domingo, 15 de marzo de 2026

ANTE LA FASCISTIZACIÓN FORTALEZCAMOS ESPACIOS DE UNIDAD REVOLUCIONARIA

E. Concepción.

Las contradicciones de la época imperialista se exacerban. A saber, la contradicción capital-trabajo, la contradicción entre los países y asociaciones imperialistas y la contradicción entre el imperialismo, países dependientes y colonias.

En este marco de acontecimientos, los agentes del imperialismo recurren al empleo de verdaderos ejércitos de mercenarios dispuestos a ejecutar las orientaciones emanadas desde los centros de operaciones de sus amos imperialistas para lograr el sometimiento de los pueblos y con esto ejecutar el saqueo de sus riquezas y territorios mediante operaciones caracterizadas por una violencia extrema, acompañadas de mecanismos neocoloniales que se imponen por diversas vías sobre los países sometidos por las fuerzas invasoras imperialistas.

La reacción de los pueblos agredidos por el imperialismo depende en gran medida de la fortaleza, cohesión y disposición para la lucha de las fuerzas populares y revolucionarias, de un proletariado orgánicamente fuerte, con una dirección cuya claridad en la relación entre los objetivos estratégicos y los objetivos tácticos los convierta en conclusiones y programa político que indican qué hacer y en qué dirección avanzar en los momentos particulares de la lucha de clases, lo que se convierte en ese faro que alumbra el horizonte de la lucha para el proletariado y los pueblos.

También es de gran importancia identificar aquellos elementos que pueden comportarse como catalizadores y elementos para la cohesión en la lucha contra el enemigo imperialista, encontrar las motivaciones que elevan la disposición para la lucha, al tiempo que redoblamos los esfuerzos para elevar la conciencia de clase, que permitirá mejor comprensión política del contexto económico, político y social que oriente en sentido revolucionario la lucha contra el imperialismo.

La tarea del proletariado y los pueblos hoy pasa por frenar el proceso de fascistización que vive el mundo y que se manifiesta con su particularidad en América Latina, con el ataque militar directo contra Venezuela, renovada amenaza de agresión militar contra Cuba, triunfo electoral y sostenimiento de figuras dirigentes por fascistas-sionistas en la región. Es imperativo multiplicar la movilización para la lucha de los trabajadores y los pueblos para debilitar las organizaciones y agentes del fascismo y el sionismo en el terreno económico, político e ideológico.

La escalada guerrerista de los fascistas-sionistas encabezados por EEUU e Israel ha llevado al mundo a una fase de la política imperialista caracterizada por el desplazamiento del marco institucional internacional "democrático burgués" que cede paso en la realidad concreta a un orden internacional fascistizado, donde con claridad y celeridad se normaliza la agresión militar contra los pueblos y países que se consideran obstáculos para el desarrollo de los planes de expansión y dominio imperialista.

Los fascistas-sionistas son los agentes ejecutores de una dictadura de los sectores más reaccionarios del capital, que cualifica los mecanismos de explotación, opresión y represión contra la clase obrera y los pueblos.

Es fundamental para el proletariado en particular y los pueblos en general acelerar y multiplicar los esfuerzos para reorganizar y reimpulsar la lucha antifascista y antiimperialista en sus formas nacionales e internacionales.

Las vacilaciones y concesiones otorgadas por la socialdemocracia al fascismo-sionismo, justificadas sobre la base de "evitar las guerras", "evitar la generalización de la violencia", solo han servido para que el fascismo-sionismo acelere y multiplique su ofensiva a placer. Ese proyecto de muerte seguirá expandiéndose, amenazando incluso con desaparecer la vida en el planeta.

Sin embargo, la historia de nuestros tiempos ha demostrado que sí hay alternativa para el proletariado y los pueblos del mundo.

La organización en iniciativas organizativas para unificar las fuerzas verdaderamente revolucionarias, populares, democráticas y progresistas para la lucha consecuente, honesta, contra el enemigo y amenaza principal, el imperialismo, y el fascismo-sionismo.

Aquí la política de confirmación, fortalecimiento y consolidación de frentes para la lucha antifascista y antiimperialista es urgente y vital; es parte de una tarea impostergable. Asumamos con conciencia del momento este gran compromiso por la vida...

 


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