jueves, 30 de enero de 2014

Editorial Acero Revolucionario N° 25, febrero de 2014

Órgano interno del Comité Central del PCMLV


2014, año de choques decisivos

El año que recién comienza deja entrever un cambio en las condiciones de lucha en Venezuela, cambio que se han venido cultivando desde inicios del año 2013 cuando la burguesía arreció su campaña económica, política e ideológica sobre las masas para generar desesperanza y alejamiento en relación al proyecto bolivariano. 

Esta agudización de las contradicciones implica una modificación de las formas de lucha, lo que expresa un nuevo período dentro de la etapa democrático burguesa, originado por los efectos de la crisis del capitalismo en la economía venezolana, la enfermedad y fallecimiento de Chávez y por la necesidad de crear sobre la marcha un nuevo liderazgo, tarea que recayó en Nicolás Maduro, quien ha tenido que sortear inmensos escollos, usados por el imperialismo para golpear el proceso bolivariano, con la intención de debilitarlo y destruirlo. 

Este período seguramente tendrá en 2014 momentos de gran auge de masas y choques abiertos por 2 razones fundamentales: 1- porque no habrán elecciones, lo que hará que la agudización de la confrontación política se exprese, ya no en el terreno electoral, si no en la lucha económica y de masas con confrontaciones de calle, 2- porque se profundiza el ataque económico por medio de acaparamiento, escasez y especulación para generar penurias para el pueblo. 

Es evidente que el gobierno maniobra en esta realidad en la cual quiere mantener un equilibrio entre las demandas de la burguesía y del pueblo, esto se debatirá en 3 grandes escenarios: 1.- la conciliación con la burguesía para avanzar por el reformismo más descarado con la idea de frenar la ofensiva económica, 2.- el equilibrio inestable basado en ceder en una áreas y cerrar en otras para no radicalizar la situación, 3.-la ofensiva revolucionaria popular, guiada por sectores izquierdistas del gobierno, o lanzada por las masas ante las penurias económicas. 

Debemos entender que la derecha va a arreciar en su ofensiva, lo que puede crear grandes niveles de desabastecimiento, especulación e incertidumbre entre las masas, la receta del año pasado fue acaparar los productos, generar escasez ficticia, por baja oferta, estimular las compras nerviosas y elevar los precios de forma especulativa, a pesar de las dudas el gobierno respondió con medidas acertadas y enérgicas que pusieron en la calle las mercancías acaparadas, a precios accesibles y con gran apoyo popular. 

Claros en los efectos positivos de esa política gubernamental, firme y justa, que elevó el respaldo popular del gobierno, los burgueses ahora recurren a boicotear la producción, han dado vacaciones colectivas, han disminuido las importaciones y se prepararan para momentos de escasez planificada, ahora más complicada, ya que será sin stocks y culpando al gobierno por no haber facilitado los trámites para acceder a los dólares, que fraudulentamente han venido usando. 

Las medidas de intervenir empresas pueden encontrarse con galpones vacíos, sin producción y sin materias primas, ni insumos, con una corporación de comercio exterior en ciernes, con una política cambiaria recién inaugurada, que en la realidad ha devaluado aún más el Bolívar, con unos medios más agresivos, con trabajadores molestos por los cierres empresariales y un pueblo exigiendo solución a su problemática económica el escenario puede ser de gran complejidad, estaremos en presencia de un ambiente caldeado donde la clase obrera y el pueblo debemos estar preparados para participar y dirigir las acciones contra el enemigo de clase, contra la burguesía y el imperialismo, haciendo a un lado las posiciones conciliadoras y reformistas que llevan al pueblo hacia la derrota, capitulando ante el poder económico de la burguesía, poder que le debe ser arrebatado, para poner todas las capacidades productivas de sus oligopolios privados al servicio del pueblo, para satisfacer sus necesidades. 

En esta compleja coyuntura se requiere organización, movilización y energía revolucionaria para frenar la ofensiva burguesa, derrotarla en la calle, dejar a un lado el reformismo y avanzar sin vacilaciones, con mano de acero, hacia la dictadura del proletariado, período de sometimiento de los conspiradores y de concentración de todas las capacidades para lograr el abastecimiento en todas las áreas de la producción sin el freno del egoísmo privado de la burguesía. 

¡EL SOCIALISMO SÓLO SE CONSTRUYE CON LA ALIANZA OBRERO CAMPESINA EN EL PODER Y EL PUEBLO EN ARMAS!


jueves, 10 de octubre de 2013

Editorial Acero Revolucionario N° 24, octubre de 2013

Órgano interno del Comité Central del PCMLV


¿Qué esperar de la situación mundial?

