables". Argumentan que, ante la crisis y las más de mil sanciones vigentes, no negociar con la administración estadounidense sería un suicidio económico. Sin embargo, la teoría marxista-leninista y la historia demuestran que el FMI y las transnacionales nunca traen paz, sino una mayor explotación para los trabajadores.

Esta narrativa de "paciencia estratégica" o "repliegue táctico" debe mirarse con cautela. Si este retroceso no va acompañado de acciones reales para reagrupar a las fuerzas revolucionarias, podría tratarse de una operación de distracción.

Lecciones de la historia

Nadie niega que un Estado bajo asedio deba maniobrar internacionalmente; el propio Lenin lo demostró al aplicar la Nueva Política Económica (NEP) o al firmar el Tratado de Brest-Litovsk. Sin embargo, quienes comparan mecánicamente la situación actual con la NEP olvidan un detalle fundamental: Lenin jamás disfrazó esos retrocesos como "victorias" ni intentó anestesiar la conciencia de los trabajadores. Al contrario, el liderazgo bolchevique explicó al pueblo, con cruda honestidad, que se trataba de un retroceso temporal impuesto por la realidad, manteniendo intacta la formación política y la movilización de las masas.

La verdadera unidad antiimperialista no se construye desde la obediencia ciega o el silencio cómplice, sino desde una clase obrera consciente, crítica y con capacidad de autoorganización. Ante este panorama, si la estrategia oficial se convierte en retórica vacía, la propia crisis puede transformarse en el motor que impulse al pueblo organizado a profundizar su conciencia combativa, acelerando su organización autónoma y consolidando una independencia política capaz de salvar el proyecto revolucionario de cualquier desvío táctico.

 

 

 

J. DIMITROV, EL FRENTE POPULAR Y EL REACOMODO IMPERIALISTA

Por: R. Toro.

Celebrar el nacimiento del líder comunista búlgaro Jorge Dimitrov no puede ser un acto de nostalgia histórica; debe ser un ejercicio de análisis marxista-leninista aplicado al presente. Dimitrov pasó a la historia por desenmascarar la naturaleza del fascismo como la dictadura terrorista del capital financiero y por legar a la clase obrera una herramienta estratégica fundamental: El Frente Popular Antifascista.

El panorama internacional actual nos muestra un capítulo del fenómeno que Lenin describió con precisión: el reparto del mundo entre las potencias. Los recientes encuentros oficiales en China, primero entre Xi Jinping y Donald Trump, y pocos días después entre Jinping y Vladímir Putin, ponen sobre la mesa las cartas de los bloques que hoy dominan la geopolítica mundial.

El hecho de que tanto los líderes de Estados Unidos como de Rusia hayan acudido a China casi de manera simultánea es un síntoma claro del movimiento de reacomodo imperialista que experimentamos. China, en constante y rápido ascenso económico y militar, reafirma su papel como un eje central en este contexto internacional. Mientras las potencias tradicionales intentan sostener su hegemonía o ganar terreno, el capitalismo en su fase monopolista sigue buscando nuevas zonas de influencia, utilizando la diplomacia para trazar las fronteras de sus intereses corporativos.

SOLO LA LUCHA NOS EMANCIPARÁ DEL IMPERIALISMO Y EL FASCISMO

Por: S. Martínez.

La lucha verdaderamente revolucionaria, organizada, activa y comprometida con los intereses de los trabajadores, de los campesinos pobres, de los sectores populares, estos que en el transcurso de la historia, desde el punto de vista de la lucha de clase, son los que siempre han transitado el camino de sacrificios, desprendimiento, dolor, valentía, firmeza y mucha convicción, de que las batallas decisivas contra el imperialismo, el fascismo y los gusanos que le sirven, se han definido en el terreno directo de las bregas encarnadas, sin reformistas ni oportunistas que defienden asquerosamente sus privilegios. 

Pueblos que van aprendiendo por experiencia propia, viendo y sintiendo las políticas de gobiernos socialdemócratas que sinvergüenza alguna le abre las puertas no solo al imperialismo yanqui, sino también al fascismo, como es el caso reciente, notorio y muy evidente de Venezuela.

Son los pueblos valientes que van pasando de la resistencia a la lucha activa y combativa, que van despertando el ímpetu y con fuerza propia van forjando la UNIDAD entre los iguales, entre los honestos, entre los que sienten y viven en carne propia los ataques del imperialismo en la fábrica, en el campo, en las comunidades, en las universidades.

Es el trabajador, el obrero, estudiante, campesino, comunero, el miliciano, que va emergiendo de ese pueblo explotado, mancillado y oprimido y, como un solo puño de hierro, sin miedo y con coraje va luchando por sus derechos conquistados, por su lugar en la historia revolucionaria, por su emancipación.

Porque los pueblos resteados, junto a su organización de vanguardia, lograrán a sangre y fuego la victoria revolucionaria. 

 

LUCHA IDEOLÓGICA EN EL ACTUAL PERIODO DE OFENSIVA IMPERIALISTA

Por: L. Aponte.

