jueves, 10 de septiembre de 2015

Editorial Acero Revolucionario N° 35, Septiembre de 2015



Órgano interno del Comité Central del PCMLV




Mientras aprietan el cinturón a la clase obrera, apretemos el cuello a la burguesía

Durante el último pleno del CC del PCMLV analizamos el proceso de agudización de las contradicciones a nivel mundial, regional y nacional, las respuestas de la CIPOML y en particular de la reunión de los partidos de América Latina, donde se pudo evidenciar por parte de nuestros partidos hermanos el impacto de la crisis económica internacional y las diferentes expresiones en cada país. La situación en Ecuador, Brasil, Venezuela, Colombia, Uruguay, Perú, México, etc., determinan que sobre una misma realidad general se expresan particularidades, que debemos conocer y analizar desde posiciones proletarias, dialectico-materialistas, para desarrollar la política nacional y regional de la mejor manera, avanzando hacia nuestro objetivo estratégico coordinando acciones para la unidad internacional de nuestra clase.

Los procesos de descomposición de la socialdemocracia y el reformismo son un elemento a valorar en el actual contexto, su entrega definitiva a los brazos de la burguesía, quitando los velos supuestamente “revolucionarios”, son elementos característicos de los tiempos de crisis. El gobierno de Tsipras en Grecia es la más alta expresión, a nivel mundial, de ese proceso de clarificación de las posiciones de cada partido y cada clase. Hablar de revolución, asumir poses “radicales”, son las características de la pequeña burguesía en momentos de auge de masas; pero cuando la crisis y las situaciones se radicalizan, corren a los brazos de sus amos: los dueños del capital. Para nosotros no genera ninguna novedad que estos socialdemócratas en los momentos decisivos se sometan a la burguesía para obedecer los mandatos imperialistas de golpear a la clase obrera y los pueblos, aplicando medidas económicas neoliberales, privatizando los recursos y reprimiendo a quienes osen oponerse a su práctica pequeño burguesa, todo eso en contra de las posiciones expresadas en múltiples elecciones por las mayorías, que al final son desoídas por estos farsantes que no se cansan de hablar de democracia mientras aplican la dictadura de la burguesía.

El mismo fenómeno, aunque con otros matices, podemos observarlo en Ecuador, donde el movimiento popular-indígena-obrero se ha levantado contra las políticas capitalistas modernizantes de la llamada “revolución ciudadana” que no es más que una versión de la social democracia adaptada a las condiciones de ese país, cuya característica decisiva es levantar un discurso de izquierda pequeñoburgués con una práctica económica totalmente burguesa, que ha mantenido el dólar como moneda oficial, ha eliminado derechos ancestrales de las comunidades indígenas sobre el agua, la tierra y los recursos del subsuelo, golpeando al movimiento obrero y popular, establece TLC con la Unión Europea, irrespetando incluso la constitución de Monte Cristi donde se consolidan los derechos del pueblo en la letra, pero en la realidad se ha mantenido la práctica colonialista de atropellar los derechos. La gran diferencia es que ahora “los indios” están organizados y enfrentan en las calles los abusos del poder.

Las organizaciones sindicales y populares de izquierda han logrado coordinar con el movimiento indígena acciones de masas de gran envergadura, lo que ha permitido romper el cerco mediático que hacía ver toda protesta contra estos gobiernos socialdemócratas como algo de derecha, financiado por el imperialismo. Esta práctica de vulnerar a las masas y mentir con descaro sobre la realidad demuestra el carácter antidemocrático de esos gobiernos y la cualidad burguesa del Estado, que sigue siendo el mismo aparato de opresión de clase, a la orden del modo de producción capitalista, de la propiedad privada y de la explotación de la fuerza de trabajo, dispuesto a usar la represión contra el pueblo cuando no se somete a sus designios. Es cierto que ante los gobiernos socialdemócratas se estructura una oposición de la gran burguesía y el imperialismo por el lado derecho, pero no podemos mirar con indiferencia la oposición de los trabajadores, indígenas, sectores populares que se consolidan por el lado izquierdo, lo que genera aislamiento, autoritarismo y prepotencia de este tipo de gobernante pequeñoburgués, al no ser capaces de sumar las fuerzas populares y verdaderamente revolucionarias que no rebajan sus consignas.