Seguramente nuevas guerras, revueltas y revoluciones estarán a la orden del día en los próximos años, ya que la crisis general del capitalismo avanza y se entrelaza con las crisis cíclicas para dar lugar a la agudización de todas las contradicciones; pero fundamentalmente a las que existen entre las potencias imperialistas, entre estas y los países dependientes, entre el capital y el trabajo, dando paso a luchas cada vez más duras, que se expresan, por una parte en represión interna, intervenciones y guerras de agresión, por la imposibilidad del imperialismo de seguir sometiendo al proletariado y a los pueblos por los métodos ordinarios, y de otra parte no se hace esperar la respuesta de la clase obrera y los pueblos que, movilizados en las calles, luchamos por frenar la arremetida burguesa, defender nuestros intereses y construir una sociedad sin explotación.

En las organizaciones marxista-leninistas tenemos la obligación de valorar tales situaciones, mirar las perspectivas del futuro y estudiar las experiencias del pasado, especialmente analizar las que están ante nuestros ojos, los casos de los últimos años, con las agresiones a Irak, Libia, Siria, así como la injerencia permanente del imperialismo en América Latina o los países de Europa del este, nos permiten entender, y poder explicar a las masas, sobre la base de la experiencia actual, los métodos que ha desarrollado la burguesía para tratar de mantener su dominio explotador, lo que amerita de los revolucionarios una política de preparación para enfrentar esos choques que están en proceso y que seguirán en el futuro inmediato.

Es evidente que junto con la crisis, ha llegado una nueva oleada de luchas. En tales condiciones debemos estar preparados para ejecutar una línea de acción clara y justa, buscando acuerdos con los patriotas, luchadores antifascistas y antiimperialistas para enfrentar la reacción, desnudando las manipulaciones del reformismo, que con sus vacilaciones le hace el juego a la burguesía. En este escenario, la organización revolucionaria está obligada a fortalecerse, dar pasos firmes como única forma de asumir el papel de vanguardia.

Como ocurrió durante la primera guerra mundial e inicios de la revolución rusa, los bolcheviques, dirigidos por Lenin, enfrentaron abiertamente a la reacción y a la vez denunciaron a los dirigentes de la II internacional por su política de conciliación con "sus" burguesías, al aprobar con sus votos en los parlamentos los presupuestos de guerra, asumiendo un papel de títeres de los intereses del imperialismo, lo que condujo a la bancarrota de la II internacional.

Ha quedado confirmado que sólo la clase obrera y sus aliados, bajo la dirección del partido del proletariado, asume verdaderamente y hasta las últimas consecuencias la defensa de los intereses de las mayorías; esto se demostró durante la comuna de París, las revoluciones proletarias; rusa, vietnamita entre otras, e incluso durante las guerras mundiales. Por tal razón, tenemos la obligación de desnudar la política burguesa y pequeñoburguesa que se expresa en la socialdemocracia, el reformismo y el revisionismo con su discurso manipulador y su acción conciliadora, para poder aclarar a la clase obrera y a las masas oprimidas el camino a seguir para lograr la liberación nacional y social por medio de la única vía posible: La revolución.

Lenin ha sentenciado al respecto: “Las masas engañadas por la burguesía tienen buena fe. Hay que sacarlas de su error con cuidado, con perseverancia y con paciencia, mostrarles el lazo indisoluble del capital con la guerra imperialista, explicarles que no se puede terminar la guerra con una paz democrática y no impuesta sin derrocar al capital.” 

La actual situación de África del norte nos permite comprobar si la burguesía y la pequeña burguesía son capaces de llevar las luchas hasta sus últimas consecuencias, o sólo el proletariado tiene las condiciones y la estructura organizativa para eso. Los casos de Irak y Libia son ilustrativos, más aún si los comparamos con la experiencia del Vietnam de Ho chi mihn, donde nuestros camaradas verdaderamente asumieron el camino de la resistencia popular, de la construcción del ejército del pueblo bajo la conducción del partido proletario, como forma de confrontar y derrotar la agresión imperialista. 

En el caso de Siria ha ocurrido un acuerdo entre las potencias imperialistas tradicionales (EEUU-UE) y las emergentes (China-Rusia) para desarmar al gobierno Sirio y repartirse los beneficios que ese país significa para el tránsito de petróleo y gas hacia Europa. Este proceso de negociaciones busca garantizar los intereses de las potencias imperialistas, mejorar sus negocios, facilitar acuerdos entre el gobierno y la oposición burguesa, además de tratar de controlar los impulsos revolucionarios de las masas. 

