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sábado, 3 de octubre de 2026

PRONUNCIAMIENTO DEL BURÓ POLÍTICO DEL PCMLV ANTE EL DISCURSO DE LA PRESIDENTA DE VENEZUELA EN LA 81° ASAMBLEA DE LA ONU

El 23 de septiembre de 2026 pasará a la historia del mundo, y especialmente a la historia de Venezuela, como el día de la entrega pública de la dignidad de un gobierno, donde la representante de un país de manera notoria va al "auditorio de la legalidad mundial" a refrendar una política que elimina el discurso antifascista y antiimperialista, omite la denuncia clara y abierta contra la agresión imperialista del 3 de enero y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores, y si esto no fuera suficiente, se tomó un tiempo para agradecer al verdugo que la humilla y roba las riquezas de su pueblo. Un discurso que pone a un país a los pies del capital financiero y del fascismo que en estos momentos desarrolla con particular ferocidad una política de control y sometimiento de los pueblos de América Latina y el mundo.

Esa dignidad perdida solo podrá ser rescatada por el pueblo organizado. De manera oficial, la presidenta encargada se limitó a agradecer de forma especial al agresor imperialista que asesinó a sus compatriotas y sometió por años al país a sanciones que hasta la fecha de hoy no han levantado y que humillan a su pueblo, asumiendo así una conducta contraria a la asumida otrora por el presidente Chávez, el cual de manera clara, frontal y sin ambigüedades denunció en ese mismo escenario al imperialismo yanqui por sus crímenes contra la humanidad.

Es un comportamiento indigno asumir un discurso donde no hubo la denuncia ni condena de la sistemática agresión y despojo de las riquezas del país bajo asedio continuo desde hace décadas, acelerado y profundizado luego del 3 de enero.

El discurso oficial del gobierno de Venezuela, asumido en voz de Delcy Rodríguez, ha puesto sobre la mesa una política de traición y la violación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela a extremos propios del comportamiento de la pequeña burguesía acomodaticia y cobarde, que en su deseo de agradar las exigencias de los círculos imperialistas y sus agentes internos asume una actitud sumisa y deja en el olvido el discurso y una serie de políticas soberanas y antiimperialistas construidas en el marco del proceso bolivariano.

Es importante destacar que el discurso en la ONU expresado en voz de la presidenta encargada Delcy Rodríguez aclara con impactante claridad que la política antifascista y antiimperialista ha sido echada a un lado y se hacen más esfuerzos por asegurar medidas complacientes con el agresor imperialista, llegando incluso a tomar acciones que se constituyen en violación de la Constitución y traicionan al pensamiento antiimperialista y bolivariano que se ha construido en décadas de lucha.

También es importante resaltar en qué contexto se dan estas declaraciones:

Estamos en un momento donde la agresividad del bloque imperialista EE. UU.-U.E., con su base fascista-sionista, se expresa en la expansión de agresiones y guerras contra diversos pueblos, en búsqueda de apropiarse de los recursos energéticos y tratar de superar su profunda crisis.

Es inconcebible que el gobierno venezolano de hoy sirva a los imperialistas, fascistas, sionistas dirigidos por Trump, entregando petróleo, gas, oro, aluminio, hierro y otras riquezas para financiar la agresión de una potencia agresiva, que aprovecha esos recursos para someter a otros pueblos por medio de la guerra, por lo que, al final de cuentas y más allá de los discursos, en lo concreto la política asumida termina favoreciendo la agenda guerrerista del imperialismo sionista y el discurso de paz queda en retórica oportunista que, bajo la excusa de la diplomacia, mantiene la forma, pero ha cambiado el contenido del discurso antifascista y antiimperialista por una acción de apoyo real a las agresiones, ocultándose en la supuesta conciliación y diplomacia para restaurar la política de sumisión proyankee tan defendida por María Corina Machado y los enemigos del proceso popular bolivariano, política con la cual históricamente la burguesía ha asegurado grandes beneficios para el capital financiero en detrimento de la soberanía nacional, la autodeterminación, deteriorando las condiciones de vida de nuestro pueblo, como ya podemos vivir.