Desde el punto de vista de clase, los comunistas marxistas leninistas planteamos la destrucción revolucionaria del actual Estado burgués; para esto es necesaria la toma del poder político para la liberación nacional, democracia popular y el socialismo.

El escenario actual, posterior al 3 de enero, ha sido de confusión entre las grandes masas y, por supuesto, dentro de la izquierda del quehacer ante el actual momento, caracterizado por el avance del proceso de fascistización a nivel internacional y, por supuesto, a nivel nacional, ya que después de la agresión imperialista donde lograron el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores, todas estas series de hechos están conduciendo al control por parte del imperialismo norteamericano, ya que poco se han ejecutado acciones políticas y organizativas para la resistencia popular; más bien al contrario, se ha entrado por parte del gobierno en una fase de colaboración abierta con los agresores imperialistas en el supuesto plan de la paciencia estratégica.

Todo esto en el marco de la lucha de clases es un caldo de cultivo para la lucha ideológica, en la cual se emplean grandes cantidades de recursos propagandísticos que buscan seguir confundiendo al proletariado y a nuestro pueblo por parte del imperialismo y la burguesía tradicional, la burguesía emergente y la pequeña burguesía; todos ellos emplean sus plataformas tecnológicas y sus palangristas, los llamados influencers, para plantear sus programas políticos y someter a nuestra clase y, por supuesto, al pueblo venezolano.

domingo, 14 de junio de 2026

RESOLUCIÓN POLÍTICA DEL PCMLV, PLENO EXTRAORDINARIO, junio 2026

El fenómeno del reparto del mundo entre las potencias imperialistas ha tenido un capítulo muy particular con los encuentros oficiales realizados en China entre Xi Jinping y Trump y luego entre Jinping y Putin. Pero estos dirigentes mundiales fueron a esta cita, acompañados de una gran cantidad de empresarios vinculados a diferentes transnacionales, destacando aquellas que están vinculadas a la tecnología, a la industria militar. Ambos encuentros se dieron con pocos días de diferencia y, en concreto, pusieron sobre la mesa las cartas más importantes de las principales potencias imperialistas en la actualidad.

Entre los elementos destacables debemos nombrar el hecho de que ambos encuentros fueron en China, algo que se puede interpretar como un síntoma del movimiento que experimenta en la actualidad el fenómeno del reacomodo imperialista, por el hecho de que dos potencias del calibre de Rusia y los EE. UU. fueron a este país casi de manera simultánea. Este país, como sabemos, está en vertiginoso ascenso, cuyo papel en el contexto internacional se reafirma con estos últimos acontecimientos.

Es también importante destacar que cada uno de los presidentes fue acompañado de una gran comitiva compuesta por empresarios de algunas de las transnacionales que dominan los mercados de la tecnología en el planeta, u otras ramas de producción y negocios de grandes transnacionales.

Poco pudieron lograr en lo planificado para el ámbito económico, básicamente porque esto implicaba ceder algunas ventajas en los terrenos que dominan. Por ejemplo, NVIDIA quería acceder a parte de la tecnología de las empresas chinas de chip. En otras palabras, las barreras propias de las patrañas de la dinámica capitalista se convirtieron en un obstáculo para avanzar en un campo de batalla donde el objetivo es timar al contrincante.

Putin afirmó que Rusia continuará con el suministro de petróleo y gas a China, además de llegar a acuerdos en desarrollo de rutas de transporte y logística, todo esto con la intención de cualificar el ascenso de la velocidad de compra y venta de mercancías entre las dos potencias imperialistas. Las delegaciones estuvieron trabajando posibles acuerdos en el ámbito de las energías renovables y metales críticos, entre otras cosas, además de continuar avances sobre la IA, lo que de alguna manera está relacionado de una u otra forma con la cadena productiva que permite el desarrollo en este aspecto. Acordemos que en esto último China ocupa el primer lugar en producción y procesamiento de las llamadas tierras raras, lo que le otorga una buena ventaja con respecto a EE. UU. en la lucha por el dominio sobre la producción, distribución y comercialización en este sector.

Frente al comportamiento agresivo, frontal de los EE. UU. que muestra su intención de ir a por todo, los imperialistas rusos y chinos tratan de impulsar una línea en la que, eufemísticamente, bajo el concepto de estabilidad estratégica, invitan a los EE. UU. a evitar confrontaciones y "repartirse" el mundo con menos violencia, en un marco de "respeto" de los convenios internacionales. Ideológicamente, se presentan como iniciativas de "avanzada", se presentan como alternativa promoviendo un mundo multipolar, asumiendo así que no se debe superar al capitalismo, sino lograr acuerdos para construir "equilibrio" entre las potencias imperialistas, regulando su voracidad con reglas "respetadas" y asumidas por los países que se reparten el mundo. El bloque China y Rusia ha hecho énfasis no por acabar con el sistema de explotación y miseria que aqueja al planeta, sino por regular esto mediante acuerdos "aceptables" para todos. En conjunto declararon que los planes manifestados por los EE. UU. al anunciar su intención de impulsar el proyecto cúpula dorada traerán consecuencias negativas para la seguridad mundial. Ratificaron su intención de seguir impulsando un músculo comercial sostenido en acuerdos de cooperación industrial.