Los revolucionarios coincidimos en respaldar al pueblo Sirio en su lucha contra el imperialismo, le corresponde a ese pueblo decidir la vía para el triunfo en las siguientes confrontaciones, por ahora sólo han conseguido una tregua, el imperialismo no descansará hasta colocar allí a sus secuaces, y con un gobierno que se compromete a entregar parte de su arsenal, la labor será más fácil, por eso la clase obrera Siria y las organizaciones revolucionarias tienen una intensa labor antes de que se desate la próxima ofensiva del imperialismo.

A pesar de los despliegues propagandísticos “de izquierda” que caracteriza a los dirigentes pequeñoburgueses de algunos gobiernos progresistas, a la hora de la verdadera confrontación han recurrido a las técnicas de lucha burguesas y no a la organización del pueblo, no puede ser de otra forma, ya que desconfían de las masas, especialmente de la clase obrera y los campesinos pobres, que han seguido explotados durante sus gobiernos, y aunque algunos se den el nombre de socialistas, son una expresión de la socialdemocracia que se encarga de mantener las relaciones capitalistas, con una forma diferente, con una máscara, sin trascender los límites de la democracia burguesa, lo que les obliga a estar bajo la sombra de alguna de las expresiones del imperialismo para poder mantenerse.

La consigna “Proletarios de todos los países, uníos”, cobra cada día más vigencia, expresa la necesidad de respaldar a nuestros hermanos de clase, consolidar la unidad internacional del proletariado en lucha contra el imperialismo y la burguesía. En cada país, en cada región, en el mundo entero se requieren expresiones concretas de respaldo a los partidos revolucionarios, a los verdaderos marxista-leninistas, a la clase obrera y campesinado pobre que lucha de diversas formas contra el enemigo de clase.

“La crisis del capitalismo sigue avanzando, allanando el camino para guerras y revoluciones, que abren la posibilidad de una tercera etapa de la crisis general del capitalismo, las guerras cada día se hacen más inminentes, aunque todavía focalizadas en países dependientes, las revoluciones se van incubando y apenas se expresan como protestas y levantamientos parciales.”

viernes, 27 de septiembre de 2013

Organicemos a la joven generación

Por: Fabiola Mejías.
Acero Revolucionario 23.



El capitalismo se encuentra en la etapa imperialista que se caracteriza por ser su etapa superior, donde las potencias dominantes y las grandes corporaciones transnacionales, pugnan por repartirse el mundo (ya repartido) para generar un nuevo proceso de dominio capitalista mundial. Actualmente se desarrolla una crisis, la cual mantiene desfavorecidas a las clases explotadas y oprimidas, esta crisis cíclica de superproducción relativa, se expresa de distintas formas en cada continente.

A nivel mundial se han venido generando una serie de descontentos populares, procesos en el cuales, los jóvenes de todos los sectores han salido a manifestar su desacuerdo contra las políticas neoliberales, muy a pesar de ser vulnerables ideológicamente ante la crisis general del capitalismo por sus características de fácil dominación a través de la cultura y moral burguesa. En países de Latinoamérica, Europa y Medio Oriente, se han generado climas de conflicto, producto de que los pueblos sufren el pago de la crisis que generan los capitalistas. Ante esta situación, se favorecen las condiciones para elevar el nivel de conciencia de las amplias masas juveniles, pero esto debe ir concatenado con la unificación de fuerzas bajo la línea de la vanguardia proletaria, del Partido marxista leninista quien direcciona la lucha contra el imperialismo en todos los frentes.

Es preciso destacar que en Venezuela se han generado condiciones donde la derecha ha adoptado políticas fascistas como forma de frenar el avance revolucionario. Si bien es cierto que el gobierno ha servido de espacio para seguir avanzando en el fortalecimiento de los revolucionarios, se hace necesario resaltar que la juventud se viene organizando contra políticas de conciliación que ha dado fuerza a la burguesía venezolana y a su vez han afectando a los jóvenes trabajadores, campesinos, estudiantes, mujeres y otros. Es por ello que en nuestro país se están unificando a las fuerzas de la juventud en un frente único, donde se generen políticas para el debate ideológico como una escuela que forme a la generación de relevo con conciencia de clase en la lucha día a día contra el fascismo y contra el capitalismo. 

De esta manera debemos asimilar las palabras del Camarada Lenin en su discurso Tareas de las Juventudes Comunistas, donde dice: “Ser Comunista significa organizar y unir a toda la joven generación, dar ejemplo de educación y de disciplina en esta lucha” esta es la tarea necesaria de los comunistas con la herramienta científica más avanzada que es la Marxista Leninista para interpretar los fenómenos de manera dialéctica y combatir al imperialismo. 