Se pregunta en su patético discurso: ¿de qué lado está Venezuela? Y responde que está del lado de la paz, obviando que esas riquezas robadas al pueblo de Venezuela por la vía de la violencia también son la base para que Trump siga financiando y manteniendo guerras de agresión, que además sirven para preparar la guerra contra nuestros hermanos revolucionarios de Venezuela y Colombia, como para amenazar a sus antiguos aliados del bloque China-Rusia.

Luego de ser agredidos militarmente, cambiar en los hechos drásticamente las bases de la política internacional y nacional, asumir acuerdos que favorecen ampliamente al imperialismo en su agenda guerrerista, ¿es acaso aceptable decir que apuestan por la paz?
Se afirma en el discurso de forma falsa e interesada que Venezuela había vivido un gran drama "por una crisis de convivencia política interna y la confrontación agudizada con los EE. UU.". Aquí debió decir: "agudizada, financiada y dirigida por los EE. UU. y la UE; al no hacerlo se está ocultando la violencia de los golpes de Estado, guarimbas, bloqueo, invasión, asesinatos y secuestro del presidente de la República, asumiendo que gracias a la acción militar de EE. UU. esa situación ahora está siendo superada y, para colmo, agradece al verdugo imperialista que se ha jactado de haberse quedado con parte de las riquezas como botín que le corresponde al vencedor.

Es una alocución que no puede llamarse menos que complaciente y servil a los intereses del imperialismo yanqui y evidencia que el pensamiento burgués más atrasado domina las acciones de esta dirigencia, que se asume personalmente como colaboracionista, servil, proyanqui, dispuesta no solo a entregarse a sus amos fascistas sionistas acelerando la fascistización del mundo con recursos de Venezuela, sino también a entregar el país a los gringos en negocios leoninos; además, para colmo, agradecen el atropello, secuestro, violación de la Constitución y la humillación pública.

Dice que "Durante demasiado tiempo estuvimos divididos por una bandera..." y aclara su compromiso con el "renacer". Ahora bien, ¿cuál fue esa bandera? ¿Acaso fue la bandera roja y el pensamiento popular? ¿La bandera de la izquierda? ¿Del bolivarianismo?, ¿la bandera de Chávez?

Es claro que la respuesta contrarrevolucionaria se puede interpretar a partir del discurso, pero más aún de las medidas y anuncios recientes, donde se ve que ese espacio no quedará vacío porque la bandera roja revolucionaria será sustituida por otra bandera, la de la línea proyankee fascista, sionista.

¿Habrá alguien que después de este monumento al lacayismo aún tenga la ilusión de una respuesta antiimperialista de parte de la actual cúpula gubernamental?

Ciertamente, el gobierno de Venezuela es, en su composición de clase, heterogéneo y contradictorio, pero después de este discurso ha dicho claramente la presidenta que las ideas revolucionarias no dirigen la política estructural del gobierno, no puede haber dudas que el actual equipo de gobierno ha abandonado hasta en el discurso la línea antiimperialista y antifascista para apegarse a la política del bloque EE.UU Y U.E. bajo una premisa de supervivencia, preservación de privilegios, acumulación de riquezas de la cúpula entreguista.

Es seguro que en algunas instituciones permanece gente honesta y revolucionaria, que rechaza el entreguismo y la traición, pero es evidente que están bajo vigilancia de la inteligencia extranjera y de los traidores; por lo tanto, deben actuar con cautela para organizar la resistencia y la acción revolucionaria. Ese rechazo al pensamiento revolucionario de Chávez y del proceso bolivariano se va expresando en exclusión y encapsulamiento de sus representantes, por lo que mantenerse callado ante este cambio estratégico de rumbo solo sirve a los intereses de una hoja de ruta que contempla entre sus objetivos el desmontaje total del proceso bolivariano para sustituirlo por formas de gobierno bajo concepciones políticas que en lo nacional e internacional confrontan sus principios bolivarianos y la política antiimperialista y antifascista para adaptarse a lineamientos que convienen claramente al proyecto de dominación del imperialismo yankee y el sionismo.

