Enfrentar ese proceso de fascistización implica desarrollar espacios organizativos para la lucha por la democracia popular, soberanía, independencia, la liberación nacional y el socialismo por medio del Frente Popular u otras iniciativas de unidad revolucionaria antiimperialista y antifascista.
Dentro de esa realidad general nos corresponde analizar particularmente la situación que vive el pueblo de Venezuela, no sólo por el ataque militar, asesinatos, secuestro del jefe de Estado y de gobierno, ocurridos el día 3 de enero del año en curso en violación flagrante de toda norma y dando otra prueba más de las prácticas fascistas que avanzan como forma de intentar resolver la lucha por un nuevo reparto del mundo; sino también, quizás lo más significativo, por los acontecimientos que se vienen dando posteriormente, marcando un método de sometimiento directo e indirecto a gobiernos de los países dependientes por parte del imperialismo fascista de influencia sionista que se ha posesionado del gobierno estadounidense, de Israel y de otros países.
Desde la agresión imperialista, Venezuela está pasando de haber sido un actor principal de resistencia ante la ofensiva de la derecha extrema a ser visto como parte de los colaboracionistas con los gringos, al aportar objetivamente recursos materiales y "neutralizar" su "radicalidad" política internacional, permitiendo el nuevo gobierno que el imperialismo fascista sionista yanqui avance dentro del país en el control de elementos estratégicos que sirven en lo externo para debilitar a otros pueblos que han sido firmes en la lucha contra los agresores.



