viernes, 27 de julio de 2018

La combinación del trabajo legal y clandestino del PC: Experiencia del P.O.S.D.R. en la contrarrevolución de 1907-1910.

Por: M. Lima.

Tras el fracaso de la Insurrección de diciembre de 1905 la revolución empezó su etapa descendente, los bolcheviques conscientes de ello empezaron a replegarse de una forma ordenad a, estructurando las organizaciones del partido de manera clandestina, implementando una rigurosa disciplina y siendo conscientes de que la táctica del partido tenía que cambiar. Ya no podía aplicarse una táctica ofensiva como en la etapa ascendente de la revolución, sino que tocaba reorganizarse para hacer frente a la reacción, cambiar la táctica del partido con respecto a los frentes de masas llevando a cabo una acumulación de fuerzas para poder plantar batalla cuando el movimiento revolucionario volviese a una fase ascendente.

El zarismo, consciente de que la insurrección de diciembre había fracasado, puso su máximo esfuerzo en ahogar el movimiento revolucionario que se resistía a la derrota. El zarismo no solo se limitó a la represión, sino que también llevó a cabo medidas políticas. Uno de sus golpes fundamentales fue la convocatoria de una nueva Duma de carácter “legislativo”. A diferencia de la anterior, esta estaba divida en curias que representaban a las distintas clases sociales.


En 1906 el Zar haciendo una demostración de fuerza disolvió la primera Duma, convocando una segunda mucho más restrictiva que la primera. Los bolcheviques debían tomar la decisión de si seguir la táctica de realizar un boicot activo o participar en ella. El boicot a la duma de 1905 había tenido éxito pues el movimiento revolucionario estaba en auge y el partido había tenido la fuerza suficiente para hacerla fracasar. Sin embargo, en esta fecha, el movimiento revolucionario estaba en de censo, el partido tenía como tarea principal el paso a la clandestinidad de las organizaciones del partido para soportar los ataques de la reacción y acumular fuerzas.

Los bolcheviques tenían claro qué las condiciones materiales habían cambiado y por lo tanto la táctica y la estructura del partido debían de cambiar. Si durante la revolución la táctica era una táctica ofensiva que descansaba en dirigir y transformar las huelgas políticas generales de masas en una insurrección armada que derrocase al zarismo, en la contrarrevolución la táctica debía ser otra: era la época de la retirada ordenada, de pasar los cuadros y la organización del partido a la clandestinidad. Era la época de combinar el trabajo clandestino con el trabajo legal en las organizaciones obreras legales, para que el partido no perdiese el contacto con las masas. Era la etapa de acumular fuerzas para el próximo auge revolucionario, pues estaban convencidos de que llegaría, La combinación del trabajo legal y clandestino.

La experiencia de los partidos comunistas a lo largo de la historia, ha permitido la síntesis de uno de los principios fundamentales del partido de nuevo tipo: la combinación del trabajo legal y clandestino, pues la parte clandestina es la que permite llevar a cabo la revolución proletaria. Pero la correlación de estos depende de la situación concreta en la que se encuentre cada partido.

En época de dominación democrática, la estructura de partido debe ser semiclandestina, es decir una parte legal y otra clandestina (siendo esta la fundamental). El PC debe ser capaz de aprovechar todas las formas de lucha legal que se le presente como las organizaciones sindicales, vecinales, juveniles etc. Analizándola situación concreta de cada caso, y siempre que no mermen la parte y el trabajo clandestino del partido.

En épocas de dominación autoritaria, en el que la represión aumenta considerablemente, el partido debe saber replegarse ordenadamente, debe saber mantener a sus cuadros y sus organizaciones en la clandestinidad, pero a la vez sin desaprovechar todo tipo trabajo legal que se le presente, que le permita reforzar la parte clandestina, acumular fuerza, y no perder los vínculos estrechos con la clase obrera. El partido deja de ser un partido de vanguardia si se aleja de su clase. El carácter sectario derivado de no realizar ningún trabajo legal impide que este pueda dirigir a las masas, les impide concienciarlas y educarlas políticamente. Un partido que se le aleja de su clase, está condenado a su desaparición.

Dentro de dicho trabajo legal, en situaciones en las que el partido debe pasar a la clandestinidad, cobra importancia el trabajo que los comunistas realizan en los frentes y organizaciones legales (asociaciones vecinales, juveniles, sindicales...) en estas organizaciones deben impulsarse las resoluciones del partido para involucrar a las amplias masas. Este trabajo cobra una importancia cualitativamente distinta, pues ya no solamente sirven como correa de transmisión entre el partido las masas, sirve para acumular fuerzas, y fundamentalmente sirven como pantalla e imagen del partido.

Estos deben de representar su línea y ser el instrumento con el que el partido pueda dirigirse a las masas. Puede suceder que existan cuestiones tácticas, que permitan que en situaciones concretas haga que el frente no sea la imagen del partido en hechos concretos, pero ello es totalmente diferente a que se produzcan estas situaciones continuadamente. Un militante que se avergüence o no sea capaz de defender la línea política de su partido debe de llevar a cabo un ejercicio severo de la autocrítica.

La adaptación de la estructura legal y clandestina del partido no es un esquematismo que se deba adoptar a la situación de dominación democrática o dominación autoritaria, sino que el partido debe saber adaptarse en todas las condiciones en las que se encuentre: puede ser en un proceso de fascistización o en situaciones concretas que conlleven su ilegalización.

Además, las tareas y su método de trabajo dependerán de los objetivos y tácticas que establezca el Partido para un periodo determinado de acuerdo a la correlación de fuerza.

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