La presidenta encargada, como vocera del actual equipo de gobierno, anuncia los pilares de este proceso de "renacimiento" de base estrictamente proimperialista.

Reformas jurídicas no en base al fortalecimiento de un proceso de construcción popular como se desarrolló con el proceso constituyente o la ley del trabajo aprobada por el gobierno del comandante Chávez antes de su muerte, solo por colocar algunos ejemplos. 
Las actuales modificaciones legales han ido en dirección a responder a intereses y exigencias de los inversionistas, de grupos y corporaciones financieras, los cuales quieren un marco legal donde sus intereses sean favorecidos en detrimento de la seguridad, los intereses y condiciones de vida de los trabajadores y el pueblo.

Al decir que "la democracia no se mide por el número de elecciones", la presidenta encargada en cierta manera desacredita los procesos de consultas electorales realizados en nuestro país y se adhiere a la narrativa imperialista de que en el país no hay democracia. Pero lo más preocupante es que, para construir un proceso "democrático", anuncia que trabajará en conjunto con factores que han sido cuestionados por los sectores populares por significar modelos propios de la llamada cuarta república, cuya base de acción se apoyó en el pacto de punto fijo que sirvió al país en la mesa de las transnacionales para ser repartidos los recursos del país entre estas.

Como hemos dicho, después de este monumento al entreguismo, ya nadie puede decir que no se sabe cuál es el plan del actual gobierno, a qué política obedecen sus principales dirigentes, incluso en contraposición a una importante parte de sus bases y del movimiento popular en general que no apoyan el abandono del proyecto bolivariano para pegarse a una línea proimperialista.

Para buena parte de las bases populares, esta línea de acción es inaceptable e injustificable, aun cuando se diga que no hay más alternativas porque los principales dirigentes tienen una "pistola" en la cabeza.

Hay sumisión ante el imperialismo yanqui y esto fue reafirmado con la intervención de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien no hizo ninguna observación negativa del discurso de Trump contra Venezuela, quien horas antes en su alocución había confesado abiertamente el despojo de los recursos de Venezuela al decir que el ganador se lleva el botín.

Esa política claramente obedece a las directrices de un gobierno extranjero, particularmente al de Trump, por lo que han caído así en violación de la Constitución y están entregando riquezas mientras se acompañan de la retórica del esclavista y del lacayo, que quiere hacer creer al pueblo que será muy beneficioso ese entreguismo; por lo tanto, hay responsabilidad individual y colectiva de quienes han incurrido en traición a la patria y engaño, usando los recursos del Estado, contrariando las leyes y enriqueciéndose, siguiendo el ejemplo de sus nuevos jefes.

Todos sabemos que ningún pueblo que ha sido sometido por los imperialistas, fascistas, sionistas ha podido mejorar sus condiciones de vida; al contrario, han sido sometidos, empobrecidos, perseguidos y solo con la lucha de liberación nacional han podido recuperar sus riquezas, independencia y dignidad.

Fue un discurso dirigido al gobierno de los EEUU, a los representantes de las grandes transnacionales y de la burguesía internacional, particularmente estadounidense.

Ante esta reafirmación de una política de traición al largo proceso revolucionario venezolano y a los aportes del proceso bolivariano, a la construcción del socialismo, al pueblo y a la autodeterminación, no queda otro camino que la resistencia popular y la contraofensiva revolucionaria, impulsando un proceso de acumulación de fuerzas en la lucha contra el imperialismo, el fascismo y el sionismo, verdaderos enemigos de la humanidad.

¡EL SOCIALISMO SOLO SE CONSTRUYE CON LA ALIANZA OBRERO-CAMPESINA EN EL PODER Y EL PUEBLO EN ARMAS!

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