Así mismo, ambos gobiernos señalaron como negativo los avances de los EE.UU en cuanto a la militarización del Ártico, donde pasos como el dominio de Groenlandia son parte de una serie de acciones de control estratégico territorial, al mismo tiempo que ratificaron su apoyo al cese de la agresión de EE. UU. e Israel contra Irán, un punto donde Trump y su comitiva pretendían obtener mayores avances, esperando el debilitamiento de la posición de Rusia y China, no brindar apoyo a Irán con tecnología de última generación. Por cierto, aquí con respecto al dominio militar en el Ártico, los EE. UU. pretenden avanzar para tratar de mermar la actual hegemonía en el área por parte de Rusia, lo que estratégicamente comporta una ventaja para este país en caso de que en un futuro muy cercano se desarrollaran confrontaciones militares en este punto geográfico, siendo aquí esta una región donde se concentrarán parte de los esfuerzos de las fuerzas imperialistas en la actualidad por lo estratégico a la hora de un conflicto militar de gran envergadura entre las principales potencias imperialistas.

Ahora bien, ¿Qué quedó luego de los encuentros entre los principales representantes de las potencias imperialistas? Por un lado, sigue el desarrollo de la guerra en Irán, siguen sus campañas de exterminio contra los pueblos del Líbano, Gaza, con intervenciones de ambos bandos, clara intervención de Israel para boicotear cualquier acuerdo de paz que pudiera significar la merma de apoyo militar y financiero por parte de los EE. UU., decantando esto en un debilitamiento de la capacidad ofensiva de Israel y desnudando su gran dependencia del apoyo de los EE. UU. para sostenerse con capacidad de respuesta en el Medio Oriente.

Esto es una de las razones principales por lo cual lo sionistas que hoy gobiernan a Israel hacen todo lo posible porque no se concrete ningún acuerdo aun cuando estos claramente tengan una serie de grietas por los cuales se pueden romper en cualquier momento.

Por su parte, las fuerzas militares de Israel desarrollan diferentes ataques, violando todo tipo de acuerdos internacionales y en función de sus propios objetivos enmarcados dentro del proyecto de la “gran Israel”, que no es más que anexionarse (robarse) los territorios de otros países vecinos bajo cualquier pretexto, aprovechando la inoperancia e inutilidad de instituciones internacionales que solo se limitan a expresar observaciones tragicómicas. El sionismo, que también tiene una profunda influencia en el gobierno de los EE. UU., en sus decisiones centrales, sobre todo aquellas que implican fortalecer su dominio sobre las principales rutas a nivel mundial.

En este sentido, el dominio de los espacios sensibles del estrecho de Ormuz por parte de Irán ha significado un duro golpe para las pretensiones de los EE. UU. y sus socios, particularmente Israel, que hace todo a su alcance para evitar cualquier acuerdo de paz que ponga en peligro sus proyectos de guerra que favorecen a sus industrias militares.

Pero las cosas no les han salido bien a los EE. UU. y sus socios del todo. Las respuestas de Irán han complicado en gran medida los objetivos del imperialismo yankee y el sionismo en la región. Preparados por décadas, los iraníes han puesto en práctica los planes de contingencia previstos para estas ocasiones, obteniendo resultados que se han traducido en capacidad de resistencia. El asesinato de varios de sus principales dirigentes no los debilitó lo suficiente, y el empleo de una táctica de guerra asimétrica en lo tecnológico, utilizando tecnología mucho más barata en comparación con la empleada por los EE. UU. e Israel, les ha alcanzado hasta el momento para asestar duros golpes directos e indirectos a sus contrincantes. 

Aquí ha estado otra de las claves de la ofensiva iraní: el accionar con ataques directos contra los países que fungen como aliados de los EE. UU. Israel en la región, particularmente aquellos que han prestado sus territorios para desarrollar ataques contra Irán. La precisión, letalidad y sensibilidad de los golpes propinados han reducido la beligerancia de estos países, lo que se traduce en otra debilidad de la colisión yankee-sionista.

Llama la atención las declaraciones realizadas a través de un escrito por personajes como Robert Keagen, el cual fue uno de los principales lobbistas para promover la expansión de la guerra con Irán. Este ha declarado que el control del estrecho de Ormuz por parte de Irán, comporta un elemento de importancia como tener un programa nuclear, y expone que la guerra contra Irán está perdida por parte de los EEUU. Es decir, factores de la burguesía ligados a los monopolios exacerban sus contradicciones.

Podemos decir que este tipo de declaración ya comporta una grieta en la línea propagandística del imperialismo yankee, dirigida a dar la impresión de invencible ante el mundo en general y sus ciudadanos en particular, tratando así de calmar a la opinión pública, sobre todo cuando está a meses de las elecciones de medio término que pueden traducirse en un golpe político de importancia para Trump, si sus aliados sufren un revés sustentado en el creciente rechazo que tiene ante el propio pueblo de los EE. UU., fenómenos como estos pueden incidir para asegurar un resultado negativo que sea combustible sobre el fuego de la inestabilidad social política que viene acechando a ese país.