Habrá que preguntarse por qué los revolucionarios se alejan del gobierno de Tsipras y de Correa, ¿por qué no forman parte de esos gobiernos?, ¿por qué los movimientos marxistas leninistas, indígenas, guerrilleros, no son ministros de Tsipras o Correa? Simplemente porque esos gobiernos son la expresión más evidente de la política de la burguesía que sólo coquetea con el movimiento popular para tratar de seducirlo con sus propuestas de reformar el capitalismo, pero eso sí, manteniendo su esencia explotadora y el dominio burgués, lo que para ellos es intocable, ahí la gran contradicción de los marxista-leninistas con el reformismo de “izquierda”. Ese es el triste papel de los “revolucionarios” de tipo pequeñoburgués socialdemócrata ¿y su destino? ser la puerta por la que el fascismo penetra para reprimir abiertamente al pueblo, cobrándose con creces y gran violencia toda esa palabrería “revolucionaria”. 

Una situación que cobra gran relevancia en este momento es lo que acontece en la frontera de Venezuela con Colombia en el estado Táchira. Allí se ha generado una movilización militar importante para tratar de frenar el contrabando de extracción y la presencia de fuerzas paramilitares, lo que ciertamente representa un grave problema, no sólo para Venezuela, sino también para Colombia, la diferencia es que el gobierno colombiano es padre del paramilitarismo y se beneficia del contrabando, y para el venezolano, estas dos expresiones representan sólo lo negativo: se llevan los productos subsidiados, alimentos, fertilizantes, la gasolina, traen droga y controlan con la violencia la zona. Para el gobierno de Colombia ese fenómeno es algo positivo ya que contribuye al abastecimiento, a precios más bajos, da empleo, además de salud y educación gratuita.

El problema de fondo es ver si la movilización de miles de soldados a la frontera puede ser algo permanente, ¿qué pasará cuando se retiren? ¿Resistirán la presión de la corrupción, las amenazas de las mafias y del paramilitarismo? La salida que el gobierno ha implementado es algo coyuntural, que puede hacer que las mafias se desplacen, pero volverán al bajar la presión de las fuerzas militares. La solución estructural del problema de la frontera pasa por dos medidas: Una, la consolidación de la organización popular, sin importar su nacionalidad, fortalecer su capacidad de enfrentar a las mafias, lo que se logra mediante el armamento del pueblo y la aplicación de la justicia popular. Otra medida es la consolidación de una economía fuerte, aumentar la producción, sincerar los precios, garantizar el trabajo obligatorio para todos, con una moneda sólida, generar una gran capacidad de exportación en base a productos procesados, lo que pasa por promover realmente la producción nacional mediante el control de la clase obrera y el campesinado, además se requiere sincerar nuestra economía, disminuir las importaciones y el diferencial cambiario de nuestra moneda, ya que la existencia de una moneda débil promueve la salida de productos, que se hacen muy baratos, lo que se corresponde a países con capacidad de exportación. 

Si es cierto que la burguesía colombiana estimula el fenómeno por causas sociales, económicas y políticas, busca el enfrentamiento y descontento entre las masas colombianas, también es necesario ratificar que la baja de producción en Venezuela es uno de los problemas de fondo; que la burguesía venezolana con el sabotaje económico, y la incapacidad del gobierno para satisfacer el mercado nacional, contribuyen a que se profundice.

Los revolucionarios de ambos lados de la frontera tenemos que abordar este problema desde las premisas del internacionalismo proletario, sumar esfuerzos para enfrentar al imperialismo, a sus lacayos, capitalistas, terratenientes, bandidos de cuello blanco como Uribe y Santos, que son los jefes de las lacras del narcotráfico y el paramilitarismo. Hoy más que nunca la coordinación entre los revolucionarios es necesaria y una política de unidad para enfrentar a los enemigos comunes, que son los mismos a ambos lados de la frontera; trabajo conjunto para derrotar a la burguesía en cada país, a los representantes del imperialismo; desnudar los intereses de los reformistas, que hacen el juego a los explotadores de allá y acá; poniendo énfasis en unificar a los trabajadores y los pueblos en una misma acción de enfrentamiento contra quienes nos oprimen.

¡Ni sometimiento a ningún imperialismo ni nacionalismo burgués, internacionalismo proletario y lucha popular para derrotar al enemigo común de colombianos y venezolanos!

¡El socialismo sólo se construye con la alianza obrero campesina en el poder y el pueblo en armas!


1 comentario:

Los Andamios dijo...

muy real :) saludos compañeros