La juventud de Venezuela y el mundo se levanta con su espíritu emprendedor contra el fascismo y el imperialismo, alzando sus banderas de lucha por una sociedad sin clases. 

“¡Debemos aprender luchando! ¡Sed luchadores ejemplares, firmes y audaces, contra el fascismo contra el capitalismo!” J. Dimitrov.

La nacionalización socialista durante la dictadura del proletariado



Por: Pedro Meléndez.
Acero Revolucionario 23.


El desarrollo del capitalismo creó las bases fundamentales para la socialización socialista de la industria, tanto maquinizada, de transporte, medios de comunicación, bancos, etc. El estado proletario desde el inicio del período de transición, es decir, luego de la toma del poder por la clase obrera y el partido marxista leninista, nacionaliza la gran producción capitalista.

La nacionalización socialista, es la abolición revolucionaria por parte del Poder obrero campesino, de la propiedad de las clases explotadoras y transformación en propiedad estatal, socialista, en patrimonio de todos lo explotados y oprimidos. La nacionalización socialista elimina, suprime la contradicción fundamental del capitalismo, que es la contradicción entre el carácter social de la producción y la forma privada de apropiación de la misma. La nacionalización elimina las trabas de las viejas relaciones de producción y permite un amplio desarrollo de las fuerzas productivas.

La nacionalización socialista, en primer lugar, elimina la propiedad capitalista sobre los medios de producción, con lo que destruye la dominación económica de la burguesía del país en cuestión. En segundo lugar, suministra una base económica a la dictadura proletaria, les entrega a los trabajadores las posiciones dominantes de la economía nacional. Se reafirma con esto, la propiedad social sobre los medios de producción como base de las relaciones socialistas de producción.

La nacionalización de la gran industria, que es la rama más importante de la economía, tiene una importancia decisiva para construir el socialismo. Paralelamente se debe dar la expropiación de los bancos, transporte, medios de comunicación, grandes empresas del comercio interior y exterior, cadenas de intermediarios, etc. Al llevarse a cabo la nacionalización de la banca, la burguesía pierde una de sus grandes fortalezas que le sirven de dominación económica sobre el pueblo trabajador y el Estado revolucionario obtiene un aparato económico centralizado y ramificado que, después de pasar internamente por una transformación revolucionaria, se usa para construir el socialismo. La nacionalización del comercio exterior es fundamental para asegurar la independencia económica del país con respecto al mundo capitalista.

Importante es acabar con las supervivencias del feudalismo, es decir, con la propiedad de los grandes terratenientes. Para ello, el Estado proletario confisca de manera inmediata las tierras de los grandes terratenientes con todo su ganado y explotaciones. Una parte de las tierras se entregan a los campesinos trabajadores; la otra parte se usa para organizar grandes empresas agrícolas del Estado.

El programa del Partido Comunista Marxista Leninista de Venezuela expresa que todas las expropiaciones de los medios fundamentales de producción se harán sin indemnización alguna y, en casos comprobados, se llevará a cabo la confiscación de los bienes y las fortunas de los antiguos dueños de los mismos.

Ante las guerras de agresión en África del Norte, el Medio Oriente y las amenazas al pueblo sirio


La crisis del capitalismo sigue avanzando, allanando el camino para guerras y revoluciones, que abren la posibilidad de una tercera etapa de la crisis general del capitalismo. La crisis va creando un deterioro de la base económica del imperialismo, con sus raíces en la producción, que es obstaculizada por la contradicción entre la gran capacidad de producir bienes y la imposibilidad de las mayorías de acceder a estos, lo que impide la realización de las mercancías, generándose la superproducción relativa con todas sus consecuencias.

Como es conocido, las crisis no se expresan al mismo tiempo en todas las regiones y países, ésta en particular se ha iniciado en los países imperialistas y posteriormente avanza hacia los dependientes, en relación con sus realidades económicas.

Los países de África del norte y medio oriente han sufrido en esta crisis una forma de impacto agresiva, por la lucha de intereses económicos entre los países imperialistas de Europa y Estados Unidos (EEUU), Rusia y China que han actuado como depredadores, dispuestos a usar todos los medios para mantener un férreo control del petróleo, los oleoductos y las riquezas naturales existentes en esa región. EEUU ha centrado su política en una ofensiva militar, por medio de la cual persigue también, salir de la crisis controlando territorios ricos en petróleo y otros recursos naturales, garantizando su preeminencia en áreas y rutas estratégicas, para reactivar su economía de la mano del complejo militar industrial. 