ÁFRICA:

Cada factor imperialista emplea diferentes tácticas y rutas para sostener o aumentar su dominio sobre pueblos y territorios, y en esto también han concentrado parte de sus esfuerzos países imperialistas de segundo orden como Francia, que intenta retomar su control sobre países del continente africano utilizando también a sus proxis terroristas, a quienes apoya con tecnología de última generación que proporciona junto con información de inteligencia a grupos para operar con mayor eficiencia. Ejemplo de esto lo hemos visto con toda claridad en Mali. En las últimas semanas, donde por cierto otros grupos paramilitares, en este caso el llamado grupo Wagner, que obedece a intereses e instrucciones de Rusia, empleó sus capacidades para detener a los yihadistas en Mali y sostener al gobierno de ese país, lo que da ventajas a Rusia para seguir avanzando en el continente.

Pero no solamente Mali es un territorio donde viejos dominios imperialistas buscan sostenerse a toda costa contra actores emergentes como Rusia y el avance de fuerzas nacionalistas, patrióticas y progresistas, como es el caso de Burkina Faso, cuyo presidente, Toure, se ha convertido en una referencia en el continente y en el mundo de resistencia antiimperialista, aun cuando es vetado por los principales monopolios de la comunicación en el mundo. No deja de ser esto un punto importante e interesante que puede servir para que se fortalezcan otras iniciativas parecidas en la región. A pesar de que Rusia trata de aprovechar estas situaciones en el continente para reafirmar su rol de potencia, estrechando vínculos con estos gobiernos, brindándoles apoyo a través de contratistas, asistencia técnica militar, no deja de ser importante que este gobierno, el cual ya ha tenido sus encontronazos y señalamientos con países que no ven con buenos ojos el desarrollo de estas experiencias que expresan deseos de superar la histórica tutela y dominio del imperialismo francés en este caso. 

Este continente tan vilipendiado, expoliado y explotado por siglos sigue en pie de lucha, a pesar de que sigue en el ojo del huracán.

Israel también está operando en la región dando apoyo a una creación hecha a la medida del imperialismo; se trata de Somalilandia, una iniciativa que en lo concreto trata de robar un pedazo de territorio a Somalia, país desbastado por la guerra y la hambruna y que, al ocupar un lugar geográficamente clave como el llamado cuerno de África, se ha convertido en objetivo del sionismo, el cual, aliado con los Emiratos Árabes Unidos, lleva a cabo una iniciativa de control de sus recursos y sus rutas.

AMÉRICA LATINA:

Nuestro continente no escapa a la ola de fascistización que está sacudiendo al mundo en la actualidad. La victoria de Asfurra, agente imperialista en Honduras, rodeada de una gran cantidad de hechos irregulares antes, durante y después del desarrollo de la jornada electoral, ha sido otro escalón que avanza representantes pro-yankee en la región, desalojando del poder a un gobierno que mostró comportamientos en ocasiones fuera del libreto que los EE. UU. intentan imponer. Era un gobierno democrático que, en los momentos de agudización de las contradicciones en el marco de la contienda electoral, denunció a los EE. UU. y sus artimañas para manipular los resultados.

El otro caso fue Chile, país que, luego del golpe de Estado fascista de 1973, experimentó la destrucción y aniquilación por vía violenta de buena parte del movimiento popular y revolucionario, experimentando así una derrota estratégica que sigue pesando mucho hasta el día de hoy, donde las fuerzas de izquierda no se han podido recuperar del todo y las fuerzas de derecha, incluyendo las más reaccionarias, han logrado mantener el control del poder político sosteniendo una arquitectura política heredada de la dictadura. En este contexto, triunfó el fascista Kast, el cual bien pronto aplicó medidas contra los intereses de buena parte del pueblo y los trabajadores, lo que ha tenido sus respuestas con la movilización del movimiento popular. Particularmente, jóvenes del movimiento estudiantil de ese país llevan a cabo jornadas de protestas, tomando calle y enfrentando a las fuerzas represivas de un gobierno cuya agenda a favor de los intereses del gran capital es clara. 

Si vemos en el continente, y particularmente en América del Sur, los avances de la fascistización, lo podemos notar en el desplazamiento por diversas vías de gobiernos progresistas.

Por ejemplo, de todos esos procesos de gobiernos democráticos y progresistas, con expresiones patrióticas, se mantiene el gobierno de Colombia, con ambigüedades momentáneas, propias de un contexto en este país y de las connotaciones políticas de Gustavo Petro. Debemos recordar que en Colombia, el narcotráfico y su brazo armado, el paramilitarismo, han conservado un poder económico, social y de fuego considerable que se sostiene y mueve sus diversas fichas para impedir la victoria del candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda.

