Es evidente, público y notorio el cambio de la alineación internacional: El gobierno pasó de un nexo privilegiado con el bloque China-Rusia, con sus aliados como Irán, Cuba, Nicaragua, expresando rasgos antiyanquis, a ceder, e incluso colocando alfombra roja para los representantes del gobierno agresor de Trump, lo que, más allá de cualquier apreciación subjetiva, es un hecho objetivo y constatable, independiente de las causas formales, psicológicas, políticas, militares y la esencia de clase de este comportamiento propio de la pequeña burguesía.
La agresión militar a un pueblo, el asesinato de militares y asesores de seguridad cubanos y venezolanos o civiles indefensos, la vulneración del territorio, el secuestro del presidente de la República y su esposa, diputada de la AN, la amenaza de muerte a la dirección política del país, el chantaje para apropiarse del petróleo, gas y oro son hechos que ningún pueblo soberano y digno puede soportar tranquilamente porque implican un estado de guerra.
Todo el comportamiento del agresor imperialista es expresión del avance de la fascistización y su nivel de concreción en prácticas fascistas sionistas de la dictadura extrema violenta y criminal del capital financiero internacional y las bandas mafiosas que hoy dirigen EE. UU., Israel y otros países sumisos o cómplices.
En este momento en que la fascistización se quita la máscara "liberal" y muestra su rostro del fascismo duro y puro, es necesario para el movimiento revolucionario y especialmente para los marxista leninistas ajustar la táctica, dar el salto necesario para la concreción de las herramientas que permitan avanzar en la confrontación contra el monstruo agresor imperialista fascista sionista.
El tiempo de la especulación teórica va cediendo paso a la necesaria conexión concreta de la teoría y práctica revolucionaria mediante instrumentos de acción inmediata, como son la unificación de fuerzas en el Partido Comunista de carácter marxista-leninista, las alianzas con fuerzas revolucionarias, democráticas y populares en el Frente Popular y la construcción de sus instrumentos para la propaganda, formación y lucha en el marco de acuerdos de base para la resistencia popular antifascista y antiimperialista.
Estas acciones requieren aclarar ciertas situaciones generales y depurarse de tendencias sectarias para poder dar el paso unificador de las diversas tendencias que se asumen como parte de la resistencia antifascista y antiimperialista, dejando para el desarrollo posterior la aclaratoria de otras concepciones, entendiendo que en un país agredido violentamente por el imperialismo fascista sionista, la primera tarea es aglutinar las diversas tendencias dispuestas a organizar la resistencia popular.