Los EEUU y la UE, de forma independiente, o por medio de la OTAN, han decidido utilizar las guerras de agresión para consolidar su control de los recursos energéticos y las rutas de petróleo en África del norte y el medio oriente , mientras que en otras regiones han tenido un papel menos violento, pero sin dejar de expresar la intención de proteger los intereses económicos y estratégicos de los monopolios y sus gobiernos, que poco a poco van confrontando con gobiernos de los países dependientes, con otras corporaciones, o con otras potencias imperialistas como Rusia y China.

Además de la contradicción interimperialista (EEUU-UE versus China-Rusia), de los imperialistas contra los países dependientes (EEUU contra Siria), no podemos dejar atrás la contradicción capital-trabajo (burguesía en el poder versus la clase obrera y los pueblos oprimidos) por lo que como partido marxista leninista priorizamos nuestro apoyo hacia la clase obrera, los campesinos y los pueblos, expresados en sus organizaciones clasistas, que luchan contra la opresión de clase, nacional y contra el imperialismo. 

En el proceso de consolidar su control, EEUU-UE han desplazado a la fuerza gobiernos no sumisos como el de Saddan Hussein en Irak, Muahmar al Kadaffi en libia y ahora se proponen hacerlo contra el gobierno de Bashar Al Assad en Siria, apoyándose en una coalición de grupos integristas islámicos vinculados a Al Qaeda, los hermanos musulmanes, derechistas europeos, turcos, de arabia saudita, Emiratos Árabes unidos, Túnez, Qatar y todos los países árabes gobernados por sus socios proyanquis, además de Israel, que aportan hombres, armas y dinero con el objeto de tomar el poder en ese país.

Por otra parte Irán, Rusia, China, Venezuela y Cuba, más hezbolla y las fuerzas progresistas del mundo respaldamos al pueblo Sirio, independientemente de afinidades ideológicas, políticas, o del carácter de este gobierno, para impedir que avance el poder de Estados Unidos, con su política de tierra arrasada. 

Como ocurrió durante la comuna de París de 1871, la revolución Rusa de 1917, en Vietnam y muchas otras revoluciones de liberación nacional o socialistas, sólo el proletariado (con su partido) pueden transformar la lucha de resistencia en revolución triunfante, la burguesía y pequeña burguesía terminan en la derrota o en la negociación, dejando sus alardes de valentía en el camino, por lo que asumimos nuestro apoyo definitivo a los marxistas leninistas, a los verdaderos revolucionarios Sirios, y de todo el mundo

La estrategia de los gobiernos Iraquí y Libio de basar la resistencia en el ejército regular y las castas en el poder fue derrotada, es hora que la clase obrera y los pueblos oprimidos del medio oriente y del mundo demostremos cómo se organiza un ejército de todo el pueblo, un ejército rojo de millones de hombres y mujeres, de los ciudadanos oprimidos, que con las armas en la mano enfrenten al imperialismo con métodos proletarios. 

En Egipto podemos observar como los hermanos musulmanes expresan confusión por la acción agresiva del gobierno, que a pesar de haber defenestrado a la fuerza un gobierno electo, y ser de corte militar, no es atacado por Estados Unidos, al ser por muchos años recipiente de una inmensa ayuda económica y militar de éste, con un ejército formado en el cobijo de este país; posiblemente con este golpe, los Estados Unidos persiguen mantener bajo control a los hermanos musulmanes, por lo que los siguen utilizando en Siria contra Al Assad, pero los golpean en Egipto, evitando así su crecimiento fuera de control, ya que tienen el gobierno en Libia, Túnez, avanzaron en Egipto y luchan en Siria, lo que podría hacerlos dueños de esa región saliéndose del control de su amo imperialista.

En el extremo oriente China ratifica su papel dirigente por el peso de su economía, su ejército y su influencia política, lo que se consolida cada día a pesar de los esfuerzos de Estados Unidos, la UE y Japón por hacer un contrapeso, muy visible es la situación de la península de Corea, donde las secuelas de la guerra fría se manifiestan en las pugnas entre Corea del Norte apoyada por China y Corea del sur por los EEUU y la UE, conflicto que ha pasado a un segundo plano, al trasladarse el epicentro coyuntural al medio oriente y norte de África.

¡SOLIDARIDAD CON LA CLASE OBRERA Y EL PUEBLO DE SIRIA EN LUCHA!

CC del PCMLV
Septiembre de 2013.

jueves, 15 de agosto de 2013

Editorial Acero Revolucionario N° 23, agosto de 2013

Órgano interno del Comité Central del PCMLV


La ofensiva imperialista persigue modernizar el capitalismo para explotar más

El modo de producción capitalista se ha venido consolidando en la sociedad latinoamericana, en una primera etapa por medio de gobiernos autocráticos y después por medio de la democracia burguesa.