En este sentido, es importante resaltar que el pasado domingo 31 de mayo se efectuó la primera fase de las elecciones presidenciales en Colombia. Todo el aparataje, recursos y fuerzas del paramilitarismo y sectores conservadores, reaccionarios, particularmente los relacionados con el uribismo, fiel representante del fascismo proyankee en Colombia, hicieron todo lo posible para dejar sin opciones al candidato Iván Cepeda, de anular cualquier posibilidad de triunfo de su opción política apoyada por el Pacto Histórico, el cual está integrado por diversas organizaciones de izquierda, centro izquierda y progresistas. Hay que destacar que se suma a los esfuerzos por detener un posible triunfo del candidato Cepeda la reciente artimaña, como la de la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara de Colombia, la cual ordenó la "suspensión" del presidente Gustavo Petro de su cargo hasta el 21 de junio, por el supuesto de participar en la campaña electoral. Esto se suma a las intervenciones del propio Trump a favor del candidato de ultraderecha de la Espirella, lo que demuestra que las fuerzas más reaccionarias hacen y harán todo lo posible para impedir que gane una opción electoral de la izquierda.

El triunfo de Cepeda en Colombia no solo impactaría en ese país, sino que significaría un importante revés para las fuerzas proyankees en la región, además de que sería un hecho que frenaría por los momentos la escalada de la fascistización galopante en el continente.

El escenario colombiano, este 21 de junio, representará un elemento de interés y muy influyente para las connotaciones que tomarán las próximas manifestaciones de las contradicciones económicas, políticas y sociales en el continente, toda vez que Colombia, de sostenerse el pacto histórico en el poder, puede fortalecerse como una referencia de resistencia y lucha para el continente, tan urgido de un catalizador en dirección a la unidad latinoamericana en lucha contra el imperialismo yankee y contra la fascistización que este pretende imponer por la vía de la violencia imperialista a los pueblos de América Latina.

Al destacar lo antes expuesto, lo hacemos también considerando la vasta y rica experiencia del pueblo de Colombia, que por décadas ha enfrentado las expresiones más criminales del imperialismo yankee en su propio territorio. Para esto, el desarrollo de diversas experiencias de lucha popular antiimperialista, entre las que se encuentran la lucha guerrillera, cuenta hoy con gran relevancia, aún más cuando el proceso de fascistización liderado por el imperialismo yankee y el sionismo tiene entre sus objetivos someter por la fuerza, anular y aniquilar las expresiones de lucha por la soberanía, liberación nacional y el socialismo en el continente.

En este mismo sentido, toman una gran importancia los acontecimientos en Bolivia, donde parte del pueblo salió a las calles a manifestar su gran desacuerdo con la agenda impuesta por el gobierno de Paz Zamora, la cual va en dirección contraria al pueblo trabajador. Las movilizaciones y trancas de vías aún siguen a pesar de la represión. La movilización del pueblo boliviano comporta una gran motivación para el pueblo y los trabajadores del continente. Toda vez que pronto se reorganizaron las fuerzas populares luego del triunfo electoral de Paz Zamora, que apenas ganó la presidencia de ese país, salió corriendo a buscar instrucciones de sus amos imperialistas en los EE. UU.

Nuestro reconocimiento y respaldo al pueblo de Bolivia que resiste y lucha contra el imperialismo y enfrenta hoy a la maquinaria represiva del gobierno proyankee de Paz Zamora.

Igualmente, tenemos que resaltar una vez más una nueva agresión contra el valeroso pueblo de Cuba. El imperialismo, con su pandilla fascista en el gobierno, se ha puesto el objetivo de asestar nuevos golpes certeros para acabar con el actual gobierno en Cuba e imponer un gobierno títere a su medida, lo que le garantizaría sumar este punto estratégico que es Cuba, en favor de su mapa estratégico para la guerra. EE. UU. ve que, si se apodera de Cuba, su hegemonía en el Caribe se consolidaría de una manera estratégica. Además, encaja esta pieza en el rompecabezas de su proyecto imperialista de la gran América del Norte, en el que pretende anexionarse por vía de la fuerza a diversos países para sus propósitos. Pero, aunque no cuenta con la potencia militar de Irán, el pueblo de Cuba sí cuenta con una vasta experiencia de resistencia y lucha, y esperamos que el imperialismo, si se atreve a agredir militarmente a este pueblo una vez más, obtenga una derrota, que pueda ser estratégica para acelerar las debacles del imperialismo yankee.

VENEZUELA:

La administración Trump ha dejado en claro su condición de piratas mafiosos y fascistas. Particularmente en Venezuela, en eso de los sucesos del tres de enero, hemos sido testigos de los descarados métodos de explotación que aplica el imperialismo para apoderarse de los nuevos territorios de los países. El descaro con el cual se están robando el dinero proveniente de la venta de petróleo venezolano es característico de la banda fascista que hoy gobierna la Casa Blanca.

Hay que detenerse un momento y ver la dimensión que comporta el hecho de que el pueblo de Venezuela hoy es víctima de un proceso de saqueo de sus recursos de grandes dimensiones, llevado a cabo por una jauría fascista hambrienta de dinero que sostenga los gastos de sus aventuras guerreristas en diversas partes del mundo.