La democracia burguesa se caracteriza por una cobertura democrática que esconde la opresión burguesa y el control del imperialismo sobre los países dependientes, utilizando a sectores de la burguesía, que enmascaran su dominio con la realización de elecciones, en las que se justifica y garantiza el poder económico de los grandes dueños del capital, las empresas transnacionales, en definitiva al imperialismo y sus socios.

El lento desarrollo de las fuerzas productivas, su condición de dependencia y la obsolescencia del parque industrial de la región ha generado, que de época en época se den saltos para la modernización, especialmente cuando los precios de las materias primas son altos, éstas son necesitadas por los países imperialistas o los países de nuestra región tienen capacidad de endeudamiento.

Debido a ese proceso de consolidación del capitalismo, su modernización, y la progresiva disminución de los rezagos pre-capitalistas, el imperialismo, no sólo estadounidense, sino también Chino, Ruso y Europeo consolidan su dominio real por medio de su presencia directa: económica, ideológica y militar, a través de la burguesía y la pequeña burguesía, logrando estructurar un discurso y una práctica destinada a confrontar al proletariado en todos los terrenos.

La consolidación de una clase obrera industrial con importantes potencialidades revolucionarias, las luchas campesinas, el impacto de la crisis del capitalismo, los planteamientos de lucha por el socialismo, poco a poco se consolidan en la región como expresión de la confrontación de la clase obrera y los pueblos contra las burguesía y el imperialismo, enseñándonos a utilizar las diversas formas de lucha, priorizando una u otra de acuerdo a las situaciones concretas.

Este planteamiento marxista leninista se expresa en la región, vista en su conjunto, conjugándose la lucha política “pacífica” en Venezuela, Ecuador, Perú y Bolivia, con la existencia de organizaciones armadas, y una sólida insurgencia en Colombia, permitiendo por una u otra vía, la acumulación de fuerzas de carácter revolucionario que se expresan en la combinación de un discurso de avanzada, con movilizaciones sociales, y grandes expectativas de las masas.

Las fuerzas imperialistas se apoyan en la burguesía y la pequeña burguesía nativas, logrando estructurar un cuerpo destinado a confrontar al proletariado en todos los terrenos, tratando de anular nuestras expresiones de lucha que emergen por doquier, y tratan de ahogarlas por la acción reformista y la represión.

En la región se libra entonces una intensa lucha económica, ideológica, política y militar, que requiere de los marxistas leninistas grandes esfuerzos para orientar a las masas explotadas, en especial a la clase obrera y al campesinado por el camino de la revolución, para esto se cuenta con importantes antecedentes de lucha y una organización combativa que se va fortaleciendo. 

En América Latina la burguesía y sus ideas siguen dominando, Incluso en los países donde se desarrollan planteamientos progresistas, porque sin dudas, la dominación capitalista mantiene la base económica y todas sus relaciones de producción, apenas generando cambios en su forma, especialmente de tipo democrático burgués bajo la conducción de la pequeña burguesía en ascenso, que en algunos lugares se hace llamar socialista, con discursos patrióticos que reivindican consignas de la burguesía revolucionaria del siglo XIX, que avanzó en la constitución de repúblicas y establecimiento de las bases capitalistas, pero en la realidad consolidan y modernizan el capitalismo para adaptarse a los requerimientos del imperialismo que necesita un proceso de modernización para facilitar la extracción de materias primas, colocación de mercancías y capitales.

Gracias a esta modernización la burguesía tradicional se sigue enriqueciendo a la sombra del Estado y pasa a consolidar, junto con la burguesía emergente, una clase que hábilmente se adapta y saca provecho de esos procesos “progresistas”, donde se reparten las ganancias producto del manejo del aparato de Estado.

En Colombia la confrontación entre la burguesía y el proletariado se da de forma más violenta, donde el ejército imperialista de los Estados Unidos y sus títeres colombianos han desarrollado las técnicas de represión más sofisticadas para tratar de acabar con el movimiento popular, no sólo de Colombia sino también pretenden ser punta de lanza reaccionaria en la región, lo que se les ha dificultado por la decisión férrea de los pueblos y su vanguardia.

Como forma de respaldo a esa lucha de nuestros hermanos, rechazamos la presencia de asesores militares y combatientes yanquis, en el hermano país, y exigimos al gobierno Venezolano la Libertad y otorgamiento de asilo a Julián Conrado, de la misma forma como lo habían ofrecido al sr. Snowden, que a pesar de haber denunciado el carácter represivo y autoritario del gobierno de los Estados Unidos, no deja de ser un agente del imperialismo.

De igual forma enviamos nuestro apoyo a los partidos hermanos de Benín, Túnez, Marruecos, Turquía, Irán, Grecia, España, Francia, Colombia, Ecuador, Brasil, que luchan en estos momentos contra una oleada represiva aguda, denunciada por la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista Leninistas (CIPOML), expresión del internacionalismo proletario y del fortalecimiento de las estructuras necesarias para derrotar al capitalismo e iniciar, de verdad, la construcción del socialismo.

jueves, 18 de julio de 2013

Declaración reunión Partidos Marxistas-Leninistas América Latina y el Caribe

El despertar de la lucha de los pueblos de América Latina y el Caribe requiere de una conducción revolucionaria


América Latina es escenario de una nueva oleada de protesta social. Es la respuesta que los trabajadores, la juventud y los pueblos dan a las ofertas incumplidas, a las políticas antipopulares, a la corrupción campante en las altas esferasde los gobiernos, a la entrega de los recursos naturales al capital extranjero, en fin, a los viejos y nuevos programas económico-políticos que persiguen afirmar la dominación del capital.

La lucha actual rebasa el transitorio estado de disminución del nivel de lucha de los pueblos que se produjo, particularmente, en aquellos países en los que emergieron los denominados gobiernos “progresistas”, que generaron expectativa, esperanza de que las cosas cambien a favor de los trabajadores y los pueblos, pero al cabo de algunos años somos testigos de procesos que los muestran como instrumentos al servicio de unas u otras facciones burguesas y del capital extranjero.

Sin sorpresa alguna, constatamos una suerte de coincidencia política prácticamente entre todos los gobiernos de la región en aspectos claves del manejo económico y político como el ejercicio de medidas tributarias que castigan a las clases trabajadoras con impuestos directos e indirectos, la apuesta al extractivismo como vía para la consecución de recursos económicos, la implementación de reformas en varios ámbitos, como el laboral que persigue legalizar mecanismos de sobre explotación capitalista y afectar el derecho de los trabajadores a la libre organización sindical.

Coinciden también en la implementación de medidas orientadas al control social, a través de reformas judiciales y la aprobación y ejecución de leyes que, a nombre de la seguridad ciudadana, en esencia persiguen la criminalización de la protesta social.

A través de programas de clara orientación neoliberal, en unos casos, y de proyectos “progresistas” que inclusive hablan de revolución y socialismo, en otros, las facciones burguesas en el poder están interesadas en llevar adelante un proceso de modernización capitalista en la región que les permita obtener mayores niveles de acumulación y contar con mejores recursos para intervenir en el mercado capitalista mundial. En este proceso, advertimos la pérdida de espacios políticos por parte del imperialismo norteamericano –que tradicionalmente ha considerado a América Latina y el Caribe como su patio trasero- y constatamos la agresiva penetración de capitales imperialistas chinos. Estamos, pues, en varios países, frente a una suerte de renegociación de la dependencia extranjera.

En medio de una grave crisis económica que sacudió a la economía planetaria, los países de esta región pudieron sortear algunos de sus efectos gracias a los altos precios de las materias primas que aquí se producen, así como también a determinadas políticas tributarias establecidas, que han permitido a la mayoría de gobiernos contar con los recursos económicos suficientes para desarrollar una obra social y material que, en la mente de amplios sectores de la población, han creado la ficción de que efectivamente estamos viviendo tiempos de cambio, provocando el adormecimiento de su espíritu de reclamo y lucha.

Sin embargo esta situación va cambiando. La insatisfacción reprimida y el anhelo de cambio presente en millones de trabajadores, jóvenes, mujeres, campesinos, etc. se hacen presentes y estallan.

Eso nos dice la lucha que en estos días desarrolla la juventud y el pueblo brasileros que en dos semanas puso en las calles a más de 2 millones de personas y conquistó victorias en varios estados. ¡No son 20 centavos lo que anima todo eso combate! El pueblo está harto de la corrupción, de los bajos salarios, de la entrega de los recursos petroleros al capital extranjero; quiere hospitales, fuentes de empleo, escuelas, vivienda digna; rechaza la política de privatizaciones, repudia que se gasten millones de dólares en un Copa del Mundo de la que obtendrán enormes utilidades pequeños grupos locales y varios monopolios extranjeros. La juventud se tomó la calles sobrepasando la represión y el discurso supuestamente conciliador del gobierno y la advertencia de ¡cuidado con protestar porque puede venir el golpe de Estado y la derecha!, con la que se quiso impedir el derecho a la protesta.