Cuando el tres de enero los fascistas de la Casa Blanca secuestraron al presidente Nicolás Maduro, lo hicieron como parte de una operación de múltiples objetivos; uno de ellos era tomar control de la dinámica de los recursos económicos provenientes de la venta de petróleo, igualmente tomar control de aspectos y espacios sensibles para la seguridad y economía del país, al mismo tiempo neutralizar o aniquilar las capacidades orgánicas y de movilización de las fuerzas populares revolucionarias. Con esto intentarán ejecutar uno de sus objetivos centrales, el cual consiste en aniquilar las bases del proceso bolivariano, el cual en su desarrollo ha llegado a ser referencia de resistencia y lucha para los pueblos de América Latina y el mundo al plantear la necesidad de avanzar en dirección a superar modelos de gobiernos impuestos por el capitalismo para el sometimiento de los pueblos. Por tanto, acabar con el proceso bolivariano sería una forma de reafirmar su hegemonía en el continente imponiendo la Doctrina Monroe.

Aquí está otro elemento a destacar: las acciones de aniquilamiento de las bases del proceso bolivariano se han querido presentar en forma fraudulenta por parte del imperialismo yankee, como un proceso "pacífico". Aquí está una trampa, muy peligrosa para el pueblo en general y el movimiento popular en particular. Esta consiste en que en la actualidad el imperialismo yankee y la dirigencia del gobierno encargado de Venezuela usan eufemismos y recursos comunicativos que tratan de esconder la gravedad de la situación que vive el país, intentan desalentar las iniciativas de resistencia y lucha en defensa de la soberanía nacional, la lucha antiimperialista; incluso se usan mecanismos para acallar la crítica que proviene de parte del movimiento popular, descalificándola y utilizando artimañas, llegando incluso al extremo de utilizar mecanismos que quien critica de manera casi que obligatoria es un "agente de la CIA", sin distinguir entre las observaciones revolucionarias y aquellas que se puedan hacer perniciosamente.

Ante esta situación, la actitud de los dirigentes del gobierno de Venezuela ha sido cumplir la agenda impuesta por el imperialismo, alegando que están bajo amenaza de nuevas operaciones. Esto lo hacen asumiendo acciones que dejan claras evidencias de contradicciones e inconsecuencias con la ruta de construcción popular de un proyecto político que se caracterizaba por confrontar de manera clara en diversos sectores contra el imperialismo yankee al menos en el discurso. Hoy a esta política antiyankee se le ha dado un vuelco por un discurso de conciliación, a la vez que se asume un silencio comunicacional que impide conocer con mayor asertividad y precisión aspectos que ilustrarían de mejor manera los alcances y los avances de las operaciones del imperialismo yankee en el país luego del 3 de enero.

Estamos en un proceso acelerado de reacomodo imperialista; este se apoya en la fascistización, la guerra, que se apoya a su vez en el fortalecimiento del capital financiero ligado al complejo industrial militar. Sus ansias de grandes ganancias, su actividad devoradora de vidas, destructora de pueblos, solo puede ser frenada con disposición de lucha. Esto requiere cualificar los mecanismos de organización, enfocar los esfuerzos en la lucha contra el imperialismo y en particular el fascismo, haciendo esfuerzos extraordinarios por concretar y fortalecer mecanismos para la unidad y alianza de las fuerzas antiimperialistas, multiplicar la movilización en lucha y defensa de las conquistas de los trabajadores y el movimiento popular, enfrentar en la práctica el debilitamiento y desmontaje del proceso bolivariano, reafirmar que el imperialismo yankee es el enemigo y amenaza principal que hoy tenemos los pueblos del mundo. Esto comporta fortalecer la labor de educación política, acelerar procesos orgánicos para enfrentar con éxito la lucha de clases en lo económico, político e ideológica, confrontar y neutralizar todas aquellas iniciativas que persigue dispersar y desmovilizar al proletariado y al pueblo.

Se exponen diversas justificaciones para no accionar con mayor beligerancia; se asume también el empleo de una serie de intelectuales, los cuales se han dado la tarea de justificar y presentar como correcto la inacción, la permisividad, que se ha adoptado luego de la criminal agresión del imperialismo yankee contra nuestro país el pasado 3 de enero.

Otro elemento a destacar ha sido el cambio significativo en la ruta de las relaciones internacionales, en lo que respecta a las alianzas económicas y políticas que ahora van en camino abierto a favorecer los acuerdos con elementos que en lo internacional ejecutan una agenda ajustada a los intereses del imperialismo yankee en su mayoría, dejando en la sombra las relaciones con países como Cuba e Irán, y bajando considerablemente la intensidad sostenida en el gobierno de Chávez y Maduro en relaciones con países como China y Rusia.

Analizar con asertividad estos fenómenos comporta un reto para los revolucionarios de este país. Más aún cuando fue público y notorio que por años se habló y orientó al país y a sus habitantes sobre la disposición del gobierno a asumir junto al pueblo como elemento vital, estratégico, la defensa del territorio ante cualquier agresión militar imperialista, se habló de la justeza de la guerra popular de resistencia, se hicieron ejercicios para convencer al pueblo de la necesidad de desarrollar consecuentemente esta iniciativa para la defensa de nuestros intereses como pueblo. Todo esto se hizo reconociendo el gran poderío militar del imperialismo y su cualidad criminal que iba a estar orientada a tratar de causar la mayor destrucción posible en caso de negativas y conducta digna de rechazar someterse a sus intereses. Pero no era solamente una acción desde el punto de vista ideológico; Chávez y Maduro desplegaron enormes esfuerzos para demostrar además que la lucha antiimperialista, desligarse del dominio del imperialismo yankee particularmente, no era un problema de elección, sino una necesidad de supervivencia como país libre y soberano.

¿Luego del 3 de enero que hemos tenido? Una actitud y acciones totalmente contrarias a las anunciadas. En vez de confrontación contra el invasor, se le ha tendido alfombra roja a su comitiva, que con cinismo exige y hace alarde de anuncios de manejos y control de parte de nuestros recursos al tiempo que no existen comunicados oficiales de parte del gobierno nacional que desmientan o aclaren. En vez de multiplicar y cualificar la comunicación con el pueblo, se hacen esfuerzos por callar las observaciones críticas, recurren alegremente a señalar negativamente cualquier alerta, cualquier crítica que no vaya en dirección a justificar y ratificar la línea oficial. Se justifican silencios informativos señalando que es un momento muy delicado, pero justamente por esta razón la claridad, honestidad de la comunicación con el movimiento popular en particular y con el pueblo en general sobre situaciones centrales, determinantes para la vida económica, política, social del país, es urgente y necesaria.

El pueblo de Venezuela sigue sometido a diversas expresiones de la guerra, en lo económico, militar, político, comunicacional, cognitivo. Los campos de operaciones son variados, pero es coincidente que se trata de borrar el carácter de clase; tratan de disminuir la beligerancia revolucionaria, la movilización popular. Por un lado, el imperialismo, que tiene en claro que la exacerbación de la lucha ideológica es expresión de las agudizaciones de las contradicciones de clase. Para imponerse, el imperialismo recurre a sus medios de comunicación, a sus instituciones construidas con basamento científico por años. Por otro lado, está el factor de la socialdemocracia, que también cuenta con una cantidad de instrumentos también sofisticados para acallar la crítica, demoler las opiniones contrarias a sus propósitos, pero además con una actitud donde prefieren concentrar sus fuerzas y esfuerzos en ceder ante la presión imperialista en vez de enfrentarlas.

Pero ante este panorama, ¿tiene el proletariado y el pueblo que se dispone a seguir luchando y resistiendo posibilidades de victoria? La respuesta es obvia, por supuesto que sí, pero esto requiere superar visiones organizativas que, lejos de catalizar la acción revolucionaria, la ralentizan. Es necesario superar las posiciones derrotistas, sin desesperación, pero tampoco con una lentitud que amenaza con llegar muy tarde a las tareas que demanda el momento.

Requiere seguir asumiendo con mucha seriedad las tareas de la construcción orgánica de la resistencia popular antiimperialista, construir los espacios de unidad para la lucha popular.

Asimismo, es necesario entender que lo delicado del momento también consiste en una dinámica que, lejos de movilizar a las fuerzas populares con claridad contra el imperialismo, ha optado por la quietud, en nombre de "ganar" tiempo, pero cada minuto que pasa sin fortalecer la orientación hacia la resistencia antiimperialista, sin alterar el orden impuesto por los agresores, va sirviendo a los planes de tres fases revelados por el imperialismo, y no hace falta ser muy entendido para llegar a la conclusión de que el éxito del imperialismo en sus planes sería el aniquilamiento del proceso bolivariano.

Para los revolucionarios que sabemos que no hay salida favorable bajo la opresión imperialista, debemos entender que el asedio y sometimiento que vive hoy el país solo significará mayor pauperización. Ante los anuncios abiertos de supuesta prosperidad, de mejoramiento de las condiciones de vida de la población que no son más que una campaña fraudulenta hecha por Trump y por el imperialismo yankee y algunos factores de la ultraderecha como lacayos nacionales, tenemos que aclarar que hay una situación social aún más precaria. Los trabajadores en general siguen experimentando condiciones muy difíciles en lo económico, político y social, y factores del empresariado nacional presionan para que se hagan realidad cambios en la ley del trabajo para adaptarla a sus intereses. Las sanciones contra el pueblo de Venezuela siguen vigentes en su totalidad.

C.C del PCMLV junio 2026

¡EL SOCIALISMO SOLO SE CONSTRUYE CON LA ALIANZA OBRERO-CAMPESINA EN EL PODER Y EL PUEBLO EN ARMAS!


sábado, 23 de mayo de 2026

BURÓ POLÍTICO DEL PCMLV, mayo 2026

SIGUE AVANZANDO EL PROCESO DE FASCISTIZACIÓN A NIVEL MUNDIAL.

Vivimos una situación muy especial que está siendo marcada por el avance acelerado del proceso de fascistización promovido desde gobiernos reaccionarios y desde el movimiento internacional de extrema derecha, que se fortalece ante la imposibilidad de la socialdemocracia para resolver problemas básicos de las mayorías y su debacle política electoral, mientras la izquierda revolucionaria aún no logra ser una real alternativa de masas.