Desde hace meses, la juventud chilena lleva adelante una lucha masiva y combativa. Levanta reivindicaciones concretas alrededor de la problemática educativa y choca al mismo tiempo con el gobierno de Sebastián Piñera. Este combate ha motivado a otros sectores sociales a pelear por sus propias reivindicaciones, provocando una situación de crisis política que avizora la pérdida de las fuerzas que ahora están en el gobierno en las próximas elecciones presidenciales.

En Argentina también toma fuerza la lucha de los trabajadores urbanos y agrícolas, de la juventud, de los empleados estatales, de los desempleados.

En varios países, como Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia, toman forma y fuerza los combates en contra de las políticas extractivistas, particularmente contra la minería a cielo abierto y a gran escala, que provoca enormes afectaciones a la naturaleza y a los pueblos de esas regiones y son fuente de millonarias utilidades para empresas capitalistas extranjeras. Demandan también mejores condiciones de vida, acceso a la salud, educación, vigencia de los derechos democráticos, condenan la criminalización de la protesta social.

En Centro América las luchas de los campesinos y pobladores de los barrios populares (Honduras), de los jubilados (Nicaragua), de los empleados estatales (Costa Rica), etc. también están presentes.

En República Dominicana destaca la lucha de los docentes por la aplicación del presupuesto estatal para la educación, así como también la movilización popular en contra de empresas extranjeras mineras que se llevan las riquezas del país, y en contra de escandalosa corrupción anidada en los más altos niveles gubernamentales.

El magisterio, la juventud estudiantil, los trabajadores de varias empresas estatales de México han sido protagonistas de importantes acciones de combate en contra del actual como del anterior gobierno, peones de las políticas neoliberales fondomonetaristas.

La lucha política en Venezuela, en la que intervienen amplios contingentes de masas, se manifiesta particularmente en la defensa de las conquistas alcanzadas durante el gobierno de Hugo Chávez, en el enfrentamiento a la derecha que busca poner fin al proceso en curso y en la exigencia de que se tomen medidas sociales y políticas más profundas en beneficio de los trabajadores y el pueblo.

Las acciones de protesta que se producen en América Latina, unidas a las existentes en Europa, en el norte de África y en otros puntos del planeta nos muestran un mundo convulsionado.

En estas circunstancias, los partidos comunistas marxista-leninistas articulamos nuestra política y energías para acumular fuerzas revolucionarias. En muchos de los combates antes descritos hemos estado presentes, jugando nuestro papel; sin embargo, somos conscientes que necesitamos desarrollar mucho más nuestras capacidades para conducir esos combates por el derrotero que lleve al triunfo de la revolución y el socialismo.

Por efecto de una gran ofensiva promovida por el imperialismo, por diversos sectores de derecha, el revisionismo y el oportunismo, los trabajadores y los pueblos revelan una fuerte afectación ideológica, que les lleva a confiar en el discurso y en proyectos que no rebasan el ámbito del reformismo y el democratismo burgués.

Nos proponemos trabajar para revertir esta situación y atraer a las masas hacia la política revolucionaria, a las propuestas estratégicas y a las que frente a la coyuntura presentamos. En ese propósito vamos a incrementar esfuerzos en las acciones propagandísticas y el trabajo de masas.

Seguiremos peleando junto a nuestros pueblos, disputando la conducción política y orientando nuevas y más altas acciones de lucha por sus reivindicaciones materiales y políticas, en contra de la injerencia imperialista y para lograr que jueguen el papel de fuerza revolucionaria fundamental que les encomienda la historia.

Imprimiremos fuerza al movimiento promoviendo la unidad, tanto en el ámbito del movimiento social y popular, como también a nivel de organizaciones políticas de izquierda.

Nuestro compromiso con la revolución y el socialismo nos plantea la necesidad de lograr procesos más rápidos de fortalecimiento y crecimiento de nuestra estructura partidaria. Las circunstancias políticas exigen de nuestras organizaciones mayor destreza para elaborar políticas que sean acogidas por las masas, pero necesitamos también la fuerza suficiente para su materialización. Para eso trabajamos, así refrendaremos la condición de vanguardia revolucionaria.

Los trabajadores y los pueblos de América y el mundo desafían a los gobernantes, buscan el cambio , están luchando por él; los marxista leninistas tenemos la responsabilidad de pelear junto a ellos y conducir a buen puerto esos cambetos, al triunfo de la revolución y el socialismo.

Quito, julio de 2013

Partido Comunista Revolucionario (Brasil)

Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista)

Partido Comunista de México (marxista-leninista)

Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador

Partido Comunista Peruano (marxista-leninista)

Partido Comunista del Trabajo – República Dominicana

Partido Comunistas Marxista Leninista de Venezuela