Es claro que el capital —principalmente los representantes del capital financiero— está avanzando en el control de las diversas ramas de la economía, imponiendo sus intereses por medio de diversos mecanismos a toda la sociedad y buscando imponer la subordinación a los gobiernos y el dominio de los mercados a nivel mundial.

Para el logro de sus objetivos hegemónicos, el capital financiero recurre a las tendencias más reaccionarias; y por esa razón vemos cómo el imperialismo se impregna cada día más de las ideas fascistas y, especialmente, de su tendencia más violenta y criminal, como es el sionismo. 

Asume justificaciones mesiánicas para atropellar a pueblos enteros, justificar genocidios y crímenes atroces, y normalizar la apropiación de territorios y riquezas, como hacen los israelíes en Palestina y Líbano, o los Estados Unidos en Venezuela, por nombrar solo algunos ejemplos recientes.

Producto de esa alianza perversa entre expresiones fascistas tradicionales del capital financiero y las nuevas expresiones sionistas, surgen políticas extremadamente violentas que ignoran las más elementales normas convivencia entre las naciones o dentro de sus países, recurriendo a la agresión brutal de la dictadura extrema del capital contra el trabajo, del imperialismo fascista sionista contra la clase obrera y los pueblos. 

Este fenómeno criminal, impulsado por los gobiernos de extrema derecha, no es algo nuevo ni tampoco surge espontáneamente; es una de las respuestas de la burguesía ante el impacto de la crisis general del capitalismo y sus crisis cíclicas, que generan grandes problemas dentro del sistema de explotación burgués y lo llevan por el camino de su debacle interna debido a la descomposición del modo de producción capitalista. Ante lo cual, el robo de las riquezas de otros países, la explotación extrema de la fuerza de trabajo y la apropiación arbitraria de los mercados son las formas que le quedan para oxigenar un sistema exhausto y en situación de crisis extrema.

En la búsqueda de la supervivencia del imperialismo como forma de expresión actual del modo de producción capitalista, los burgueses deben recurrir a las guerras de agresión y despojo; por lo que promueven el avance acelerado de la militarización, la opresión nacional y la superexplotación de la clase obrera como mecanismos para tratar de superar su crisis. Para ello, requieren potenciar el aparato industrial militar y el saqueo directo, sin ocultar sus verdaderos objetivos debido a la urgencia de buscar paliativos a la profunda crisis que los afecta. Su primera víctima es el proletariado migrante y los países dependientes, a los cuales someten, invaden y saquean sin respetar norma alguna. 

sábado, 16 de mayo de 2026

EDITORIAL, MAYO 2026

Cada día se va clarificando más el rumbo que el actual gobierno de Venezuela va siguiendo, dejando en evidencia su diferencia marcada con los gobiernos de Chávez y Maduro, y con los principios de lucha antiimperialista, por lo que podríamos definirlo como alejándose de los rasgos antiyanquis, de base popular y democrática del proceso bolivariano, siendo entonces otro gobierno, que hasta se atreve a conmemorar sus 100 días dejando clara su posición de ruptura con la continuidad.

A partir del secuestro de Maduro, el papel ambiguo del ministro de la Defensa y la investidura de la vicepresidenta como presidenta encargada, se están desarrollando hechos impensables en otros tiempos, hechos que sin duda alguna, en la práctica, están destinados a facilitar la entrega del país al control del gobierno de los EE.UU. llevándonos hacia un protectorado de hecho.

Con el argumento de que no es posible enfrentar la invasión porque nos ha agredido una potencia nuclear, que tiene una ventaja tecnológica y militar enorme, sin duda alguna, que están amenazando de muerte a la dirigencia política, se va reflejando cada vez más la condición ideológica y de clase del actual gobierno, que con el discurso de la "estrategia flexible" cada día da más pasos en la subordinación y acoplamiento ante los imperialistas del norte.

Es evidente el carácter de clase, político y práctico del gobierno de Delcy Rodríguez, subordinándose a los lineamientos emanados desde el Departamento de Estado de EE.UU y distanciándose del pueblo combativo que durante toda la historia de Venezuela ha tenido valentía y dignidad.

Desde el 03 de enero se rebasó la medida de un proceso de descomposición que venía en desarrollo y ha dado un salto en medio de gran confusión y campañas propagandísticas promovidas desde el imperialismo, la burguesía tradicional y el gobierno Rodríguez, que persiguen convencer de lo positivo de la "estrategia" de entrega de la soberanía, pero progresivamente el movimiento popular va comprendiendo la manipulación y empieza a sacar conclusiones de las alianzas y trasfondo de la política colaboracionista.

Al comprender ese fenómeno del colaboracionismo gubernamental, el pueblo de Venezuela va buscando formas propias para dar cauce a una respuesta política; allí surgen diferentes expresiones organizadas a nivel regional y otros espacios a nivel de varios estados para responder ante tan complejo escenario.

Durante el desarrollo del proceso bolivariano hemos visto cómo se pasó de propuestas democráticas populares, de desarrollo endógeno y derechos sociales con el movimiento popular como centro, con el gobierno de Chávez, a la promoción de la burguesía "revolucionaria", y ahora a la colaboración amable con el enemigo imperialista.